sábado, 4 de febrero de 2017

PINTURA MURAL 4


LA TÉCNICA DE LA PINTURA MURAL.
  
La pintura al fresco.

Técnica.-                                                                                                          

           La técnica al fresco es aquella donde se aplica unos pigmentos mezclados con agua sola o agua de cal apagada, (en este caso se llama fresco a la cal), sobre un revoco, que está todavía húmedo, y en donde no han de transcurrir un máximo de 48 horas, aunque se recomienda pintar sobre él en el tiempo de 6/8 horas, según la granometría de la mezcla de arena y cal en el revoco.

San Francisco el Grande(Madrid)
           Los pigmentos se fijan por carbonatación de la cal, hidróxido de calcio, que contiene la base del mortero. El pigmento mezclado con agua se aplica con brocha sobre la superficie del revoco o sobre el encalado como antes nos referimos. Cuando este último empieza a secar, la solución saturada de hidróxido de calcio se desplaza hacia la superficie, donde reacciona con el dióxido de carbono contenido en el aire formando carbonato cálcico, mientras el agua se evapora, recordaríamos la misma reacción química que la formación de las estalactitas en las grutas subterráneas.
          
           Los pigmentos quedan unidos por la cristalización del carbonato superficial, que los fija como si fuese la misma piedra caliza:

                             Ca ( OH ) 2 + CO 2 = Ca CO  3 + H 2O

            La cantidad de cal que se utiliza para hacer el mortero no llega a finalizar totalmente el tiempo de carbonatación. Esto quiere decir que no todo el hidróxido de calcio que es utilizado para realizar el mortero se transforma en carbonato de calcio:

                                 Ca(OH) + CO 2 = CaCO 3  + H 2 O + CaO

            Un mortero es más antiguo cuanto mayor sea su carbonatación. Esta puede oscilar entre un 75% a un 25%. Esta cantidad de cal no carbonatada que permanece en estado de oxido hidratado de cal, permanece libre, y por tanto sensible a diversas transformaciones. Tanto por la humedad relativa del ambiente, cómo a los diversos ataques físico-químicos que existen en la atmósfera, además del deterioro por la salificación y degradación en forma de polvo del pigmento que compone la capa pictórica. Por tanto, es imprescindible incorporar en todo proyecto de restauración de pintura mural los grados de humedad del muro, el grado de carbonatación de la cal y las sales solubles e insolubles. 
           
           La carbonatación tiene lugar desde el exterior hacia el interior, formándose así una costra dura en la superficie. Al ser este estrato el primero en endurecerse, retardará las demás partes del interior del mortero en solidificarse, por ello la capa pictórica es siempre más resistente que la estructura interna.

            Es extraño que Vasari realice esta recomendación cuando sabemos que algunos retoque finales se hacían al temple, sobre todo en las uniones de las tareas. Pero como muy bien describe, una de las mayores dificultades de la técnica al fresco, es que los colores cuando están mezclados con agua y son aplicados sobre el mortero húmedo son muy vivos hasta que se secan, donde pierden mucho de su valor cromático. La segunda dificultad con que se encuentra el pintor es en la ejecución de la pintura, porque los arrepentimientos se podrán realizar al principio pero cuando exista la carbonatación será imposible, si no es destruyendo el mortero y recomponiendo con uno nuevo. Otra de las dificultades que encuentra el artista es la cuestión de la carbonatación, que está condicionado a los materiales utilizados, la temperatura, la humedad, granometría etc,. Por lo que el artista debe esperar siempre a que el mortero esté un poco seco, por lo que se debe esperar durante unas horas a su secado, para evitar que con el pincel provoque hundimientos y disgregación de la mezcla del mortero. Cuando el mortero está casi seco se puede realizar las veladuras con agua de cal y pigmentos, o en su defecto para ciertas luces con lechada de cal. Los acabados al temple, tanto al huevo como con cola orgánica, generalmente se destruyen con el tiempo.

