viernes, 1 de agosto de 2008

El entelado: Método a la cola de engrudo o pasta

Bueno, quiero continuar con el entelado que dejé después de un pequeño periodo, pero frutífero jamaiquino. No he querido comentar todavía lo que ha significado la mesa caliente y de succión para la restauración y que quiero hacer en próximas entradas. Aquí va la continuación del entelado tradicional, está dividido en el método romano y el florentino o francés. Como siempre hay que ser muy cautelosos en su aplicación y con reservas, ya sabeis que no soy muy partidario, pero no hay que ocultar que existen y a veces se debe hacer (leer mis otras entradas sobre el tema).
Método a la cola de engrudo.

Existen muchos métodos de entelados, pero los más comunes como hemos visto, son los de cola de pasta o engrudo (he eliminado la palabra gacha porque en algunos países latinoamericanos es malsonante), y los de cera. La realización de un entelado a la cola de pasta o engrudo, y que hasta ahora se han realizado son los tradicionales: florentino, romano y francés. El método florentino, que he querido unirlo con el francés por ser muy parecidos, se realiza en el Opificio delle Pietre Dure de Florencia y el romano en el Istituto di Restauro de Roma. En España a raíz de la vuelta de los becados en la Academia Romana por los años 70 se fue implantando, lógicamente el segundo de ellos, pero anteriormente era una mezcla de la cola de pasta florentina y el planchado tradicional del lienzo sobre otro de tela gruesa de lino llamadas Velázquez, Goya ye intermedia en un telar de cuerdas.
En la actualidad se ha averiguado que no es necesario planchar con calor sobre la pintura para que las dos telas se adhieran, incluso con la cola de pasta tibia e incluso fría y la presión que se ejerce para eliminar el exceso de engrudo por el reverso es suficiente para que esta adhesión se efectúe. Algunos restauradores colocan el telar en un plano convexo provocando una presión constante en toda la pintura. Siempre tendremos en cuenta que no es necesaria mucha cola de engrudo, ¡todo exceso se debe quitar!, de aquí que es mejor la utilización de telas abiertas. La mejor es la llamada belga, (muy difícil de encontrar en España) que se adhiere bastante bien con el engrudo y se elimina rápidamente la cola de pasta por el reverso con la espátula de madera.
Para su aplicación hay que seguir varios puntos:
A.- Se debe limpiar previamente la superficie pictórica de repintes, barnices oxidados y estucos antiguos y esto solo lo debemos realizar en el caso que la capa pictórica está en buen estado, es decir consolidada. Esto se hace para evitar que repintes, grasas contaminantes y barnices que fueron aplicados posteriormente se consoliden con el calor e incluso, estos últimos se pasmen. Además parte de la suciedad acumulada y aceites aplicados posteriormente se han introducido en los craquelados, complicándose posteriormente su eliminación.
B.- Se empapela o se vela la zona de la pintura del cuadro con papel. Utilizo para esto el llamado tisú de ramio español de 0,04 mm. Para realizar esta operación, se quita antes el cuadro del bastidor, se clava en un tablero, con la pintura hacia arriba, para que no se mueva y se empapela sus bordes con doble papel de la misma clase. La eliminación de los clavos antiguos de los bordes puede ser complicado por su oxidación y por tanto, se puede romper la tela. Recomiendo calentar la cabeza de la tachuela con la espátula caliente y posteriormente sacarl con un sacaclavos o punzón y este apoyado en una madera para evitar algún destrozo.
Otros empapelan sin quitar el lienzo del bastidor, porque la pintura está en mal estado, en este caso hay que tener cuidado que la cola no atraviese el lienzo y se adhiera en el bastidor, que consecuentemente costará mucho despegarlo después. Otras veces encontramos el lienzo en origen adherido al bastidor, sobretodo en pinturas que tienen preparación de tierras rojas e imprimación al óleo. En este caso y últimamente lo estoy haciendo personalmente en todos los lienzos con Klucel G al 3% en agua y 1% de alcohol, si no existe Klucel G se puede usar Carboximetilcelulosa al 3%, pensando que estamos solamente cubriendo la pintura como protección y eliminaremos el lienzo humedeciendo poco a poco las zonas adheridas.
En otros casos, si necesita una fijación previa se puede realizar con la coletta al 50% como mínimo, según el grosor de la tela original, y siempre aplicada en caliente para ablandar la pintura. También se puede utilizar cola de conejo y melaza al 4-5% para aumentar la elasticidad, dejando secar durante 24 horas en ambos casos. Para realizar un primer planchado de fijación y pasadas las 24 horas podemos humedecer con agua bien caliente la zona que deseamos fijar la capas de pintura y reactivar la cola, intercalando papel siliconado entre la plancha y el papel que cubre la pintura. Actualmente se realiza toda esta operación en la mesa de succión caliente, que explicaré más adelante.
