sábado, 7 de junio de 2008

El entelado: Los adhesivos

Hacia los años cuarenta del siglo XX se recomendó por especialistas en restauración, aislar los lienzos impregnando el reverso una combinación de cera resina, que es una técnica utilizada por los pintores anglosajones desde finales del siglo XVIII y que en los países con alta humedad relativa se continúa haciendo, pero se ha comprobado que cambia las tonalidades de color y en caso que se deba eliminar se convierte en una labor casi imposible. Es un método que se utilizó para evitar el uso del entelado y su deficiente durabilidad. Hoy se piensa que las impregnaciones superficiales en el reverso con material sintético, tipo Plextol, Paraloid , Beva, etc., ayudan y propician una mejor conservación, pero también tiene sus inconvenientes conservativos y que más adelante os comentaré en un sistema inventado por mí que funciona muy bien: el entelado flotante.
Los adhesivos utilizados para los entelados con cierta asiduidad, datan de finales del siglo XVII y casi siempre han estado compuestos de mezclas naturales con colas orgánicas. Las colas denominadas de pasta han sido las que más han proliferado, hasta que los holandeses las reemplazaron por las ceras resinas, por los problemas que conllevan las colas orgánicas y la humedad, ya que a la cera le afecta menos y resiste más. Aunque su utilización depende de las condiciones climáticas locales, como es en un museo o una casa privada aclimatada, por lo que no sería necesario un cambio de método.
Como sabemos, la controversia en el entelado son dos: el adhesivo y el método de operar. Unos son a base de agua y colas orgánicas; otros con ceras y resinas; y otros con resinas sintéticas. Generalmente todos ellos comprometen de algún modo el porvenir de la obra, unos porque le afectan los cambios climáticos y otros por su irreversibilidad.
Las formulas de los adhesivos han ido cambiando a lo largo de la historia de la restauración. En España se ha utilizado desde antiguo y que tanto Francisco Pacheco como Antonio Palomino las incluyen en sus tratados con el término gacha y que ha continuado denominándose así entre los restauradores hasta nuestros días. Aunque sería más correcto cola de pasta, como muy bien la denominan los italianos.
Este adhesivo servía en un principio para aparejar lienzos, pero creo que es algo sospechoso que los dos tratadistas españoles la describan de una manera tan cercana a la que se están utilizando actualmente por los pintores-restauradores españoles e italianos años después de la descripción de ambos tratadistas. Pero sí me gustaría transcribirla, porque encontramos que desde la paleta que extiende la gacha hasta los ingredientes como la miel, la harina, y el aceite de linaza, que tuvo que descartarse en restauración porque provocaba un oscurecimiento en la pintura, han sido materiales que se pueden encontrar incluso hoy en poder de cualquier restaurador para realizar el entelado a la cola de pasta.
La gacha que propone Antonio Palomino para imprimar los cuadros consiste en:
Cociendo el agua a proporción de lo que es menester, y echándola después su harina de trigo, bien cernida por cedazo delgado, y bien espolvoreada fuera del fuego, sin dexar de menearla, hasta que esté como un caldo espeso; y algunos le echan después un poco de miel y un poco de aceite de linaza a discreción, pero no aceyte de comer, porque es muy perjudicial a la pintura y la hace tomarse, y luego se vuelve a poner al fuego a la lumbre mansa, meneándola hasta que se vaya trabando, y tomando puntos sin que se queden gurullos; y con esta se le da la primera mano al lienzo, con una cuchilla o imprimadera de hierro, aunque otros lo hacen de haya o roble, y esta es a manera de media luna o semicirculo, como de una cuarta de diámetro, pero que no esté recta la línea por la parte del diámetro, sino suavemente desmentida hacia las esquinas, y estas bien robadas, para que no hagan rastros ni señales en la imprimación, y que el filo de ella esté delgado tanto como el grueso de un real de plata; y con esta imprimadera se ha de ir tendiendo la gacha y apurándola, de suerte que no quede cargada, sino que tape los poros todos del lienzo y descubra los hilos, porque lo cargado hace cascarilla, y salta con el tiempo.Este linaje de aparejo, téngolo por bueno, para casos de prisa ( porque presto se halla hecho) especialmente llevando la gacha miel, y el aceite de linaza, como dijimos; pues no llevándole ( como lo hacen los más ) no lo tengo por bueno: porque en lugares húmedos, se enmohece, y escupe colas animales, colas vegetales una florecilla o moho por encima de la pintura, que totalmente la oscurece y perturba.