             
           
            Theodor Turquet de Mayerne escribe pocos apartados dedicados a la pintura mural sólo pequeños retazos y con poco interés, pero creo que es necesario transcribirlo aquí:

Sig. Moillon de Italia. Pintura al fresco

            Ante todo se realiza el propio cartón recalcándolo los colores con la magnitud de la obra, y es necesario ponerlo sobre el mortero que vas a realizar en un día. En caso que no encuentres blanco para el fresco, podéis coger la cal bien apagada y hacerla secar con polvo de mármol, y machacar bien juntos, los dos ingredientes, que harán un buen blanco.
            Podeis emplear todos los tipos de colores excepto la laca, el cinabrio, el minio, el masicot, y el Scudegrün.
San Antonio de los Alemanes (Madrid)
            Con el blanco de huevo, y el negro carbón es necesario hacer el barniz. Y en vez de la laca utilizar el pavonazo de sal que es un color, o una especie de tierra que se encuentra ordinariamente en Italia. Notareis que todos estos colores se blanquean tratándolos con el pavonazo y un poco de tierra roja.

            Pero esta técnica pictórica es utilizada desde la antigüedad, con diversas formas de aplicación. Entre las noticias antiguas que encontramos sobre esta manera de pintar tenemos a Teofrasto en De Lapidibus, Vitrubio en De architectura y Plinio el viejo en Naturalis historia. La manera de describir la pintura al fresco en estas fuentes es vaga y muy superficial, por lo que se ha podido fácilmente especular sobre su manufactura en la antigüedad. Debemos esperar hasta ciertos tratados de la Edad Media para acercarnos mejor a su manejo exacto.

            Aunque existen términos como buen fresco, medio fresco, fresco seco ó temple a la cal, se debe decir que su uso es incorrecto ya que es una contradicción y es mejor decir que son tres maneras de pintar al fresco. El primer término indica que los colores son aplicados sobre el muro todavía húmedo. El segundo término está realizado sobre el mortero todavía húmedo o seco, y que está cubierto con una capa fina de cal, formando la misma reacción química que conocemos como fresco, ya que los colores quedan fijados por la carbonatación. Es decir, la utilización de una capa finísima de lechada de cal, que en italiano se denomina scialbatura, pintando sobre ella con colores al agua y el mortero seco. El tercer término sería pintar sobre un motero seco con colores mezclados a la cal. Este método también se utiliza para dar veladuras finales cuando el fresco está ya seco. Tenemos que tener en cuenta, entonces que la cal del mortero, no es la que efectúa la fijación sino la cal que se mezcla con el pigmento.

           Por lo tanto, la expresión medio fresco sería incorrecta, es imposible que exista dos técnicas, como hemos indicado anteriormente, tan diferentes. Por ejemplo podrían realizarse vestimentas y sobre esta a seco ciertos acabados, sería una técnica mixta a la cal.


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sábado, 7 de enero de 2017

PINTURA MURAL 3





La conservación.

           Como muy bien dice Paul Philippot:  nuestra capacidad de comprender los valores estéticos e históricos de un objeto dependerá de su estado de conservación y especialmente de nuestra interpretación de las modificaciones que hayan sufrido del resultado de la relación del tiempo y del hombre.

           El examen técnico y el diagnóstico crítico tendrán, por tanto, que estar estrechamente relacionados, y sujetos a un continuo control en ambas direcciones: relación tiempo - hombre.

           La buena conservación de una pintura mural debe ser siempre realizada in situ y su buena o mala conservación viene determinada por el  mantenimiento del edificio en su conjunto.

         El primer pensamiento para todo restaurador de pintura mural es la  eliminación de los deterioros, pero antes debemos eliminar sus causas: cambios y variaciones de humedad del edificio, su estructura y el grado de protección que proporciona el clima.

         La buena organización para crear programas que radiquen todas las causas de deterioro, requiere un buen planteamiento y el equipo básico debería estar formado principalmente  por un historiador o arquitecto y un restaurador  con práctica en temas técnicos de pintura mural.

          Este equipo podrá formalizar las fichas adecuadas para componer el mapa de deterioro. Las fichas se formarán con los siguientes componentes:

Documentación básica:

·      Identificación de la obra
·      Documentación fotográfica
·      Diagnóstico de su estado indicando la urgencia
·      Trabajo a realizar para una conservación preventiva
·      Mapa de deterioro de la obra
                       
           El orden de prioridades viene dada por el alcance de los daños y como muy bien indica Paolo Mora : Muchas veces, el afán perfeccionista del restaurador puede convertir una restauración urgente y preventiva en un obstáculo.

