miércoles, 29 de octubre de 2008

¡LA CRISIS BIEN DEFINIDA!

Mientras pienso en la próxima entrada ir viendo en donde nos han metido los listos de los bancos





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domingo, 19 de octubre de 2008

TRATADOS ANTIGUOS DE INTERÉS PARA LOS RESTAURADORES DE OBRAS DE ARTE




















Fig 1.- Fcº Pacheco Pintor y tratadista Español
Fig 2.- Página dedicada al pintor Rafael Sanzio del Tratado de Vasari




Esta lista de tratados la he realizado para vuestro conocimiento y saber que en ellos está presente en toda su esencia la manufactura artesanal de los antiguos maestros. Aquí no están los escritos de historiadores, sobretodo del siglo XIX y XX, que no los he considerado tratados, aunque en mis escritos los mencione. Los he colocado por orden alfabético y no por fechas. Os puedo asegurar que muchas de las cosas que sé sobre restauración es gracias a estos tratados que me han ayudado a comprender el sistema constructivo de las obras de arte. Muchos de ellos están publicados en diferentes idiomas y son difíciles de conseguir, solamente en las bibliotecas importantes y en ediciones posteriores. En la siguiente entrada intentaré comenzar por los sistemas de construcción en la pintura de caballete. Siento mucho no poder adentrarme en el mundo de la escultura, ya que es un tema que conozco solo por encima:

1.-Algarotti, Francesco Saggio sopra pittura, Venecia 1763. Tratado de pintura editado en varios tomos con reglas específicas sobre los principios de la pintura.

2.- Anónimo. Compositiones ad tingenda musiva,pelles et alia, ad deaurandum ferrum, ad mineralia, ad chrysographiam, ad glutina, quedam conficienda, aliquae artium documenta, ante annos nonagentusscripta. Escrito en el siglo VIII (796-816) y llamado también Manuscrito de Lucca ( Codex Lucensis 490) encontrado en la Biblioteca dei Canonici en el siglo XVIII por Ludovico Antonio Muratori. Es interesante por las indicaciones para la preparación de los colores como son el cinabrio, litargirio, albayalde y el verdigris, entre otras cuestiones.

3.- Anónimo, Mappae Clavicula . Este manuscrito se cree que fue escrito a fines del siglo XII, se le denomina también Ms Phillipps 3715 y está conservado en el Museo del vidrio en Corning ( New Jersey). Es un compendio de otros manuscritos de épocas anteriores que se conocen y datan desde el siglo X al XI, como es el Ms 5614 de París. Mappae Clavicula es de vital importancia para el estudio de la técnica pictórica medieval, en el cual se encuentran 294 recetas de técnicas artísticas.

4.- Armenini, Giovanni Battista, De veri precetti della pittura di M. Gio: Battista Armenini da Faenza Libri III. 1586. Es un tratado especialmente dedicado al reconocimiento de las técnicas pictóricas que eran muy comunes entre los pintores renacentistas. Procedimientos técnicos de aplicación de la pintura al óleo, al fresco y al seco y la obtención de los barnices. Está dividido en tres libros, el primero con nueve capítulos con una introducción y un prólogo. Este primer libro describe, los razonamientos y sus causas sobre diversas maneras de comenzar a pintar, desde el dibujo hasta la copia de los grandes maestros, con un último capítulo sobre la invención. El libro segundo contiene once capítulos, en ellos se describen los materiales y los diversos métodos de obtener las medidas, escorzos, claroscuros, de la pintura al fresco, seco, telas y tablas. En el libro tercero encontramos quince capítulos con métodos y sistemas de pintar las arquitecturas, las habitaciones en la antigüedad y su reconocimiento. Un último capítulo con vida de pintores y al final una conclusión del propio autor. Es un libro de consulta importante y que tuvo gran influencia en Palomino.

5.- Baldinucci, Filippo.Vocabolario Toscano dell´arte del disegno. 1681. Filippo Baldinucci es el primero que realiza un diccionario de términos, como hoy podemos entender. Términos que eran de uso común en el obrador del artista.

6.- Bellori, Giovanni Pietro. Le vite de´pittori, scultori et arquitetti moderni, scritte da Gio: Pietro Bellori parte prima. All´illustriss. Et Eccellentiss. Signore Gio: Battista Colbert, 1672. Interesante manuscrito por los estudios bibliográficos de importantes pintores. Descrito desde un punto de vista muy particular, como es información de los medios técnicos que aplicaban cada uno de ellos. Los escritos de Bellori tuvieron gran influencia en Reynolds y Winchelman.

7.- Bisagno, Francesco. Trattato della pittura, fondato sull´autorità di molti Eccellenti in questa Professione, fatto a comune beneficio de´Virtuosi. 1642. Bisagno se inspira para redactar su tratado en Vasari, Armenini y Lomazzo. Interesante por las diversas descripciones que efectúa de las técnicas pictóricas, como son las preparaciones de las telas y el modo de realizar los barnices o las composiciones más aptas para conocer las imprimaciones.