El papel tisú español es un papel lo suficiente fuerte y de buen precio, que se utiliza en el comercio para la construcción de las bolsas de té y se vende en rollos. En caso que no la encontremos se usará a la manera italiana; papel japonés de 35 gr. por m2 o del número 500, que aunque es demasiado costoso es el mejor para el entelado. Antiguamente, en España se utilizaba el denominado papel celulosa o de seda, que se cortaban en tamaños de 30x40 aproximadamente e incluso más pequeños, también se utilizaba la seda o gasa. Pero con la gama actual de papel se pueden utilizar muchas clases, pero siempre es recomendable elegir uno que se pueda dar el adhesivo por transposición, o sea que trasmita el adhesivo a la pintura a través del papel. Recomiendo que el papel se coloque en tamaños grandes, nunca pequeños, para evitar marcas de los bordes al montarse uno con otros y nunca deben pasar los bordes por zonas como rostros, manos, etc.
Atención: Como hemos descrito, hacia mediados del siglo XVIII y proveniente la idea de Francia hasta entrado el siglo XIX, se comenzaron a preparar los lienzos con preparaciones rojas e imprimadas al óleo, aunque este método ya existía en Italia, en Francia gustaba que la superficie de la pintura quedase muy lisa, lo más parecido a una tabla y que prosperase sobretodo el dibujo y las terminaciones muy académicas.
Generalmente estos cuadros si se quieren entelar hay que tener mucho cuidado y tratarlos con diferentes métodos. Para ello funciona muy bien el método del entelado flotante de mi invención. Estos lienzos si se humedecen durante cierto tiempo ablandan la preparación, que generalmente está muy deteriorada por la absorción del componente de cola orgánica por el soporte original. Estas preparaciones se componían de cola orgánica y tierras, el soporte de tela de lino o cáñamo o de ambas clases, con el tiempo absorbe el adhesivo dejando la tierra roja sin adhesivo en su superficie. Aparte que al soporte se le daban varias manos de cola de guantes fría, no servía para la que la pintura se fijase, ya que sobre la preparación se aplicaba una imprimación al óleo con color y un secativo, generalmente litargirio, y sobre ella se aplicaba la pintura o el dibujo. Con esto ahorraban pigmentos, ya que la imprimación era una barrera para que no absorbiese pintura y las veladuras y el claro-oscuro funcionaba mejor. Con el tiempo y los movimientos del soporte la pintura cae en los lugares débiles apareciendo el tono rojo de la preparación en las zonas faltantes. ¿Qué hacer?: Atacar por el reverso, desentelar si existiera, y fijar el reverso con varias manos de cola orgánica disuelta al 8% con unas gotas de eugenol, (un antipútrido), observando siempre si dicha fijación ha funcionado y con el lienzo convenientemente estirado. Si hubiésemos entelado una obra de estas características y colocado el papel de velar y posteriormente planchado, con toda seguridad, al eliminar el papel levantaríamos la capa pictórica con la imprimación. Siempre que se ha de realizar una operación de entelado realizaremos las pruebas preventivas que sean necesarias. En telas de algodón nos sucedería lo mismo y estudiaríamos otro sistema que no afecte a sus componentes.
C.- Dar la vuelta a la obra o quitarla del bastidor quitando los clavos laterales y fijarla otra vez al tablero con el reverso hacia arriba. Se limpia el reverso de impurezas, como polvo y suciedad o colas de antiguos entelados con lijas o bisturí y finalizado con aspiración, evitando la debilitación del soporte. En caso que lo tenga se elimina el entelado antiguo, para esta operación es necesaria liberar el borde de la tela de entelado antiguo y clavar con pocos clavos o grapas los bordes del original. Se levanta una esquina de entelado antiguo y con un pequeño tablero se sostiene la tela original y se va tirando de la segunda tela, despacio y totalmente plegada hacia atrás, nunca hacia arriba. Si el cuadro es grande se va enrollando hasta su total eliminación, después se elimina de impurezas.
D.- Se extiende una mano de colletta diluida al 50% como máximo en caliente sobre el reverso y siempre según el grosor del soporte.
E.- Si existen lagunas, insertar injertos de tela lo más parecida al original. Los más pequeños con papel japonés adheridos con Beva o Primal, y los muy pequeños directamente con estuco.
F.- Se prepara la nueva tela para eliminar el apresto, esta es una de las operaciones más antiguas efectuadas por los pintores, y esta consiste en seis etapas:

· Colocar la tela tensa sobre el llamado telar mecánico.
· Mojado de la tela colocada horizontalmente, con una esponja y agua limpia a 40ºC.
· Secado. Al aire libre, durante 12 horas aproximadamente. Después del secado la tela está destensada.
· Trabajo mecánico. Con la palma de la mano y en sentido oblicuo se empuja la tela desde los bordes al centro, para destensar más la tela.
· Puesta en tensión como al inicio.
· Se aplica una mano de coletta al 50%, en la zona donde se va a adherir la obra.

Antonio Palomino nos dice al respecto:
… el lienzo aprensado ninguno es bueno, si no es que se moje y se estregue muy bien y se estire y se seque antes de clavarlo; porque si se clava sin hacer esta diligencia, en dándoles de cola o gacha, al secarse todo lleno de vejigas y desatina al pobre pintor.

La eliminación del apresto de fábrica, que estaba compuesto por almidón, cal y cola orgánica o cola de pescado, es una operación necesaria para la durabilidad del tejido.
Antiguamente los telares para entelar eran de madera, los franceses lo llamaban bastidores falsos o de doble estructura parecida a un bastidor, pero con clavos en los bordes laterales. Se atirantaba la tela cosiéndola con cuerdas en zigzag y enganchada a los clavos del borde, otras veces clavándola directamente con tachuelas. En Roma en los años 70 el fotógrafo e inventor Franco Rigamonti crea el telar mecánico. Son pletinas con dientes o púas en los bordes que enganchan la tela y llevan tensores en las esquinas, que están formadas por husillos que giran en su interiordentro de una tuerca soldada y desplazan los largueros del telar en un movimiento de 90º, proporcionando una tensión igual en toda la tela de entelado. Para colocar la tela es preferible hacerlo primero en las cuatro esquinas cerradas de giro y bien estiradas y posteriormente meter las púas siguiendo los largueros en una línea de hilo. Para esto es preferible sacar el hilo de los cuatro lados una vez que lo hemos señalado o marcado en el telar. Después giramos en todas las esquinas con las misma vueltas de los husillos.
G.- Se extiende uniformemente en capa fina la cola de entelado en el reverso de la pintura, desde el centro a los bordes, que está sobre la mesa y se coloca sobre ella el telar con la nueva tela a la que también se le ha aplicado la cola de harina. Se realiza así, para evitar que al mover la pintura se parta con el peso y la humedad. En caso, que la pintura sea de grandes dimensiones se enrolla y se va aplicando en su reverso. Después, con una espátula de madera con los bordes matados, se presiona desde el centro a los bordes las dos telas unidas desde su reverso. La cola de pasta que sobra, sale a través de los huecos de la trama de la tela nueva, que tiene que ser de trama abierta, porque si la tela original es gruesa se pueden poner dos telas de trama abierta, juntas en el telar mecánico. Una vez adheridas las dos telas se deja secar en posición vertical, normalmente 12 horas, según la temperatura ambiente, o hasta que el adhesivo que se ha aplicado esté lo suficiente mordiente. Algunas pinturas reaccionan ante la humedad, provocando pequeñas bolsas, en estos casos es recomendable el secado rápido con un planchado a temperatura suave.
H.- Cuando se ve que el adhesivo está a punto o semiseco se prepara para el planchado. Se coloca el telar con la pintura hacia arriba. En tanto, se coloca papel siliconado o plástico rígido sobre un tablero del grosor de las barras del telar. Este tablero se coloca debajo para poder planchar. La plancha es pesada de unos siete kilos, y con una temperatura máxima de 45º C; entre la pintura y la plancha se coloca papel siliconado. El planchado se efectúa generalmente del centro a los bordes, humedeciendo un poco el papel tissú con agua caliente en las zonas que se han de planchar. La plancha siempre tiene que estar en movimiento circular y nunca parada en ninguna zona de la pintura. Con la mano libre se siente la temperatura que tiene la superficie de la pintura. Actualmente toda esta operación se efectúa en la mesa caliente o de succión.
I.- Cuando todo esta seco y la capa pictórica se siente firme, puede durar hasta 48 horas según la temperatura y humedad ambiente, se elimina el papel con agua caliente, quitando todo resto de coletta que pueda alterar posteriormente la capa pictórica, se deja secar. Se coloca, entonces la obra entelada en el bastidor y se proceder a su clavado. Este siempre debe comenzar en los centros de la obra, alternándose de un lado a otro hasta su colocación final. Hay que humedecer un poco los bordes para que se puedan doblar el sobrante en los lados del bastidor.