           Como consecuencia, toda restauración de un edificio que contiene pinturas murales requiere otros dos requisitos: la creación de un servicio de mantenimiento periódico de observación de las reacciones a las condiciones ambientales, así como  de las medidas preventivas a seguir en caso de deterioro,  y la  habitabilidad  de todo monumento arquitectónico restaurado para que éste no muera abandonado sin que haya  vuelto a su función como edificio y que sirva para un fin determinado. Museo, iglesia, convento, edificio educativo, etc.

           La unión de la pintura mural  y de la arquitectura requiere también, una iluminación rigurosamente ajustada para la que fue pensada. Cuanto más suavemente caiga la luz sobre un pared más ganarán los colores en profundidad quedando mejor integrados especialmente en su entorno. Cuanto más fuerte sea ésta, más facilitará la visión analítica de los detalles en detrimento de la  percepción general del conjunto.

La cal y el yeso.

           Como todos sabemos la cal es un óxido de calcio y no se encuentra en la naturaleza, es necesario fabricarlo, pero los carbonatos de cal si constituyen las materias primas necesarias para la fabricación de la cal viva. Estas calizas que se encuentran en numerosos lugares del planeta, son de numerosas clases y colores, desde el blanco hasta el gris violeta, y como mineral, desde la caliza hasta el mármol que es un carbonato de cal puro.

           La fabricación de la cal se realiza en hornos de cal adecuados para ello, la piedra caliza se calienta , y al suceder esto, el carbonato de calcio desprende todo el anhídrido carbónico que contiene, quedando el óxido ó también llamada cal viva.

           Los hornos de cal, donde se realiza la combustión, pueden ser de dos tipos: Continuos y discontinuos, (estos últimos tienden a desaparecer). Los continuos pueden subdividirse en tipo tinaja, rotatorio o de cámara. El discontinuo es en forma de tinaja y solo se utiliza para pequeña producción, y construido con piedra caliza seca. Esta se coloca en el fondo de la tinaja y se va apilando hasta la parte superior en forma de bóveda. La calcinación se produce desde abajo, donde existe un hogar, generalmente con combustible de leña. Hoy se obtiene más pura gracias a los hornos eléctricos o de petróleo. 

           Por el calentamiento de la piedra caliza y la eliminación del dióxido de carbono se produce una pérdida de peso aproximadamente del 44% y una contracción del volumen del 10-20%. Este calentamiento de la piedra caliza, también crea el dióxido de carbono dentro del horno y solo es eliminado por humedecimiento de la piedra de cal.

           Las temperaturas de calcinación no pueden ser más altas de los 850º C - 900º C, pues frenaría la acción del agua sobre el óxido cálcico durante el apagado. La cal producida a temperaturas más altas de 1400º C - 1600º C se denomina cal muerta. Generalmente la cal se apaga en grandes cubetas de madera, colocando unos 20 cm de cal viva, esta se satura con agua, hasta producir una solución saturada de hidróxido cálcico. Esta reacción de apagado de la cal es sumamente peligrosa, ya que las temperaturas que produce alcanzan los 300º C, formándose una pasta, que se vierte a una zanja a través de una rejilla, para evitar los terrones que contengan cal no apagada y que posteriormente puedan formar pequeños cráteres al ir lentamente apagándose sobre el producto final. Las zanjas se realizan en el suelo, para que las paredes absorban el agua de exceso que contenga la cal apagada. Posteriormente se tapa con ladrillos y solo se utilizan para la realización de pinturas al cabo de seis meses. Los romanos esperaban un periodo de tres años. Y así lo describe Plinio:

            La causa más importante del derrumbamiento de las casas es por robar la cal, se prepara la argamasa sin la sustancia de unión adecuada. El mortero es mejor cuanto más antiguo. Entre las leyes que regulaban antaño la construcción de los edificios se encuentra una prohibición de usar mortero que tenga menos de tres años; por eso aquellos revestimientos no se veían afeados por las grietas. El estuco no alcanza nunca lustre suficiente si no se ha conseguido con una mezcla de tres partes de arena y dos de polvo de mármol. En aquellos lugares donde sufre los efectos de la humedad o del salitre conviene aplicar debajo un aparejo de teja machacada. En Grecia, los estucos de arena que se van a utilizar se trabajan previamente en un mortero con palos de madera. La prueba que el estuco de mármol está ya suficientemente trabajado es que no se pegue al palo; en cambio en el blanco, la prueba es que la cal macerada se adhiera como goma.No conviene macerarla si no está en bloques. 