8.- Carducho, Vicente, Diálogos de la Pintura de la Ilustre ciudad de Florencia, 1633 Publicados casi al final de su vida, se siente muy orgulloso de su publicación y por cierto anterior a la de Pacheco, al que provoca un cierto enfado. En la portada de los Diálogos realiza Carducho un recuerdo a su nombramiento de pintor de cámara y Académico de la ciudad de Florencia, y para confirmar lo dicho, podemos identificarle en un lienzo de la colección Stirling de Glasgow en actitud de escribir los Diálogos. Estos están divididos en siete diálogos entre maestro y discípulo, donde en los dos primeros se realiza un esquema de los libros que han de consultarse y publicados en la época a través de un supuesto viaje a Italia siguiendo las noticias de Vasari; en el segundo un recorrido que corresponden a los criterios vasarianos; en el tercero, cuarto y quinto es su propia doctrina que corresponde al mismo pensamiento moderno del momento; en el sexto se describe el parangón entre pintura y escultura; y en séptimo la finalidad moral de la pintura

9.- Cennini, Cennino, Il libro dell´Arte. Escrito a finales del siglo XIV. Este tratado muy conocido universalmente, recoge de manera escueta, pero sistemática las diferentes técnicas pictóricas que aprendió en sus trece años de alumno con Agnolo Gaddi. El tratado está organizado en 189 capítulos, que compuso Gaetano y Carlo Milanesi en 1859 y que actualmente conocemos con su esquema. Existen actualmente tres códices: dos se encuentran en Florencia, el Laurenziano 23.P.78, que es el más antiguo y el Riccardiano 2190, que se puede datar en la segunda mitad del siglo XV; otro en la Biblioteca Vaticana, el Ottoboniano 2974, que es una copia no muy completa del Laurenziano.

10.- Céspedes, Pablo, Discurso de la comparación de la antigua y moderna pintura y escultura, donde se trata de la excelencia de las obras de los antiguos, y si aventaja a los modernos 1604. Céspedes es escultor, pintor, tratadista, humanista y poeta. Francisco Pacheco realizó un gran elogio y conocía el escrito, incluso influye en numerosos apartados de su Arte de la Pintura, pero fue Ceán Bermúdez en su Diccionario quién reunió parcialmente sus escritos. Este Discurso es interesante por las diversas descripciones que realiza sobre los diversos materiales que utilizan los pintores, parangon entre las artes y el gran conocimiento sobre Plinio y Vasari.

11.-Da Vinci, Leonardo. Trattato della Pittura. El tratado es la recopilación de diversos manuscritos de Leonardo, que estaban en parte en el Ms del Vaticano 1270 y que provenía de la Biblioteca Ducal de Urbino, llamado Urbinate. Este manuscrito fue publicado en 1817, más completo que el perteneciente a Del Pozzo, por el que conocemos la edición príncipe publicada por Rafael du Frèsne. De esta edición se conoce la tradución española realizada en 1784. El tratado más completo, el Urbanate, está dividido en ocho secciones que describe la perspectiva, las luces y las sombras, los colores, los reflejos, las trasparencias, el movimiento humano y las proporciones. También existe en el tratado diversas recetas para la preparación de la pintura al óleo, las telas y la manera de utilizar el barniz.

12.-Dioscóride, Pedanio. De materia medica. Escrito en el siglo I d.C, la obra trata de diversa información farmacéutica. Está dividido en cinco libros, clasificándose por primera vez según la destinación del fármaco: el libro I trata de las especies, del aceite, de los ungüentos, y de los árboles; el libro II de los animales, de la miel, de la leche, de las legumbres y las hortalizas; en los libros III y IV de las hierbas y las raíces; en el libro V de los vinos, de las bebidas y de los minerales. Este tratado tuvo gran difusión gracias al manuscrito miniado de Bizancio del año 512 d.C para la princesa Anicia Juliana, que está en la Biblioteca Nacional de Viena. También existe otro manuscrito que está en la Biblioteca Nacional de Nápoles que puede datarse en el siglo VII. Existe en castellano desde el siglo XVI por el Dr. Laguna, editado en Segovia.

13.- Dolce, Lodovico. Diálogo nel quale si ragiona delle qualità, diversità y propietà dei colori, 1565. Es un diálogo entre dos pintores: Marco y Cornelio sobre la cualidad, la definición y la simbología de los colores.

14.- Forni, Ulisse, Manuale del Pittore Restauratore, 1866 Es una obra divida en tres partes, en la primera se describe las diversas técnicas pictóricas, pintura al fresco, al temple y al óleo. La segunda los materiales necesarios para realizar las restauraciones de las anteriores técnicas. La tercera está dedicada a los colores, su obtención y su aplicación. Un tratado interesante, aunque criticado sin razón por Secco-Suardo.

15.- Guevara, Felipe. Comentarios de la Pintura de 1560. Tratado que se publicó por primera vez con los discursos preliminares y notas de Antonio Ponz en 1788. El manuscrito lo encontró en una librería de Plasencia. De Guevara, Ceán Bermúdez describe ampliamente una biografía heraldica. Nace en Bruselas hacia el año 1500 llegando a ser asesor militar del Emperador Carlos V en la expedición a Tunez. Fue coleccionista de obras de arte, conociendo a muchos artistas en sus numerosos viajes por Europa. Escribe en su tratado sobre la pintura en la antigüedad griega y romana, proporcionando algunos datos sobre diversos aspectos de las técnicas artisticas utilizadas por estos.

16.- Hidalgo, José García. Principios para estudiar el Nobilísimo y Real Arte de la Pintura, con todo y partes del cuerpo humano, siguiendo la mejor escuela y simetría, con demostraciones matemáticas que ajustan y enseñan la propoción y perfección del rostro y ciertos perfiles del hombre, mujer y niños, 1693. Hasta que no se publicó por Antonio Rodrigues Moñino, en 1965, García Hidalgo era casi un desconocido. Aunque Ceán Bermúdez escribe sobre él ampliamente. Estos Principios no debemos incluirlo como un tratado, más bien como una cartilla para alumnos que era de uso común en la enseñanza academicista. Esta cartilla contiene 135 láminas que desarrolla problemas de proporciones y posteriormente trata de las diversas técnicas pictóricas como el temple, el fresco o el óleo.

