viernes, 18 de julio de 2008

Restaurando en Jamaica: conclusión

Técnicamente y por experiencia no llevo ningún tipo de material desde Europa a zonas que pueden ser difícil su adquisición. Por ello preferimos resolver los problemas con los materiales que se encuentran fácilmente en la zona de intervención.
Para efectuar las diversas pruebas de eliminación de las pinturas que cubren las originales, se eligió las zonas que por su importancia y posibilidades podrían dar un buen resultado al aplicar los diferentes disolventes. Las zonas elegidas fueron en el ábside en la parte superior derecha, en la zona baja de la primera capilla, y en los laterales debajo de los grandes óculos, tanto a la derecha como a la izquierda.
En primer lugar, se hizo una pequeña prueba con bisturí para estudiar el grosor de la capa de pintura cubriente, demostrándose que existe una capa de pintura de tono blanco de un milímetro de grosor muy endurecida y de aspecto plástico; debajo de esta otra capa de tipo oleoso y tono grisáceo, que se elimina fácilmente, existe otra de color blanco muy débil.
Como primera prueba de limpieza se eligió un decapante en gel, aplicándolo con cálculo de tiempo 30 segundos, 60 segundos y 45 segundos. En los tres casos no funcionó ya que destruía la pintura original y era muy complicada la eliminación del gel.
Ante esta situación se decidió emplear un nuevo método que no dañase la pintura original, buscando como objetivo una metodología que eliminase la pintura superpuesta con eficacia y coste mínimo. Se eligió un disolvente que evaporase con una velocidad media, ya que si evapora demasiado rápido sería muy difícil de reblandecer la pintura superpuesta y si es demasiado lenta el disolvente permanecerá al final en contacto con la pintura original, pudiéndola dañar cuando se neutralice el poder del disolvente.
Con este precepto se eligieron dos disolventes: Cleaning Solvent ROGK0010 (Nitrocelulósico) y el nº 108 R07K0108 ambos de la casa Sherwin Williams.
El primero de ellos nos servirá como decapante y esta compuesto por un disolvente nitrocelulósico. El segundo de ellos está compuesto por acetona, Ketona y alcohol y servirá como neutralizador.

El disolvente nitrocelulósico es una mezcla de hidrocarburos aromáticos y disolventes cetónicos de evaporación relativamente rápida, por lo que sería necesario retrasar dicha evaporación y a la vez su neutralización posterior.
Se pensó entonces realizar la siguiente prueba:
1.- Aplicación del disolvente Cleaning Solvent ROGK0010 directamente sobre la pintura cubriente y sobre esta colocar un papel celulósico adherido con agua y un cálculo de varios tiempos: 15 seg. ,25 seg. y 30 seg. , siendo el que mejor funcionó el primero. Se retira el papel y se limpia con una espátula la pintura reblandecida. Los restos se limpian con el segundo disolvente. El agua evita la evaporación rápida en lugares tan calurosos como es Jamaica.

2.- Los dorados son purpurina de cobre, resiste bien a los dos disolventes, así como los tonos rojos. El pigmento que menos resiste es el negro, por lo que se debe dejar menos tiempo.
3.- Los restos pequeños que quedan en los huecos se eliminan perfectamente con el disolvente primero.
4.- La segunda capa de tono grisáceo se elimina con el segundo disolvente y con la misma técnica
5.- En las zonas inferiores y dentro de las capillas laterales se realizó una prueba, dando como resultado lo siguiente:
Debajo de la capa blanca apareció un tono azulado de pintura celulósica que se ablanda con suma facilidad y se puede eliminar. Este azul ultramar es del mismo aspecto que otros azules que se observan en la Catedral. Debajo de él aparece original plateado con círculos en relieve que recorren en forma de cenefa, las ventanas con vidrieras en ambos lados del ábside.

El método funcionaba perfectamente para restauradores profesionales, pero nunca sabíamos que podía ocurrir con los muchachos que no sabían nada de esta técnica. En dos días lo entendieron perfectamente. Aunque el problema existe porque son muy indisciplinados y pueden dejar el papel que se seque sobre la pintura y es muy difícil de quitar después.

El siguiente problema es que este tipo de disolvente deja en su secado un velo blanquecino de difícil eliminación. Luego el 2º disolvente se cambió por el nº 40 de la misma fábrica, que es white spirit y se subsanó el velo blanco en una mezcla del nº 108 y el nº 40 en proporción 1:1 . Un barniz muy diluido en este último disolvente eliminó totalmente velo. En la limpieza del ábside se encontró sobre la pintura original una concreción provocada por la por la caída de aguas y humedades en su superficie de las bóvedas y es de muy difícil eliminación, pero que no entorpece la visión general de la pintura original.

Papel con el disolvente y sobre aquel agua. Un tono rojizo amarillento se aprecia rápidamente al aplicar el disolvente sobre la primera capa de pintura y que no tiene nada que ver con la pintura original. Aún faltan por retirar las tres capas de pintura acrílicaEliminación de la pintura con espátula, que cae sobre el papel. En este caso aparece la capa de pintura gris, ya que fue eliminada la primera capa blanca.

Eliminada las pinturas superpuestas

El ábside antes de la intervención

El ábside restaurado

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