           Existen varios tipos de apagados, ( según Antonio Aguirre y L.A. Barré ):


   Apagado por fusión.- Se pone la cal en una alberca con la cantidad de agua conveniente para reducir el todo a pasta . Es necesario para las cales grasas que el agua se eche de una sola vez, y en caso de tener que añadir más agua es necesario esperar a que se enfríe la pasta para añadirla.

           No debe anegarse la cal en una gran cantidad de agua y dejar escurrir esta una vez terminada la extinción. Cuando esto se hace la cal resulta ahogada. En los grandes trabajos, los estanques o las albercas se hacen de mampostería; en trabajos de menos importancia se les construye con tablones sujetos por clavijas de hierro ó por piquetes de madera, tomando las juntas de los tablones con arcilla o yeso. Cuando la cal ha de conservarse después de apagada, se la recubre con esteras ó una capa de arena que se humedece con frecuencia.

   Apagado por el procedimiento de fusión apropiado a la cal hidráulica, según Vicat.-   La cal hidráulica tomada viva, en piedra, se echa en una alberca impermeable y se va extendiendo por capas de igual espesor ( 20 a 25 cm.), que se van regando al paso que se extienden. La efervescencia apenas tarda en manifestarse; se continúa echando alternativamente cal y agua, pero guardándose bien de agitar la mezcla y de reducirla a lechada; cuando algunas partes de la cal están ya secas, se conduce el agua por regueras que se hacen en la pasta con la pala; al fin de cada día es completado el apagado, teniendo así cal preparada para veinticinco horas de trabajo.

           La cal así apagada está completamente dura al día siguiente, haciendo falta el azadón o la pala para extraerla de la balsa. Si en lugar de tener cal hidráulica esta ya ha sufrido la inmersión, las albercas son inútiles. La reducción a pasta se va haciendo a medida que se necesita para el consumo. Se regula la dosis de agua de manera que llegue a tomar el mismo grado de consistencia que el obtenido por el otro procedimiento.
 

           Extinción seca por inmersión o aspersión.- Se sumerge la cal en el agua en pequeños pedazos dentro de un cesto de mimbre, teniéndola sumergida  durante unos segundos y retirándola prontamente y antes que se forme la pasta. Al extraerla del agua silba, rompiéndose con ruido, despidiendo vapores calientes y reduciéndose a polvo. Se llega al mismo resultado por la aspersión del agua, que se hace por medio de una regadera sobre la cal viva depositada sobre una era en una capa de 0,10 a 0,15 de espesor. Es conveniente amontonar inmediatamente la cal para concertar el calor desarrollado, facilitando así su reducción a polvo. La cal ya no se calienta cuando se la añade más agua , reteniendo este liquido en cantidad de 18 a 20% si la cal es grasa y de 20 a 30 % si es hidráulica.
  
           La forma pulverulenta que resulta por este procedimiento permite transportar la cal al lugar de su empleo en sacos o barriles.

           Apagado por aspersión.- Se pone la cal viva en una alberca circular que se forma con arena, echando sobre ella la cantidad de agua necesaria para que se quede reducida a pasta y cubriéndola en seguida con la arena, sin agitarla ni batirla con ésta hasta que la fusión se haya operado por completo. Con la grasa se produce un desprendimiento de calor que facilita el apagado, que tiene completa terminación al cabo de dos o tres horas.

           Apagado espontáneo.- Si se somete la cal viva a la acción lenta y continua de la atmósfera, absorbe la humedad del aire, transformándose en hidrato de cal. Este hidrato contiene 0,22 de su peso en agua, y por tanto, añadiéndole una cierta cantidad de este líquido se forma una pasta propia para la confección del mortero. Este procedimiento, muy poco empleado para las cales hidráulicas, conviene, sin embargo, aplicarlo a las cales grasas.

           La extinción o apagado por inmersión o aspersión debe preferirse para las cales grasas, resultando un aumento de cerca de 2/3 para la confección del mortero resultante. Las cales hidráulicas conviene pagarlas por el procedimiento de fusión, con lo que se aumenta la cohesión de los morteros, poco apreciable en los casos que la obra esté expuesta al aire , pero que se eleva a 1/5 en los casos que la obra esté constantemente bajo el agua.