17.- Heraclius, y el tecer tomo por el llamado pseudo Heraclius. De coloribus et artibus Romanorum, Siglo VIII el libro I y II, siglo XIII el III. Es una obra de recopilación de diversas fuentes con redacciones diferentes en un solo volumen. En el Ms Latino 6741 de la Biblioteca Nacional de París se encuentra el volumen con mayor texto. Los textos de Heraclius se encuentran en otros manuscritos, como el Ms Egerton 840 A de la Biblioteca Británica y en el Britich Museum de Londres, el llamado Ms Sloane 1754. Los dos primeros libros tienen 21 cápitulos y el tercero 58, que tratan sobre diversos procedimientos artísticos, como: la miniatura, trabajo en vidrio, etc. El tercer tomo está escrito por un anónimo al que se le ha denominado pseudo Heraclius. En él se describen diversos procedimientos con materiales y técnicas, como el temple al huevo, o el óleo de lino en Francia e Inglaterra.

18.- Holanda, Francisco. De la Pintura Antiqua, 1548. Escrita en portugués y a su vuelta de Italia. Traducido al castellano por Manuel Denis en 1563, siendo muy divulgado y conocido en su tiempo. La obra consta de dos libros, el primero con cuarenta y cuatro capítulos sobre diversos preceptos del arte de la pintura, y el segundo son diversos diálogos, divididos en cuatro partes, con descripciones sobre pintores italianos y españoles, con un epílogo en forma de diálogo sobre el copiar del natural.

19.- Lomazzo, Giovanni Paolo. Trattato dell´Arte de la Pittura di Gio. Paolo Lomazzo Milanese pittore, Diviso in VII libri. 1584. Este tratado está dividido en siete libros: 1) La teoría de las proporciones; 2) Los movimientos como reflejo de las emociones; 3) Los colores; 4) De las luces y de las sombras; 5) De la Perspectiva lineal; 6) Práctica de la pintura: perspectiva, proporción y color; 7) Iconografía. El libro 3 es interesante porque describe diversas técnicas, como es la obtención de los colores y su aplicación.

20.- Martínez, Jusepe. Los dicursos practicables del nobísimo Arte de la Pintura, sus rudimentos, fines que enseña la experiencia, con los ejemplares de obras insignes de artífices ilustres 1673. Este tratado no vió la luz hasta su publicación en 1866 por la Academia de San Fernando, con prólogo de Valentín Carderera. Los Discursos han sido en un primer momento tratado con indiferencia por parte de algunos historiadores, como si fuese una copia de los Diálogos de Carducho y un resumen de algunos apartados de Pacheco. Cuestión que hoy está superada y por tanto, se considera como uno de los tratados importantes a consultar.

21.- Mayerne de, Theodor Turquet. Pictoria, Sculptoria et quae subalternarum artium, 1620. Se puede considerar este tratado como uno de los principales recetarios del comienzo del siglo XVII. Escrito por el medico ginebrino Theodore Turquet de Mayerne, conocido como el Ms Sloane 2052, se encuentra actualmente en el British Museum de Londres. El tratado está escrito entre 1620 y 1646, un momento histórico importante, por lo que concierne a la pintura. Recetas de técnicas realizadas por pintores importantes, como Rubens o Van Dyck se encuentran en la recopilación del médico ginebrino. Este reúne con muchísima claridad los numerosos sistemas y recetarios del momento: pigmentos, preparaciones, aplicación del dibujo, instrumentos de utilización, etc.

22.- Mengs, Antonio Rafael. Reflexiones sobre la Belleza y Gusto en la Pintura.1780.El libro, editado después de la muerte de Mengs, es una recopilación de textos y cartas que escribió Mengs y reunió para esta publicación José Nicolás de Azara y que tuvo mucha repercusión en la época con diversas ediciones en Italia, Francia, Inglaterra y Alemania. El texto se puede dividir en varias partes: En el inicio las noticias sobre la vida de Mengs y la lista de sus obras (I-XLIV). La primera parte trata de la belleza; la segunda sobre el gusto, con consideraciones sobre Rafael, Correggio y Ticiano. Seguidamente los comentarios al tratado y los pensamientos de Mengs sobre los tres grandes pintores por José Nicolás de Azara y por último diversas cartas interesantes para el conocimiento de la política de Mengs con respecto a las Bellas Artes, seguido de una lecciones de prácticas de la pintura y un discurso sobre la Constitución de una Academia de las Artes.

23.-Pacheco, Francisco. A los Profesores del Arte de la Pintura, 1649. Maestro y suegro de Velázquez, como todos sabemos, escribió su tratado en 1622 y no conoció su libro impreso hasta el año 1649. El manuscrito original se encuentra en el Instituto Valencia de Don Juan de Madrid, que ya conocía Ceán Bermudez en 1796, fue reeditado por Cruzada Villaamil en 1866 y Sánchez-Cantón en 1956. El tratado es esencial para conocer la técnica de la pintura y de la escultura por todos los profesionales de la restauración. Está dividido en tres partes: Libro primero de la pintura: su antigüedad y grandezas; Libro segundo de la pintura: su teoría y partes que se compone; Libro tercero: de su práctica y todos los modos de ejercitarla.

24.- Palomino de Castro, Antonio Acisclo. El Museo Pictórico y Escala óptica, 1715-1724. En 1715 se publica el tomo I y en 1724 el tomo II. Es el tratado de finales del barroco español por excelencia, se puede decir que no existía hasta este momento un catálogo que expresase con tanta claridad la cultura artística. Diversas ediciones se realizaron en el extranjero, en lengua inglesa en 1739, 1742 y 1782-87; en Francés en 1749 y 1762; en alemán en 1781. El tratado está construido en tres tomos, encuadernados en dos volúmenes. El primero editado en 1715 consta de tres libros: el aficionado, el curioso y el diligente; el segundo impreso en 1724, también en Madrid, titulado La práctica de la Pintura, está dividido en seis libros: el copiante, el aprovechado, el inventor, el práctico y el perfecto. El tercer tomo del segundo volumen se titula El Parnaso Español Pintoresco Laureado, trata de las biografías de los más importantes pintores. Criticado por algunos historiadores por expresar algunos puntos oscuros en las bibliografías de los pintores, así como diversos métodos de técnicas pictóricas considerados empobrecidos y deficientes. De todas maneras es digno de consultar, porque creo que evidentemente muchos de sus sistemas de trabajo se han aplicado en muchos momentos de decadencia y falta de material de alta calidad.

