martes, 14 de octubre de 2008

El mundo del obrador: De aprendiz a maestro

José Antolinez: "El pintor pobre"
Me gustaría que observaseis la caja de pintura en el suelo y los grabados en la pared


En el proemio a la traducción al libro de Vitruvio de Lázaro de Velasco nos recuerda:
Muncho tiempo estuve dudando si sería el primero que tomase la pluma en la mano para traduzir, y desee mucho que saliese alguno a hazerlo, por gozar de trabajo ageno, mas viendo que todos en esto tenían caydas las alas, y considerada la falta que tienen de erudición los maestros de spaña para entender lo que hazen guiándoe solamente por lo que a otros vieron hazer, sin mas considerar si es bueno o malo o lleva buen camino y que si lo que le dizen en diez años a uno que muestran se resumiese sería muy poquito y sin fundamento…

Una gran crítica al individualismo natural de los españoles. Aunque la crítica de Lázaro de Velasco es lo suficientemente feroz para considerar a los españoles como verdaderos incultos, creo que no era tanto como nos lo refleja. Si leemos los tratados (que Calvo Serraller llama Tratados Doctrinales) y las cartillas de enseñanza españolas, que han podido llegar hasta nosotros, observamos la lucha titánica de los pintores por ser considerados como eruditos e inventivos. Es en parte para salvarse del pago de impuestos (alcabala) por la venta de sus cuadros y por otra para ser considerados en su oficio, como sucedía en otras artes . Desgraciadamente la Hacienda pública no perdonaba, ni perdona actualmente a ninguno. Algún obrador se cerró por culpa de contratos leoninos y envidias: veáse el caso de El Greco al final de su vida en el retablo mayor del Hospital de la Caridad de Illescas (Toledo).
En el tratado de Palomino ya se describe el pleito del pintor de origen florentino Vicente Carducho con el fiscal del Real Consejo de Hacienda, que demandó a varios pintores para que pagasen la alcabala de viento, es decir por la venta de pinturas por extranjeros y que por una segunda demanda en Madrid en el año de 1626 (APM 11550), ya se les demanda por ser pintores de origen español. Este pleito está descrito por Vicente Carducho en su Diálogo de la pintura y posteriormente, como hemos dicho, en el tratado de Palomino. Entre las causas que se aducen para la exención del impuesto es: que la pintura es arte liveral y más científico que las demás artes, pues en el se incluien todos, y asi lo rrecevieron en el primer grado de ellos y por ser arte tan noble mandaron no se enseñase a esclavos y gente baxa… y porque desde su primer principio ha sido noble y como tal lan profesado y profesan muchos Reyes, príncipes y señores…y porque desde su principio y orixen este dicho arte ha sido libre y esento de pagar alcabala, pecho ni derechos ni otras contribuciones, ni nunca ha pagado...
Un obrador con contratos y trabajo no era una tarea fácil. Hay que imaginar que tampoco los materiales eran tan asequibles como hoy, casi todo se fabricaba con la experiencia artesanal del pintor o con los diferentes oficios que existían en el lugar donde se habitaba. Para conseguir el dinero suficiente y para poder vivir era necesario muchas veces unirse a otros artistas de la zona para obtener un contrato, que casi siempre eran redactados por la iglesia. Además de esto obtenían beneficios con la venta de cuadros en ferias, que se denominaba feriar, o por vendedores intermediarios que generalmente eran también pintores. Un taller importante tenía varios aprendices y oficiales que comían en la casa del maestro, luego hay que pensar que el gasto en viandas y cocina tampoco se debe obviar. Las mujeres, tanto ama como criadas, tenían todo a punto a las horas del almuerzo, sin olvidar las camas y cuartos que eran necesarios en la vivienda para ubicar a los aprendices.
Casi siempre luchaban por acreditarse y obtener el título de pintor de Cámara que estaba más cercano al rey, mientras a otros muchos se les denominaron pintores reales, por trabajar con un sueldo fijo o con un contrato, hasta que a mediados del reinado de Carlos II con el ocaso económico se nombraron a muchos de ellos con bastante ligereza, porque no tenían derecho a estipendio, es decir: ad honorem. La escasez económica hizo que la situación no diese para más y el mismo Palomino afirma cuando una vez le preguntaron: ¿y usted no es pintor del Rey?, a lo que contesta: No me tenga en tan poco, y en otra frase: podría ser que no se hallen en muchos de mi profesión, luego no son tantos como parecen. Es así como la figura del pintor del Rey, pese a ser un título de apariencia grandilocuente, no está en consonancia con su remuneración sino con la caída de la economía y el resurgir de la pobreza. He encontrado en algún documento conllevando estoicamente el oficio de pintor con el de componedor de cuadros, significa ir de iglesia en iglesia y de feria en feria reparando pinturas y retablos. (ver la descrición que realiza Ponz en su viaje por Extremadura)
Hay que tener en cuenta que todos estos artistas españoles sufrieron las consecuencias de su profesión. El sistema gremial es una formación que se desarrolla a través de un maestro, más cercano a los artesanos, que a diferencia de países como Italia, no se liberalizó el arte de la pintura en España hasta el siglo XVIII con la llegada del rey Carlos III y la creación de la Academia San Fernando. Desde este momento se inicia la enseñanza dieciochesca con ejercicios de figura, etc. Donde la presencia del maestro, que había sido clave en el mundo artístico español, se transforma en la del profesor. Este es en definitiva el heredero del obrador artesanal, que se basaba en procedimientos, principios y prácticas secretas, como base de su formación hasta que la misma Academia abolirá el secretismo y divulgará el conocimiento de las técnicas como centro de enseñanza de las ideas artísticas.
El comienzo del aprendiz en el obrador tenía que ser por contrato entre el padre y maestro, que consecuentemente determinaba el inicio de una nueva situación entre aprendiz y maestro. El obrador es un lugar artesanal, aquí se fabricarán todos los materiales que son necesarios para efectuar una pintura. Generalmente se realizaban por encargo y siguiendo un canón estipulado, si es religioso estará primero aprobado por la iglesia y después por el veedor, pero casi siempre se copiaba de los grabados ya conocidos.