Método florentino o francés.-

Realizamos los dos primeros puntos igual que en el anterior método.

C.- Se coloca la pintura en un telar que le llaman nº1, y que sea más grande que la pintura unos 15 cm. por cada lado. A esta se adhieren con cola vegetal (arroz) y papel tipo Kraft o de envolver, desde los bordes, ( que son los que se doblaban en el bastidor ) hasta el margen externo de dicho telar. La pintura queda colocada con una tensión uniforme y la cara en el exterior del telar.
D.- Se eliminan todos los restos de adhesivo, teniendo cuidado que no rompamos ningún hilo, evitando la debilitación del soporte.
E.-
Se da en el reverso una cola de conejo mezclada con melaza al 3%, de tal manera que pueda llegar al pigmento y así fijarlo. Se pueden añadir al adhesivo diferentes tipos de tensoactivos.
F.- Se elige la tela nueva, que debe ser lo más cercana al original, generalmente de lino y un poco más grueso, para corregir las deformaciones de la tela original.
G.- Se prepara un segundo telar, el nº2. Tiene que ser tan grande que pueda entrar el telar nº1. Sobre el telar nº 2 se colocará la nueva tela bien atirantada y lavada con abundante agua. Recomiendo el método explicado anteriormente. Antiguamente se sacaba del telar y se mojaba, después se colocaba en el telar otra vez, y así varias veces, hasta considerarla inerte. Muy trabajoso pero correcto.
H.- Cuando la tela nueva es colocada y atirantada sobre el nuevo telar, se le aplica cola de conejo, para impedir que absorba demasiado la gacha que unirá esta con la tela vieja.
I.- Se prepara la pasta como se indicó.
J.- Con una espátula se aplica y extiende la pasta por el reverso de la tela original. Se extiende con espátula de madera, con los bordes matados y sin esquinas. La pasta se extiende por igual y con el mismo grosor.
K.- Se deja durante un tiempo la pasta sobre la tela, en algunos casos muy especiales durante horas, y solamente si el soporte original esté demasiado duro y la capa pictórica demasiado levantada. Para que no se seque se puede colocar hojas de Melinex. Algunas preparaciones adquieren elasticidad, mejorando la superficie de la pintura.
L.- Se aplica la pasta sobre la tela nueva, como en la pintura antigua, de tal manera que la trama esté saturada.
M.- El telar nº1 se coloca dentro del nº2, y se ponen en contacto las dos partes con adhesivo.
N.- Se comienza un planchado que va desde el centro a los laterales, prestando atención al empastado de la capa pictórica, para ello nos valdremos de papel blando y grueso para evitar el aplastamiento del color. La temperatura de la plancha tiene que estar a 45ºC, y continuando el planchado hasta el completo secado de la pintura. Este es el método tradicional, pero como hemos dicho al principio es mejor poner en contacto las dos telas con presión y posteriormente fijar el color con planchado o mesa a baja presión.
O.- El planchado sólo sirve para corregir condiciones y modificaciones que derivan de los cambios de la estructura, conservando aquellos que unen la pintura a una realidad histórica.
P.- Pasado un tiempo se elimina el papel de protección y la eliminación de la cola que queda en superficie del cuadro. Es imprescindible que la eliminación de esta cola sea total, cualquier residuo que quede puede provocar tensiones en la superficie y como consecuencia levantamientos de la capa pictórica. Además de la formación de una barrera de cola, que con el tiempo se endurece y haría casi imposible la utilización de los disolventes en la limpieza de barnices.
Q.- Se coloca en el bastidor con cuñas con las tenazas de atirantar.

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