25.- Pino, Paolo. Dialogo di Pittura, 1548. Escrita en forma de Diálogo entre un pintor veneciano, llamado Lauro y otro florentino Fabio, que contrastan opiniones sobre la pintura tosco-romana y veneta. Hablan del concepto de belleza y sobre la composición del dibujo, su invención y el color. Donde resalta las propiedades de los pigmentos, prevaleciendo la pintura al óleo con respecto al fresco, para terminar el diálogo en la formación artística e intelectual del pintor.

26.- Plinius, Caius Secundus. Naturalis Historia, libri trigintina septem, Siglo I d.C. Historia Natural es uno de los libros más significativos con el tratado de Vitruvio. La estructura de la obra es como una enciclopedia, introducida con una breve dedicatoria al principe Tito, en el año 77 d.C. El primer libro es un índice analítico de los treinta y seis siguientes: I-II, geografía de la tierra; III-VI, geografía de la tierra conocida; VII, antropología; VIII-XI, zoología; XII-XIX, botánica; XX-XXXII, medicina o remedios botánicos; XXVIII-XXXII, de remedios animales; XXXIII, sobre el oro y la plata; XXXIV, sobre el bronce, cobre, hierro y plomo; XXXV, sobre los colores minerales con su aplicación pictórica y pintores; XXXVI, sobre la piedra, escultura, arquitectura y mosaico; XXXVII, sobre las piedras preciosas. Los primeros textos completos que encontramos son manuscritos del siglo X-XI. Siendo una de las primeras impresiones la edición príncipe en latín que aparece en Venecia 1469. La transcripción se efectúa al italiano por Domenichi en Venecia en 1561. Al inglés por Holland en 1601 y al francés por Pinet en 1562.

27.-Pozzo, Andrea. Perspectiva Pictorum et Arquitectorum, 1693-1700. Este tratado escrito en dos volúmenes, el primero impreso en 1693 y el segundo en 1700. La obra diseñada bajo el prisma didáctico y para la enseñanza. En el primer volumen contiene las reglas fundamentales de la perspectiva; la segunda su aplicación en cúpulas, altares, fuentes, escaleras, cornisas etc. Al final de la obra encontramos un apéndice con diversos procedimientos pictóricos para realizar la pintura al fresco y un catálogo de los colores que se pueden utilizar. Está traducido a numerosos idiomas, incluso chino y portugués.

28.- Theophilus. Schedula Diversarum Artium. Siglo XI. Es un tratado esencial para el conocimiento de las diversas técnicas de aplicación en arte de la pintura centroeuropea en la Edad Media, sobre todo Bizantina. Fue descubierto por Lessing en la Biblioteca de Wolfenbüttel y más tarde es impreso en Berlín en1792. Este tratado está dividido en tres libros con un prólogo. La primera parte se describe la miniatura sobre pergamino, la pintura sobre tabla, y la pintura mural al fresco y a la cola. En el segundo libro se describe los trabajos en vidrio. En el tercero, el trabajo sobre marfil, la metalurgia y las piedras preciosas.

29.-Vasari, Giorgo. Vite de´piú eccellenti architetti, pittori, et scultori Italiani, Da Cimabue insino a´tempi nostri: descrite in lingua Toscana, da Giorgo Vasari Pittore Aretino. 1550. Un tratado fabricado para la exaltación del Estado florentino. Las vidas están precedidas de una introducción dividida en 20 capítulos del XV al XXXV, sobre la Arquitectura, Escultura y Pintura, con indicaciones de Vasari sobre la técnica que se ha de aplicar. En España ha tenido mucha influencia los textos de Vasari sobre todo en Palomino, que así lo indica en los muchos términos seguidos por este último. La subdivisión que realiza Vasari al describir la técnica en Las Vidas, son de la siguiente manera: como antigua, la del Giotto hasta el siglo XV; la segunda la moderna desde Brunelleschi; y una tercera que comienza con Leonardo hasta Miguel Angel. Es interesante la lectura de las vidas porque en muchas de estas biografías se encuentra muchos datos sobre alguna de las técnicas utilizadas por los grandes Maestros. Los dos tratados españoles más importantes, el de Pacheco y posteriormente el de Palomino se basan en la idea de Vasari.