Existen otros adhesivos, incluso más antiguos que se realizan con harina y se utilizaban como imprimación, como la descrita por Volpato en 1698: Se mezclan una parte de harina de centeno y 15 partes de agua muy caliente. Giovanni Battista Armenini (1530/33-1609), describe la preparación de las telas:
Si las telas fuesen demasiado abiertas, se añade un poco de harina cernida a la cola. (recordad las telas napolitanas llamadas de pavimento)
Actualmente las colas para entelado contienen dos partes, una la que lleva la cola orgánica (que también se puede utilizar diluida para la fijación de la capa pictórica y empapelado de seguridad), que generalmente se la denomina Colletta, por ser su origen italiano. La otra parte sería la que sus componentes son en su mayoría harinas, que sirven tanto como adhesivo, como espesantes.
¿De donde proceden las colas orgánicas? De animales y vegetales.
Animales: gelatina, albúmina, caseina y cera.
Vegetales: resinas, gomas, almidón y gluten.
De los animales se utilizan para la fabricación: las membranas de los peces, los cartílagos, huesos, gelatinas y patas. La mejor cola se obtiene de las patas del buey y de los tendones del cordero. Hasta hace poco las diferencias entre una y otra era las llamadas cola fuerte: de buey y de color oscuro; cola de conejo, de pieles o de guantes: de pieles de conejo o de retales de guantes viejos, es de color ocre; cola de pescado: de aletas de pescado, de color transparente.
La cola fuerte se ha utilizado generalmente en carpintería, y posteriormente para la preparación de la llamada coletta italiana. La cola de pieles es la más conocida desde la antigüedad. La cola de pescado es la llamada también de gelatina, no se puede utilizar en las preparaciones, se cae con facilidad.
Desde el medievo era un material común en los pintores. La gelatina y las pieles de los animales se lavaban con agua corriente para eliminar las impurezas y posteriormente en grandes pucheros se introducían con agua hasta la disolución gelatinosa que se deseaba, se efectuaba una prueba vertiendo en un plato hasta que se enfriaba. Se vertían en recipientes diferentes para la limpieza de residuos y se dejaba reposar por la noche en una bandeja. Al día siguiente la gelatina se cortaba en pequeños trozos. El tratado de Riffault describe los diferentes tipos de colas orgánicas de la siguiente manera:
Se da en general el nombre de cola a una materia tenaz que produce un líquido viscoso, por medio del cual se unen dos ó mas sustancias, de modo que no puedan separarse sino con dificultad. Los pintores y doradores la usan para aplicar y fijar el color de modo que no pueda borrarse aunque se frote, y entonces la componen más o menos fuerte, según el objeto. La calientan ó entibian sin dejarla hervir, pues de lo contrario perjudicaria á la viveza de los colores: algunas veces la emplean como cuerpo intermedio para impedir que una sustancia líquida penetre en otra sólida, como cuando se quiere estender barniz sobre un papel, y se encola de antemano: en este caso escogen una cola clara, ligera y limpia, y la emplean en frio.
En la pintura y el dorado se emplean diferentes especies de cola, á saber: cola de guantes, cola de pergamino, cola de boca, cola de Flandes, etc.
La cola de guantes se hace con los retazos de las pieles blancas de cordero de que se hacen los guantes. Despues de ponerla á macerar por tres á cuatro horas en agua hirviendo, se pasa el líquido por un tamiz ó lienzo claro recogiéndolo en una jalea fuerte. Se usa comunmente de ella para humedecer los colores que no se quieren barnizar.
