sábado, 31 de mayo de 2008

El ENTELADO y la transposición: una pequeña historia.











Mesa caliente
Herramienta utilizada en un entelado
Hasta no hace mucho tiempo en las obras de arte sobre lienzo la intervención más común, vista desde el aspecto conservativo, ha sido el entelado. Actualmente las empresas proveedoras que se han introducido en el mundo de la restauración nos venden productos que se utilizan para los entelados, como son las mesas calientes o de succión, eficaces, pero a precios muy altos. Creo que existen pocas obras de arte donde podamos realizar un entelado efectivo y con todas las garantías de reversibilidad y validez sin que exista, de alguna forma, un cambio en el aspecto de la estructura e imagen de la obra. Si creo que el método del entelado es necesario en los casos de un deterioro excesivo del soporte de lienzo, pero estas situaciones son raras. Si necesitamos una intervención, como la fijación de las diversas estructuras pictóricas, lo podemos efectuar sin tener que recurrir al entelado. Para esto, funcionan muy bien la mesas de succión de última generación. Con esto sugiero que el entelado es una operación última en todas sus consecuencias.
Ya Jean Michel Picault, en la primavera de 1789, publica algunas observaciones sobre los entelados:
Todos los cuadros que son entelados han perdido todos sus certificados de originalidad, la sinceridad en la forma de hacer de los maestros, la limpieza de sus toques, etc. Observando los cuadros nacionales que se encuentran en el Museo, el entelado de los cuadros no tienen otros medios que los de repasar la superficie con la plancha caliente. Esta operación de ablandar el color, aplastando el toque dado por el maestro, alisa los cuadros y apaga al mismo tiempo su belleza, su valor, etc. Observando los cuadros Nacionales, entre otros el retrato del Gran Maestro de Vignancourt pintado por Caravaggio, cuadro perdido sin remedio, como una cantidad de otros.

Pronto otros restauradores de su misma época y ya entrado el imperio Napoleónico, hacia 1799, como Francois-Toussaints Hacquin (hijo de Jean-Louis), se contrapone a sus discursos. Comenzando a transportar o hacer una transposición (que es como se denominó en su momento), diversas tablas a lienzo con nuevos métodos. Inventa el llamado maroufle, que sencillamente consistía en adherir todos los estratos de la pintura de un cuadro a un nuevo lienzo, y si el soporte es de madera se eliminaba con instrumentos de carpintería. La capa de pintura se adhería con una combinación de goma elemi, lágrimas de dammar, aceite de claveles, blanco de plomo en polvo y esencia de trementina. Una vez eliminado el soporte para realizar este traslado, Hacquin efectúa un entelado a la gacha para bajar las grietas y restituir regularidad a la superficie. El entelado se efectuaba adhiriendo en el reverso varios tipos de telas, desde una gasa fina, hasta la tela más gruesa de lino. La obra quedaba demasiado acartonada y extremadamente inflexible. Además, se ablandaban las colas originales por el calor y los reactivos que se utilizan, dañando la obra de manera irreversible. Con estos métodos los restauradores creían que las obras maestras de la pintura eran garantizadas para mucho tiempo, incluso más de lo que preveían sus propios autores. Actualmente, cuando nos encontramos con estos casos y se debe intervenir, porque la estructura de la obra se ha maltratado o ha perdido su consistencia, es muy difícil eliminar este maroufle, y en caso de encontrarlo se recomienda no hacerlo. Su eliminación provoca riesgos en la capa pictórica, que generalmente está muy debilitada.
Hacquin llegó a intervenir sobre los cuadros de Rafael del Museo del Prado de Madrid, desde que fueron trasladados a París, en 1810 hasta su retorno en 1822, según Madrazo y en 1818 según Villa-Urrutia, pero sabemos que se ha trasladado de tabla a lienzo, desconociéndose su método de intervención. Se utilizaba para los entelados, gachas de harina y cola fuerte con melaza y zumo de ajo con adiciones de aceite de linaza cocido, que ya utilizaban los artistas desde antiguo para las preparaciones de los cuadros y puede ser que siguiendo la tradición, también se usase.
En el tratado de Riffault nos transcribe un método que denomina alzado y entretelado, este método es el que se realizaba en Francia, Países bajos y en España, pero se puede decir que es una copia de la italiana. Aunque existe aún gente que cree que el entelado consiste en la eliminación de la tela original, y de esto se aprovechan algunos restauradores desaprensivos para crear dificultad en la operación y cobrar más. He aquí lo que dice el tratado de Riffault, que en el fondo es una copia de lo que describen otros más antiguos:

Para echar lienzos nuevos á los cuadros pintados al óleo.