30.-Vitrubio, Marcus Pollio. De Architectura libri decem, Siglo I a. C. Vitruvio escribe su tratado seguramente hacia el año 27 a.C, cuando estaba en el poder el emperador Agusto. Alguno de los textos de este tratado aparecerá posteriormente en la Naturalis Historia de Plinio y De aquaeductibus urbis Romae de Julius Frontino. Pero ya se conocían numerosos manuscritos y copias del original latinos, sobretodo a lo largo de la Edad Media y tomando como referencia a San Isidoro de Sevilla, que nos da conocimiento del texto a través del manuscrito más antiguo que se conoce, el Codex Harleianus 2767 del siglo IX y que está depositado en el British Museum de Londres. A partir de aquí, encontramos numerosas copias conocidas como el Codex Bruxellensis 5235 del siglo IX, conservado en la Biblioteca Real de Bruxelas, o el Escorialensis III, de la Biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, que data del siglo X. Las copias continúan posteriormente y tienen gran influencia en los escritos de Alberti y Filarete. La primera edición impresa que se conoce está editada en Roma en 1486, según el texto de Sulpicio. En España se conoce la primera impresión en Alcalá de Henares, en 1582 por el traductor Miguel de Urrea, pero como todos sabemos la obra de Vitruvio era conocida por muchos arquitectos españoles en las versiones en latín e italiano, a través de los los textos de Diego Sagredo: Las medidas del Romano. Desconocemos las desgracias que sucedieron a Lázaro de Velasco, humanista granadino, que realiza una traducción en el año 1564 y que no vio la luz, sólo existe el facsímil en la Biblioteca Pública del Estado en Cáceres. Hasta el siglo XVIII no encontramos una traducción que nos sirva para determinar la terminología de cada momento, es la de Francisco José Ortiz Sanz la que más se acerca, al describir en los pies de página muchas de las dudas que hasta ese momento se tenían. El tratado de Vitruvio está dividido en diez libros, siendo los siete primeros dedicados a la arquitectura o el arte de edificar. El primero es la elección del lugar de edificación y las cualidades del arquitecto; el segundo de los materiales para edificar; el tercero sobre templos y las cuatro ordenes arquitectónicas y en especial el orden jónico; el cuarto sobre el orden dórico, corintio y toscano; el quinto sobre los edificios públicos; el sexto sobre las habitaciones privadas que se construyen en la ciudad y en el campo; el séptimo de la decoración en los edificios privados. Los siguientes libros, el octavo es sobre hidráulica; el noveno a a construcción de instrumentos de medición del tiempo y el décimo a la mecánica aplicada a la arquitectura civil e ingeniería militar.

31.- Volpato, Giovanni. Modo da Tener nel depingere, 1680. El manuscrito se encuentra la Biblioteca Comunal de Bassano del Grapp, Ms 261-C-11. Construido en forma de diálogo según los cánones del siglo XV. Contiene el diálogo entre dos aprendices: Silvio, joven e inexperto y un tal F., que describe las recetas y aplicaciones técnicas en el obrador de su maestro: Los tipos de telas, las preparaciones, los colores, los barnices, etc.



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martes, 14 de octubre de 2008

El mundo del obrador: De aprendiz a maestro

José Antolinez: "El pintor pobre"
Me gustaría que observaseis la caja de pintura en el suelo y los grabados en la pared


En el proemio a la traducción al libro de Vitruvio de Lázaro de Velasco nos recuerda:
Muncho tiempo estuve dudando si sería el primero que tomase la pluma en la mano para traduzir, y desee mucho que saliese alguno a hazerlo, por gozar de trabajo ageno, mas viendo que todos en esto tenían caydas las alas, y considerada la falta que tienen de erudición los maestros de spaña para entender lo que hazen guiándoe solamente por lo que a otros vieron hazer, sin mas considerar si es bueno o malo o lleva buen camino y que si lo que le dizen en diez años a uno que muestran se resumiese sería muy poquito y sin fundamento…

Una gran crítica al individualismo natural de los españoles. Aunque la crítica de Lázaro de Velasco es lo suficientemente feroz para considerar a los españoles como verdaderos incultos, creo que no era tanto como nos lo refleja. Si leemos los tratados (que Calvo Serraller llama Tratados Doctrinales) y las cartillas de enseñanza españolas, que han podido llegar hasta nosotros, observamos la lucha titánica de los pintores por ser considerados como eruditos e inventivos. Es en parte para salvarse del pago de impuestos (alcabala) por la venta de sus cuadros y por otra para ser considerados en su oficio, como sucedía en otras artes . Desgraciadamente la Hacienda pública no perdonaba, ni perdona actualmente a ninguno. Algún obrador se cerró por culpa de contratos leoninos y envidias: veáse el caso de El Greco al final de su vida en el retablo mayor del Hospital de la Caridad de Illescas (Toledo).
En el tratado de Palomino ya se describe el pleito del pintor de origen florentino Vicente Carducho con el fiscal del Real Consejo de Hacienda, que demandó a varios pintores para que pagasen la alcabala de viento, es decir por la venta de pinturas por extranjeros y que por una segunda demanda en Madrid en el año de 1626 (APM 11550), ya se les demanda por ser pintores de origen español. Este pleito está descrito por Vicente Carducho en su Diálogo de la pintura y posteriormente, como hemos dicho, en el tratado de Palomino. Entre las causas que se aducen para la exención del impuesto es: que la pintura es arte liveral y más científico que las demás artes, pues en el se incluien todos, y asi lo rrecevieron en el primer grado de ellos y por ser arte tan noble mandaron no se enseñase a esclavos y gente baxa… y porque desde su primer principio ha sido noble y como tal lan profesado y profesan muchos Reyes, príncipes y señores…y porque desde su principio y orixen este dicho arte ha sido libre y esento de pagar alcabala, pecho ni derechos ni otras contribuciones, ni nunca ha pagado...
Un obrador con contratos y trabajo no era una tarea fácil. Hay que imaginar que tampoco los materiales eran tan asequibles como hoy, casi todo se fabricaba con la experiencia artesanal del pintor o con los diferentes oficios que existían en el lugar donde se habitaba. Para conseguir el dinero suficiente y para poder vivir era necesario muchas veces unirse a otros artistas de la zona para obtener un contrato, que casi siempre eran redactados por la iglesia. Además de esto obtenían beneficios con la venta de cuadros en ferias, que se denominaba feriar, o por vendedores intermediarios que generalmente eran también pintores. Un taller importante tenía varios aprendices y oficiales que comían en la casa del maestro, luego hay que pensar que el gasto en viandas y cocina tampoco se debe obviar. Las mujeres, tanto ama como criadas, tenían todo a punto a las horas del almuerzo, sin olvidar las camas y cuartos que eran necesarios en la vivienda para ubicar a los aprendices.
Casi siempre luchaban por acreditarse y obtener el título de pintor de Cámara que estaba más cercano al rey, mientras a otros muchos se les denominaron pintores reales, por trabajar con un sueldo fijo o con un contrato, hasta que a mediados del reinado de Carlos II con el ocaso económico se nombraron a muchos de ellos con bastante ligereza, porque no tenían derecho a estipendio, es decir: ad honorem. La escasez económica hizo que la situación no diese para más y el mismo Palomino afirma cuando una vez le preguntaron: ¿y usted no es pintor del Rey?, a lo que contesta: No me tenga en tan poco, y en otra frase: podría ser que no se hallen en muchos de mi profesión, luego no son tantos como parecen. Es así como la figura del pintor del Rey, pese a ser un título de apariencia grandilocuente, no está en consonancia con su remuneración sino con la caída de la economía y el resurgir de la pobreza. He encontrado en algún documento conllevando estoicamente el oficio de pintor con el de componedor de cuadros, significa ir de iglesia en iglesia y de feria en feria reparando pinturas y retablos. (ver la descrición que realiza Ponz en su viaje por Extremadura)
Hay que tener en cuenta que todos estos artistas españoles sufrieron las consecuencias de su profesión. El sistema gremial es una formación que se desarrolla a través de un maestro, más cercano a los artesanos, que a diferencia de países como Italia, no se liberalizó el arte de la pintura en España hasta el siglo XVIII con la llegada del rey Carlos III y la creación de la Academia San Fernando. Desde este momento se inicia la enseñanza dieciochesca con ejercicios de figura, etc. Donde la presencia del maestro, que había sido clave en el mundo artístico español, se transforma en la del profesor. Este es en definitiva el heredero del obrador artesanal, que se basaba en procedimientos, principios y prácticas secretas, como base de su formación hasta que la misma Academia abolirá el secretismo y divulgará el conocimiento de las técnicas como centro de enseñanza de las ideas artísticas.
El comienzo del aprendiz en el obrador tenía que ser por contrato entre el padre y maestro, que consecuentemente determinaba el inicio de una nueva situación entre aprendiz y maestro. El obrador es un lugar artesanal, aquí se fabricarán todos los materiales que son necesarios para efectuar una pintura. Generalmente se realizaban por encargo y siguiendo un canón estipulado, si es religioso estará primero aprobado por la iglesia y después por el veedor, pero casi siempre se copiaba de los grabados ya conocidos.