La cola de pergamino consiste en recortaduras de pergamino nuevo en que no se haya escrito, los cuáles se ponen á hervir en agua por cuatro ó cinco horas; la disolución de estas cortaduras se efectúa mas lentamente. Esta cola se emplea para las sustancias que se quieran despues barnizar, y para el dorado; puede conservarse sin corromperse mucho más tiempo que la anterior. Para hacerla se pone una libra de pergamino en seis pintas de agua hirviendo, y despues de mantener el hervor por cuatro horas de modo que quede todo reducido á la mitad, se pasa por un lienzo. Luego que se enfria el liquido debe tener una consistencia de gelatina fuerte. La cola de pergamino, hecha en las proporciones que hemos indicado, se considera como bastante fuerte para poder reducirse á su fuerza media añadiéndole una pinta de agua. Añadiéndole cuatro pintas de este líquido queda muy débil, y debe añadirse aun mas si se quiere hacer muy ligera.
La cola de boca se hace con pergamino gruesos que sacan los curtidores de las pieles preparadas y rebejadas; no es tan cara como la de pergamino, y solo sirve para obras ordinarias.

Estas colas preparadas con pergamino son muy propensas en general a torcerse, sobre todo por el calor y en tiempo de tempestades: es necesario de ponerlas en ollas vidriadas y en sitios frescos donde no les dé el sol ni puedan tomar ningun mal olor. La cola de pergamino de que hemos hablado antes se conserva bastante bien en invierno; para que en verano adquiera la consistencia conveniente de jalea debe emplearse mayor cantidad de pergamino; conviene asimismo arreglar esta cantidad según las estaciones, cuidando sin embargo de que no sea muy considerable para que no haga descascararse la pintura. Cuando se corrompe en verano la cola de pergamino suelta un agua viscosa que en breve se pudre.
Cola de Flandes. Esta cola, conocida mas generalmente con el nombre de cola fuerte se prepara con recortaduras de pieles de carnero y otras, con las pezuñas de los bueyes, de los caballos &c. Estas sustancias, bien limpias y privadas de grasa y pelo, se ponen a hervir por mucho tiempo en gran cantidad de agua, cuidando de quitar la espuma según se va formando se facilita á veces con un poco de alumbre ó de cal en polvo fino. Luego que ha espumado por algún tiempo se pasa todo por una cesta de mimbre, y se deja reposar el líquido; se decanta con precaución cuando está claro para volverlo á la caldera, donde hierve de nuevo espumándolo hasta que se reduzca á la consistencia conveniente. Entonces se echa en unos bastidores de madera, que forman una especie de moldes descubiertos, en donde se solidifica por enfriamiento. Esta jalea se corta en tortas, las cuales se dividen de nuevo en tiras delgadas, y se ponen á secar sobre una especie de red en un sitio caliente y ventilado. La mejor cola fuerte es muy dura y quebradiza, de color pardo oscuro, y de igual grado de trasparencia por todas partes sin ninguna mancha negra. Hemos indicado circunstancialmente la preparación de la cola de Flandes ó cola fuerte, porque además de la pintura y el dorado se usa frecuentemente en otras muchas profesiones.
Actualmente quedan muy pocas fábricas en España dedicadas a la manufactura de las colas animales y es más común encontrarla envasada en granos. También su fabricación ya no es artesanal, las industrias las preparan primeramente en leche de cal, después se lavan y se hierven. Se filtra y concentra al vacío, se enfría , se corta en pastillas y finalmente, se seca y muele.
Seguidamente describo las diversas clases de productos para las mezclas que se utilizan en restauración y entelados para formar la cola de engrudo o pasta:
- Características generales de los ingredientes:
Cola fuerte: Es el adhesivo, se fabrica con pieles animales y huesos.
Harinas: Plastificante y unión entre los adhesivos
Harina de trigo: Excelente por su elevada adhesividad
Harina de centeno: Es un buen espesante en unión con el agua.
Semillas de lino: Elasticidad.
Melaza : Elasticidad. Une la cola y la harina.
Trementina de Venecia: Resina natural, contiene un 63% de ácidos resinosos. Está activada durante bastante tiempo. Aporta adhesividad y rigidez al secar
En la siguiente entrada veremos las diferentes formulas de colas y su preparación

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