Alzado y entretelado. Si hay precisión de pasar una pintura sobre nuevo lienzo, y que esta esté enteramente seca, se principiará antes de quitar el lienzo viejo, aplicando sobre la pintura muchas manos de aceite mezclado con un poco de esencia de trementina; este aceite penetra la pintura que ha llegado a estar tan seca, y reúne las partículas de color que se están desprendiendo. Se enjuga luego bien el cuadro, y se le quita después la grasa con una ligera disolución de sosa ó potasa, a fin de poder pegar sobre toda la superficie, primero una gasa y en seguida varios pliegos de papel. Como la gasa deja pasar el aire con facilidad, evita toda especie de venteadura.
La mejor cola se prepara con partes de cola de harina de centeno y cola fuerte; el papel debe ser muy delgado, poco encolado y muy liso, y es menester quitarle las barbas con cuidado.
Cuando la pintura se ha agarrado á la especie de encartonado aplicado sobre su superficie, se procede a levantar el lienzo viejo, lo que no presenta dificultad alguna si ha sido encolado antes de recibir las manos de imprimación. Es suficiente en este caso mojarlo ligeramente con una
esponja; la cola no tarda en humedecerse, y el lienzo se desprende cediendo al menor esfuerzo. Si no hay encolado bajo la mano de imprimación, es menester gastar el lienzo con la piedra pomez y una escofina.
Para proceder a la traslación se estiende sobre un marco un nuevo lienzo fuerte y liso, del cual se hacen desaparecer los nudos con la piedra pomez; despues se encola con mucha igualdad su superficie. Se da una mano de cola por el revés del cuadro, habiéndolo antes limpiado bien de todas las desigualdades que allí se puedan encontrar. Entonces se aplica sobre el lienzo con todas las precauciones convenientes para evitar las venteaduras: asi es que se procurará que vaya adhiriéndose sucesivamente, atrayendo el aire y el esceso de cola que se empujan siempre del centro a la circunferencia.
Luego que la cola está casi seca se pasa sobre la superficie del cuadro una plancha que no esté tan caliente que perjudique á la pintura, sini lo suficiente para derretir la gelatina contenida en la cola de pasta, que por este medio penetra en todas las hendiduras, consiguiéndose al mismo tiempo, que se afirmen todas las conchas de pintura que pueden estar prontas á desprenderse. El fin de esta operación es poner también lisa la superficie del cuadro. Por eso se pasa la plancha muchas veces, empezando siempre por las orillas, donde la humedad se mantiene mas tiempo á causa de la madera del marco, que impide el acceso del aire esterior. Se deja el cuadro luego en un lugar muy seco durante muchos dias, y pasados estos no queda ya mas que despegar el encartonado aplicado sobre la pintura, lo que se hace con el ausilio de una esponja mojada.
Con esta operación podria comunicar bastante humedad que despegase el cuadro del bastidor por sus orillas, para evitarlo se pegan antes unas tiras de papel desde los bordes del marco estendidas un poco sobre el cuadro. Sucede algunas veces que al levantar el papel se encuentra estampada la gaza sobre la pintura ó señalados los márgenes sobrepuestos del papel; y para hacer desaparecer estas señales es menester pegar de nuevo papel liso y delgado, teniendo cuidado que las señales producidas por la superposición de los márgenes esten cubiertas por el medio de otros pliegos nuevos, y cuando se emplea la plancha solo se pasa por los sitios que se han de allanar.
Una buena explicación de como se entela un cuadro a finales del siglo XVIII y que se está realizando hasta no hace mucho con las variantes de la cola de harina, la cera resina o resinas sintéticas, que veremos en siguientes blogs.
Debemos esperar hasta el año 1948 en París, con la creación de las Comisiones del ICOM para el tratamiento de pinturas. Es en ellas cuando se comenzaron a preparar diversos estudios sobre las pinturas sobre lienzo, pormenorizando que trabajos deben realizar los restauradores de los Museos y así contribuir al buen entendimiento entre las diversas instituciones culturales mundiales. Gracias a estas colaboraciones hoy podemos decir que muchos de los trabajos de entelados vienen avalados por la experiencia y la exactitud de las investigaciones e intercambios de conocimientos.

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