           Comercialmente, la cal se puede dividir en cal grasa, cal magra y cal hidráulica:
 
           La cal grasa es aquella que contiene 5% de impurezas, sobre todo arcillas y no conteniendo carbonato de magnesio. Procede la calcificación completa de la creta, del mármol de mala calidad y de la mejor clase de piedra de cal. Es de color blanco, se calienta mucho, untuosa al tacto y aumenta de dos a tres veces su volumen. Cuanto más grasa es la cal son mayores sus propiedades cáusticas.  

           La cal magra procede de rocas calcáreas que contienen magnesio, hierro, manganeso, alúmina, arena y es de color amarillento. Al cocer a 900º C materiales calcáreos se obtiene la cal viva. Desarrolla poco calor cuando está en contacto con el agua , aumentando menos de volumen que la cal grasa y no forma pasta tan untuosa al tacto. Se endurece en el aire y con el agua se disgrega fácilmente. Es de color gris oscuro.

             CaCO3   Þ  CaO + CO2     al añadir agua obtenemos:

              CaO + H2Þ Ca ( OH)  2    Obteniéndose la cal hidratada o muerta.

           La cal hidráulica contiene entre 5 y 20 % de impurezas, como las arcillas, siendo el máximo que permite para que no pierda las características de la cal es del 27% de arcilla. Esta cal arenosa se puede obtener artificialmente calcinando creta o cal con una cantidad de arcilla, como antes explicamos. La cal viva expuesta al aire absorbe la humedad lentamente, apagándose transformándose en hidrato de cal en polvo. Al ponerse en contacto, posteriormente con el agua, desarrolla una gran cantidad de calor y se transforma en pasta de color blanco, que mezclada debidamente con arena, se podrá construir los morteros.

           La hidraulicidad de la cal es debido a que durante la cocción de la caliza se verifica una combinación química entre la cal y el sílice que contiene. Con estas cales incluso se pueden fabricar ladrillos cocidos, mezclando cuatro partes de cretas y una de arcilla. La cal hidráulica absorbe menos anhídrido carbónico que la cal grasa, reteniendo la misma proporción de agua que esta.

           El fraguado de la cal se forma, como veremos en la formula (1), por la formación de carbonato cálcico, pero si esta cal se mezcla con agua y arena, a 7 vol. por 2-3 de arena, se produce un mortero denso y de buen endurecimiento. A este término endurecedor se le llama fraguado y ocurre desde la superficie al interior, con un acompañamiento de desprendimiento de agua. Esto produce una contracción de los poros, reduciendo el ritmo de la reacción con el dióxido de carbono. Aún se encuentran algunos paramentos antiguos con cal apagada sin carbonatar. Esta reacción de la cal con la arena se llama silicatización, que es mucho más lenta y puede durar varios años. En la India se le añade jugo de caña mezclado con agua para el fraguado de los morteros monumentales, sobre todo aquellos que están sometidos a grandes presiones. Las adherencias son tales que la unión de los mortero y las piedras que forman un bloque homogéneo. Tanto Plinio, como Vitrubio describen los problemas en los materiales de construcción, Plinio dice:

            Catón el censor desaprueba la cal extraída de diversas piedras; la mejor es la de la piedra blanca. Procede de una piedra dura y es más adecuada para la construcción; la que se extrae de piedras porosas es preferible para los recubrimientos. La de sílice es mala para uno y otro uso. La mejor es la que se extrae de piedras que se recogen de las riberas de los ríos. La cal de piedra molar es muy buena porque su naturaleza es más grasa. Es un fenómeno curioso que algo que ha sido calcinado se ponga en ebullición por contacto con el agua.

En el siglo XVII se utilizaba el azúcar en terrones o piedra como acelerador del fraguado en los morteros de cal y para resistencias a las heladas.

           El agua empleada en las preparaciones de los morteros tienen que ser de agua de río libre de impurezas orgánicas, y esta tiene que ser en la cantidad justa. Cuando es mucha, el mortero aplicado en superficies poco absorbente tiende a convertirse poroso y poco resistente en su interior mientras que en su superficie se forma una costra resistente. Si se utiliza agua caliente se aceleraría el fraguado en el mortero, reduciendo el tiempo de secado.