El historiador Esteban García Chico publicó un documento del archivo histórico de Palencia donde pintor y alumno quedaban obligados a cumplir bajo contrato:

Sepan quantos esta carta de aprendiz vieren como yo antonio de castañeda clerigo capellan de la yglesia de san miguel desta ciudad… como curador que soy de la persona… de hernando estebez… digo y otorgo esta carta que pongo y asiento para aprendiz con vos luys de villoldo pintor vecino desta ciudad questais questais presente al dho hernando de estebanez mi menor por tiempo y espacio de seys años… para que en todo este dho tpo el dho menor sea obligado e yo le obligo a que os sirba bien e fiel y lealmente en todas las cosas que le mandaredes que a el sean honestas y posibles de hacer y especialmente en el dho vro oficio de pintor e bos el dho lui de villoldo seais obligado en todo el dho tpo a dar a dho hernando estebanez menor de comer y vestir y calzar lo que uviere menester y enseñarle el dho vro oficio de pintor enteramente sin le encobrir del cosa alguna como es ponerle a pintar y dorar y estofar en el dho oficio para que el dho menor lo sepa y aprenda y darle debuxo en que se exercite en el dho tpo y otrosi que pasados los dhos seis años le abeys de dar vestidos y calzado, de un vestido nuevo del paño que vos quisieredes… fue fecha e otorgada en la dha ciudad de palencia a treinta e un dias del mes de diciembre año del nascimiento de nro saldor xpto de mill e quinientos e setenta años.
Luis de villoldo Antonio de Castañeda
Paso ante mi
Francisco de Herrera
A.H.P. de Palencia Nº 183: Folio 236.

En el Tratado medieval de Cennino Cennini, también describe la labor de un aprendiz en un obrador y el trabajo tan duro que debía realizar, para seguir el sistema corporativo, llegar a oficial y después a maestro:

Capítulo CIV: Del modo en que has de aprender el arte de pintar sobre tabla.

Has de saber que el apredizaje de esta técnica es largo: primero estudiar durante un año a temprana edad a dibujar sobre tabla; luego acudir al taller de un maestro que conozca todos los elementos relacionados con nuestro arte; ocuparse de moler los colores; aprender a moler las colas y moler el yeso, y tomar práctica con la tarea de imprimar los retablos, hacer relieves y rasarlos; dorar y granear bien durante un periodo de seis años. Luego practicar la técnica de colorear, aplicar mordientes, hacer estofados de oro, aprender a trabajar sobre muro durante otros seis años, siempre dibujando, sin desmayar nunca, ni en días de fiestas ni en días laborables. Y así, al familiarizarse con el uso se adquirirá una buena práctica. De no seguir este orden no esperes nunca alcanzar la perfección. Que muchos dicen que han aprendido el arte sin haber estado con ningún maestro; no lo creas, que yo te doy un ejemplo con este libro: aunque lo estudies un día y noche, si no adquieres alguna práctica con un maestro, nunca servirá de nada y no podrás figurar con honra entre los maestros.