 La lechada de cal .- La utilización de bastante cantidad de agua en cal de 1:3 máximo, de tono parecido a la leche, de aquí su denominación.

  Agua de cal.- Generalmente es el sobrante de agua que queda en superficie una vez apagada la cal, y ha permanecido en reposo. Esta es transparente y se utiliza para mezclar con los pigmentos al pintar al fresco.

           Generalmente, en España e Iberoamérica utilizan morteros de yeso ( sulfato de cal hidratado), para ejecutar pinturas a seco y estuco. Estos yesos que  pueden fraguarse, se encuentra en un principio en la naturaleza en estado hidratado y cristalizado, llamado Selenita por el reflejo plateado que refleja, que pulverizado es de color blanco. Este yeso si se calienta a una temperatura no superior a 160º C se deshidrata y da un polvo de color blanco y harinoso, que en contacto con el agua aumenta de volumen, se vuelve cristalino y pasado algún tiempo se endurece y fragua.

            En la preparación de los morteros de yeso se emplea casi siempre yeso calcinado a temperaturas superiores a 500º C, llegando como máximo a 950º C,  llamándose en este caso yeso lento o negro sin tamizar, para que este sea más lento en su fraguado. Generalmente se utiliza 8 partes de yeso por cinco de agua. Algunos utilizan mezclas de yeso y cal compuestos de 1 volumen de yeso por 1/3 de mortero de cal con arena fina, siendo la resistencia de la pasta menor. Exactamente ocurre cuando se le adiciona arena, que nunca debe ser arcillosa. Cuando se realizan morteros para paredes se mezclan 3 volúmenes de cal y 1 de yeso y 4 y ½ de arena fina, o bien 2 volúmenes de yeso y 1 volumen de arena. Siempre sobre paramentos secos. Los yesos rápidos están cocidos a 180º C, se emplea con 1 volumen de yeso + 3 de cal + 1 volumen de arena + agua.

           Antiguamente, las piedras de yeso se introducían en hornos que calentadas producen aproximadamente un metro cúbico de yeso por 135 kilos de leña. La duración de la cocción es aproximadamente de diez a quince horas, moderando el fuego al principio y aumentando poco a poco hasta que el sulfato haya perdido toda su agua, disminuyendo su peso en ¼ . Cuando el yeso está bien cocido es suave al tacto y cuando no está suficientemente cocido es áspero, no absorbiendo correctamente el agua y no forma un cuerpo consistente. Al estar demasiado cocido rechaza el agua porque está en parte vitrificado, es arenoso y se desmorona fácilmente. El yeso ha de guardarse de el aire, se conserva inadecuadamente, y su utilización tiene que ser rápida.

           Cuanto más excelente sea mejor será el producto final. Con un buen yeso podremos llegar, incluso al estuco, que está mezclado con cola orgánica todavía caliente, y así obtenemos la escayola. Antiguamente se realizaba agregando al yeso, 1/16 de volumen de alumbre y 1/16 de sal amoniaco. Aunque existe otros procedimientos como la mezcla de 6 partes de yeso con 1 de cal grasa recién apagada y tamizada.

 - yeso negro es aquel que se obtiene con un 60% de yeso semihidratado, con el 80% es yeso blanco y con el 90% es la escayola.

- yeso lapidificado es aquel yeso que se ha añadido alumbre, endureciéndose al secarse y que al añadirle cola obtiene brillo.

- Yeso moreno: Hoy se define como yeso negro o yeso pardo. Es el más barato y de color gris, está cocido con diferentes tipos de piedra, con impurezas de carbón y cenizas que han quedado en el horno. Los albañiles lo utilizan para dar la primera mano de enlucido en los tabiques o en los muros.

- Yeso blanco: Entre albañiles se llama así al más fino y blanco, que principalmente se utiliza para el enlucido exterior. Se obtiene de las piedras de mejor calidad y pureza.

- Yeso blanquilla: Yeso blanco fino pasado por un tamiz.

- Espejuelo: Se denomina, también yeso blanco mate. Es muy duro y blanco, se utiliza comúnmente mezclado con cola para las preparaciones o aparejos de pinturas, esculturas o dorados. Con este tipo de yeso y calcinado se obtiene la escayola. Es muy abundante en España.

            En el Tratado de Villanueva se describe el yeso de la siguiente manera:

            Llamamos yeso al polvo que resulta de la calcinación de una especie de piedra á quien se dá el mismo nombre, que abunda en muchos paises. La piedra yeso está cristalizada en diferentes figuras, y es muy diversa una de otra en cuanto á la figura y aspecto interior y exterior; pero en cuanto á sus propiedades toda es una, con la diferencia de ser mas ó menos fuerte. Es uno de los materiales mas útiles, y el mas cómodo que se conoce para la construcción que han de estar en seco, pues luego que calcinada moderadamente y molida se hace polvo, mezclándose con agua se hace una masa, que gastada con prontitud, dándole la figura que se quiere, toma cuerpo y se endurece sin dilación.

            Distinguimos para las obras dos especies de yeso, uno que se llama negro o moreno, y otro blanco. El negro es el que comúnmente se usa para forjar los tabiques, suelos &c., y el blanco que se hace de una piedra alabastrina, cristalizada en lo interior á manera de sal, y es una materia excelente para los enlucidos. Se debe procurar que uno y otro sea limpio y libre de otras materias extrañas……


Si aparecían grietas con humedad se taponaban con diapalma baja, que es una masa emplástica obtenida calentando una mezcla de emplasto simple y cera blanca, con una solución acuosa de sulfato de zinc, hasta la evaporación completa del agua. 

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miércoles, 12 de octubre de 2016

LA PINTURA MURAL 2

Terminología técnica.

  Soporte.-  El lugar o muro donde se va a ubica la imagen de la obra. Puede ser de roca natural o pared artificial (ladrillo o piedra )sobre la que se ejecuta la pintura.
  
  Mortero o base.- En italiano Arriccio e Intónaco. El mortero o base, (enfoscado cuando es de cemento, enlucido si es de yeso y revoco si es de cal),  es aquel donde se ejecuta la pintura mural, se compone, casi siempre de dos estratos o bicapa. El primero más grosero (Arriccio), aplicado para alisar la superficie del muro y en ciertas ocasiones para detener la humedad. El segundo estrato (Intonaco) revoco,  el más fino,  es el que recibe la pintura.

Vitruvio en el capítulo II del Libro VII, en la traducción de José Ortiz y Sanz ( 1739-1822),  realizada en 1787 dice sobre la fabricación de la cal:

Concluidos los pavimentos, siguése tratar los enlucidos (opera albaria: enlucido de estuco con polvo de mármol en  paredes y bóvedas ó expolitiones: en pavimentos paredes y bóvedas). Para hacerlos con perfección se escogerán las mejores glebas de cal, y se tendrá macerada mucho tiempo antes que se emplee, para que si alguna gleba no estuviere bien penetrada del fuego, con una larga maceración se confeccione, y quede igual á la bien cocida; pues empleandose reciente y no muy macerada, abundará de caliches que irán levantando vexigas en el jaharrado; y macerados despues con el tiempo en la pared misma, se quiebra y disuelven.
Después de bien macerada la cal, y con las circunstancias prevenidas , tomese una azuela , y al modo que se hace con la madera, se irá azolando en la alberca misma: si en la operación topare el hierro con algunas pedrezuelas, es señal de no estar bien macerada: si el hierro sale enxuto y limpio, indica estar vana y sedienta; pero estando bien macerada y pingüe se pegará á la herramienta como engrudo, y será indicio de estar en el punto deseado. Entonces prevenidos los andamios, se dispondrán las bovedas en las piezas, si su cielo no hubiere de ser artesonado.

           Existen morteros, para efectuar la pintura mural a secco que están  compuestos generalmente de un primer estrato, a veces, de arcilla y otras de yeso, (en este caso, como hemos comentado, se llamaría enlucido), o cal y arena, y sobre este, otro revoco muy fino de yeso o cal y arena. Este último, puede ser reemplazado por un estrato muy fino de cal, aplicado con brocha, y recibe el nombre de encalado o lechada de cal.

    Juan Villanueva describe perfectamente como eran estas labores, creo que no debería haber mucha diferencia entre la descripción y su realización en 1774. Así en su libro Arte de la albañilería, libro publicado postumamente en 1827, nos dice en su capítulo XVIII:

    De los blanqueos y últimos pulimentos de las paredes interiores y exteriores.