Los gremios también tienen como fin en sus estatutos la ayuda benéfica para sus asociados. El dinero que se recaudaba provenía de los pagos de las cuotas reglamentarias y las fianzas para abrir tienda y obrador. Este dinero servía para dar ayuda a las viudas y los huérfanos de los miembros de la asociación, la creación de hospitales y consecuentemente la cura de sus beneficiarios.
Pero nos interesa el examen que se lehacía al oficial para ser maestro. Este examen era diferente según la especialidad que correspondía con el trabajo específico del examinado: pintor de imaginería, dorador, fresquista, sargero, etc,. Por lo tanto, la prueba capacitaba para ejercer el oficio aprobado. Aunque en algunas zonas se podía examinar al aspirante de los diferentes oficios al mismo tiempo, porque en el fondo los diferentes oficios de pintor eran parecidos. Generalmente la prueba consistía en sacar a suerte una lámina del libro de dibujos del gremio, dibujar el objeto correspondiente y realizar el trabajo de la pintura en el taller de uno de los veedores. La realización de la pintura era consecuentemente efectuada siguiendo los pormenores de las enseñanzas que se daban en los obradores por los maestros. Por lo que nos interesa en general es el conocimiento de esta práctica, que en casi todas las escuelas de las diversas zonas de España y de Europa se imparten casi de manera parecida y solo varía en el material utilizado.
Si nos referimos a las distintas noticias que los tratadistas de las diversas épocas citan, sacamos una pequeña conclusión, siempre exagerada, que los pintores tocaron la gloria y vivieron en holgadamente. No es hasta la llegada de los historiadores del siglo XIX que con acierto describen la vida de los artistas desde el aspecto social en la vida cotidiana que le rodea.
Si continuamos leyendo algún otro contrato de aprendizaje, que generalmente estaban más o menos estandarizados, este obliga al aprendiz a moler los colores, calentar las colas , preparar los lienzos , etc. Incluso trabajar en las tareas domesticas del hogar. Aunque existen distintos pleitos entre pintores por la utilización de aprendices en trabajos no examinados por el gremio o cofradía. (ver el pleito entre Alonso Cano y Francisco de Zurbarán en 1629).
Como he descrito antes las obras se feriaban y otras veces se enviaban para América, casi siempre sin pasar por el veedor del gremio. Así salieron muchísimas desde los talleres de los pintores que estaban afincados en el puerto de Sevilla a las orillas del río Guadalquivir. Estos daban sus obras directamente a los capitanes de los barcos que los vendían en directamente en América. Entre ellos Pacheco, Zurbarán con su gran taller o Murillo que en 1640 hace comercio con sus lienzos. En Madrid encontramos pintores con obrador y tienda, entre ellos Juan de Arellano y su hijo José, en calles como Barquillo o Mayor.
Es en definitiva el deseo de los pintores, y con ello su negocio, los que luchan por la defensa de la pintura como arte liberal (ver el tratado de Palomino que en parte continúa la esencia de tratadistas italianos). Un deseo que proviene ya de antiguo en el intento de equiparar el arte de la pintura con otras artes que por su nobleza ya estaban estimadas: matemáticas, aritmética, música, geometría y astrología, ( Muy bien representadas en la bóveda de cañón de la Biblioteca escurialense pintadas por Pellegrino Tibaldi) y como muy bien describe el gran historiador Julián Gallego:
Lo que los pintores españoles y sus defensores anhelaban era, no sólo la demostración de que la pintura era ta buena y mejor que la poesía y las demás artes, sino que sus profesores no eran “oficiales” o gente de oficio, ni sus talleres “tiendas” ni sus transaciones “ventas”, ni sus obras “mercanderías”; y por ello, tenían derecho a los privilegios de los profesores de las otras artes.
En las siguientes entradas comenzaremos por lo más esencial, la composición de los diversos estratos de una pintura, que iremos desengranando:

- Soporte.
- Capa de preparación.
- Capa de imprimación.
- Capa pictórica.
- Capa de protección o de barniz final.

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sábado, 4 de octubre de 2008

Técnicas pictóricas clásicas I: El sistema gremial.

Cartilla de aprendiz del pintor García Hidalgo

He querido incorporar esta entrada a un capítulo que es necesario para que el conservador-restaurador tenga conocimiento de una asignatura que depende imperiosamente de su profesión: La construcción de una obra de arte, que será la característica principal para que su tiempo de vida sea largo. He traducido un pasaje del gran historiador Giulio Carlo Argán, para que nos iniciemos en el significado de la fabricación artesanal en los estudios de los pintores y la denominación de lo que actualmente denominemos lo artístico, y es Argan con su ímpetu y belleza de sus escritos, el que mejor acierta. He aquí uno de sus pasajes cuando describe al artista barroco:

El artista debe fenomenizarse, visualizarlo todo: por eso la técnica tiene infinitas clases.
- Son infinitas las técnicas de la visión: el encuadre, la disposición, la composición, el enfoque cercano o lejano.
- Son infinitas las técnicas de ejecución: cada artista tiene su praxis, a menudo modifica la técnica según el tipo de imagen.
En la pintura, como en la arquitectura y en la escultura, no se disimula ya el medio, la materia: la imagen tiene su propia esencia, no hay ningún motivo para disimular la sustancia, la materia de la naturaleza. Es cierto que el arte debe ocultar el arte, pero no en el sentido de disimular la naturaleza. En la pintura, los empastes son a menudo grasos, espesos, pesados; conservar la impronta del pincel, del toque. Ocultar el arte no significa hacer que la cosa pintada parezca natural, sino esconder el artificio, hacer ver que hasta los efectos más difíciles han sido conseguidos fácilmente, con naturalidad, de un impulso…
… Si la técnica tiene un potencial creativo, es ella misma invención; el artista no inventa la imagen y la traduce mediante una técnica, por el contrario inventa una técnica productiva de imágenes. Por eso en el XVII, cada artista tiene su técnica o en todo caso, su propio modo técnico…