    Arregladas las superficies interiores y exteriores en las paredes y cielos perfectamente planos con los jarrados, se hacen los blanqueos y revocos, bien sea con cal, ó bien con  yeso.
    Si éstos se hiciesen con cal, se elegirá la más añeja y bien apagada en pozas. Se colocará y mezclará con arena bien fina, cernida y limpia, para que no ensucie la blancura de la cal: la proporcion de la mezcla deberá arreglarse á la calidad de una y otra, pues en esto nada se puede establecer de seguro sin el conocimiento y experiencia de estos materiales; pero se debe evitar la demasiada arena, no deje floja la mezcla, como tambien la mucha cal, no hienda y raje la túnica delgada que se tiende sobre el jarrado ( enlucido ).
    Para tender la cal sobre las paredes, ya sea para blaqueos ó revocos, usa el albañil de dos instrumentos uo en cada mano, en la derecha la paleta ó la llana, y en la izquierda el escarabel; con la paleta ó llana toma de un cuezo que tendrá vecino, donde los peones le van depositando la mezcla ó estuco, una porcion corta que pueda mantener con su brazo, y la deposita sobre el escarabel en su izquierda, y de esta va tomando las porciones la que puede tender de una sola vez con la paleta ó llana, la que extiende con igualdad al grueso necesario…….

    ……Los blanqueos con yeso se hacen en la misma conformidad, y nuestros albañiles usan mas de la llana para tenderlo, y por lo regular escusan el esperabel, y la pellada que es aquella porción corta de un material, que la depositan en la mano izquierda, y de allí toman con la llana lo que necesiten para ir poco á poco extendiéndola sobre la pared, y bien extendida por igual, y del grueso correspondiente, el peón lavador la va lavando con paños mojados, igualando y alisando los golpes que dejó la llana al extender el material, subiendo y bajando el paño por toda la tarea o andamiada que ha tendido el oficial. En España este es el modo mas usado de blanqueos, por mucho mas abundante en yeso que otros paises, y tan excelente que no se puede desear mas en su blancura y fortaleza…..
    La cal se conduce á la obra desde la calera donde se coció, en la misma figura poco mas ó menos que tenia la piedra cuando se puso en el horno, aunque á veces viene tambien desmenuzada. La primera maniobra que recibe es apagarla; aunque no es propia del albañil, debe asistir á ella, y saberla mandar.
………La porción que ha de haber entre la cal y arena de la mezcla no es uniforme ni constante, sino arreglada a la calidad de una y otra materia; por lo que es preciso tener ó adquirir conocimiento de ambas. Lo mas común es dar una espuerta de cal á dos de arena cuanto menos, y tres de arena una de cal cuanto mas. Hay cal que todavía resiste mas mezcla de arena; pero la proporción dicha es la mas usada.

    Las labores de los operarios en las obras del siglo XVIII, se denominan de la siguiente manera:

- Pintores en los revocos: Son los que pintan en los paramentos de cal y arena o la aplican de nuevo.

- Pintores en los blanqueos: Son los que pintan o aplican yeso, estuco o otra mezcla que se da a las paredes de una casa con objeto de obtener una superficie tersa.

ESQUEMA SENCILLO DE PINTURA MURAL

M: Muro de ladrillo
A: Arriccio Compuesto de yeso, cal y pequeña proporción de ladrillo molido
I: Intonaco compuesto de cal y algo de yeso
V: El velo o intonacino compuesto de cal y color
P: capa pictórica

UN ESQUEMA DE PINTURA MURAL AL FRESCO


1: Estructura de yeso sin eliminar totalmente
2: Dibujo preparatorio
V: Velo o intonacino
3: Tonos de fondos generales
4: Tonos medios
5: Tonos de acabados finales: Empastes, luces y líneas de sombras



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martes, 10 de mayo de 2016

UN PREMIO!!


Fallo de los Premios RABACHT




La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo falla sus premios anuales


Premio Rehabilitación


A la Catedral de Toledo, por el conjunto de actuaciones patrimoniales emprendidas en los últimos años, como la reforma y restauración de la Sacristía, y la creación del Museo de Tapices y Textiles (Colegio de Infantes).

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