Recuerdo un paseo por el Museo del Prado y ver desde cerca la Maja desnuda de Goya (hoy es mucho más difícil hacer esto) y descubrir la pincelada del contorno del desnudo en la zona inferior. No es un silueteado de un trazo, son cientos de trazos que asemejan uno. Goya aplicó la máxima, como Argan ha descrito: lo difícil debe parecer fácil.
Aunque nos parezca que el acto creativo del artista está poco ligado al acto técnico, este se debe definir como la suma de ambos, que en definitiva es el que provoca la impronta de su personalidad. El acto técnico está a su vez unido a todas las enseñanzas aprendidas por tradición, que se delatan siempre en la juventud de los grandes pintores y es el sistema evolutivo de su artisticidad la única condición en el cambio de la técnica de un pintor. Este solo puede lograrse con la práctica desde muy joven y aprendiendo desde muy cerca las enseñanzas del maestro. Con esto podemos diferenciar técnicamente un pintor de otro, por el sistema que ha aprendido en el taller y aplicado en la zona geográfica que le rodea, o por admiración que le influye otro maestro de zona diferente. Es por lo que en casi todas las técnicas pictóricas siguen un orden sistemático, que solo cambia en el material que se dispone y aplica. Por esto estudiamos muy someramente las diversas técnicas y sus materiales, pero sí el estilo del artífice.

Para entender esta cuestión debemos conocer cuáles son los aspectos más comunes que rodean a los pintores por tradición. En primer lugar los pintores estaban supeditados a un sistema gremial de artesanos. Para esto, debemos saber que los gremios son en su origen asociaciones religiosas con un santo patrón y que los estatutos de estas asociaciones fueron posteriormente amparados por el Municipio donde están situadas y que enla actualidad llamamos Cofradías. Estas no tenían como requisito que el santo patrón fuese el mismo en los diversos gremios de otros municipios de España; por ejemplo, en Sevilla los carpinteros tenían a San José en la mitad del siglo XVII, mientras en Valencia era San Lucas, por lo que los gremios son identificados con el nombre del santo patrón y no con el del oficio de sus inscritos. Los diferentes gremios celebraban el día del santo diferentes festejos, procesiones y espectáculos suntuosos, que con el tiempo fue adquiriendo una auténtica competencia entre los diversas asociaciones gremiales. Se conoce como el día del Corpus en Sevilla se formaban procesiones con carrozas adornadas con ricas decoraciones de los distintos gremios, con una rivalidad feroz, se colocaban por orden de importancia del gremio. Estas fiestas con el tiempo pudieron derivar de lo religioso a fiestas con un fondo más social.
La definición de gremio ya la realizó García de Valdeavellano como: una Corporación profesional, constituida con arreglo a un estatuto escrito; reconocido como tal por el Municipio de la ciudad. Sin embargo, los gremios abarcan un gran número de artesanos, que con el tiempo se van independizando, formando a su vez, gremios de profesionales muy concretos. Así conocemos que los primeros gremios, en España datan del siglo XII, que por lo que se sabe son los labradores de Coruña los más antiguos, posteriormente fueron ampliándose a otros, como los tenderos tejedores y arrieros de Soria. Este tipo de asociación, que ya existía en Centroeuropa con el nombre de guildas y collegium en Roma, ejercieron cierta influencia en España.
El sistema gremial tiene su origen en una reglamentación excesiva, que muchas veces ni siquiera cumplían los asociados, esta falta de flexibilidad provocó su decaimiento, aunque tuvo su gran apogeo en el siglo XVI. Así podemos definir el sistema gremial en los siguientes puntos:

- Hermetismo y secretismo en el trabajo a realizar, desde luego de origen artesanal.
- Defensa de los derechos laborales adquiridos.
- Privilegios de los maestros, en detrimento de los oficiales y aprendices.
- Oposición al poder Real y protección por los Municipios, con ordenanzas y propuestas que solamente eran aprobadas por el Gobernador o autoridad Municipal, hasta mediados del siglo XVIII que se necesitó el consentimiento del Consejo Real.

Con bases como estas, lógicamente con el tiempo el sistema gremial tiende a desaparecer con la llegada de los ilustrados a finales del siglo XVIII, con la política de liberación de los oficios fomentada por Jovellanos y Campomanes, con la abolición de las cofradías en 1783 y la disolución de los gremios por decreto promulgado por las Cortes de Cádiz el 10 de junio de 1813.

Los gremios estaban constituidos con un organigrama jerarquizado muy específico, que eran elegidos, como sucedía en Sevilla en una reunión una vez al año en la casa del gremio: el día del Corpus. El cargo mayor lo ejercía un alcalde o diputado en Castilla, un mayordomo en Aragón, o un mayoral en Valencia que se renovaban anualmente. Posterior a este cargo estaba el de veedor, que intervenía en el control de las compras y distribución del material entre los asociados, como también, en la inspección a lo largo del año de los trabajos y ventas de los maestros. Para llegar a ser maestro se necesitaban unos requisitos:

- Maestro examinado y aprobado por el tribunal gremial.
- Ser cristiano viejo o limpieza de sangre.
- Pasar por las siguientes etapas:
- aprendiz que corresponde a la niñez, no se conoce la etapa justa de edad, pero se considera común el comienzo a los doce años o catorce como máximo y de tres a seis años la duración de esta etapa, se favorecía la entrada a hijos de oficiales. Estos comenzaban aprendiendo en la teoría impartida en las famosas cartillas de aprendizaje escritas por los maestros.

- Para llegar a oficial que es la segunda etapa correspondiente a la juventud, siempre pasaba un examen. El tiempo de oficial correspondía a la mitad de aprendiz. Poseyendo entre otras cosas: la de cierta libertad para contratarse con uno u otro maestro, participa con derechos en las funciones del gremio con voz y voto, es decir es un maestro no examinado.

- Maestro es la etapa de la madurez y grado máximo dentro del gremio, para llegar a este punto tiene que pasar la prueba de examen que le capacitará para contratar obras, trabajar por su cuenta en tienda o taller propios, recibir aprendices y aspirar al cargo máximo dentro del gremio.
Ir a este enlace para ver la última restauración en el Straus Center for Conservation (Harvard University Art Museums)

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