El historiador Esteban García Chico publicó un documento del archivo histórico de Palencia donde pintor y alumno quedaban obligados a cumplir bajo contrato:

Sepan quantos esta carta de aprendiz vieren como yo antonio de castañeda clerigo capellan de la yglesia de san miguel desta ciudad… como curador que soy de la persona… de hernando estebez… digo y otorgo esta carta que pongo y asiento para aprendiz con vos luys de villoldo pintor vecino desta ciudad questais questais presente al dho hernando de estebanez mi menor por tiempo y espacio de seys años… para que en todo este dho tpo el dho menor sea obligado e yo le obligo a que os sirba bien e fiel y lealmente en todas las cosas que le mandaredes que a el sean honestas y posibles de hacer y especialmente en el dho vro oficio de pintor e bos el dho lui de villoldo seais obligado en todo el dho tpo a dar a dho hernando estebanez menor de comer y vestir y calzar lo que uviere menester y enseñarle el dho vro oficio de pintor enteramente sin le encobrir del cosa alguna como es ponerle a pintar y dorar y estofar en el dho oficio para que el dho menor lo sepa y aprenda y darle debuxo en que se exercite en el dho tpo y otrosi que pasados los dhos seis años le abeys de dar vestidos y calzado, de un vestido nuevo del paño que vos quisieredes… fue fecha e otorgada en la dha ciudad de palencia a treinta e un dias del mes de diciembre año del nascimiento de nro saldor xpto de mill e quinientos e setenta años.
Luis de villoldo Antonio de Castañeda
Paso ante mi
Francisco de Herrera
A.H.P. de Palencia Nº 183: Folio 236.

En el Tratado medieval de Cennino Cennini, también describe la labor de un aprendiz en un obrador y el trabajo tan duro que debía realizar, para seguir el sistema corporativo, llegar a oficial y después a maestro:

Capítulo CIV: Del modo en que has de aprender el arte de pintar sobre tabla.

Has de saber que el apredizaje de esta técnica es largo: primero estudiar durante un año a temprana edad a dibujar sobre tabla; luego acudir al taller de un maestro que conozca todos los elementos relacionados con nuestro arte; ocuparse de moler los colores; aprender a moler las colas y moler el yeso, y tomar práctica con la tarea de imprimar los retablos, hacer relieves y rasarlos; dorar y granear bien durante un periodo de seis años. Luego practicar la técnica de colorear, aplicar mordientes, hacer estofados de oro, aprender a trabajar sobre muro durante otros seis años, siempre dibujando, sin desmayar nunca, ni en días de fiestas ni en días laborables. Y así, al familiarizarse con el uso se adquirirá una buena práctica. De no seguir este orden no esperes nunca alcanzar la perfección. Que muchos dicen que han aprendido el arte sin haber estado con ningún maestro; no lo creas, que yo te doy un ejemplo con este libro: aunque lo estudies un día y noche, si no adquieres alguna práctica con un maestro, nunca servirá de nada y no podrás figurar con honra entre los maestros.

Los gremios también tienen como fin en sus estatutos la ayuda benéfica para sus asociados. El dinero que se recaudaba provenía de los pagos de las cuotas reglamentarias y las fianzas para abrir tienda y obrador. Este dinero servía para dar ayuda a las viudas y los huérfanos de los miembros de la asociación, la creación de hospitales y consecuentemente la cura de sus beneficiarios.
Pero nos interesa el examen que se lehacía al oficial para ser maestro. Este examen era diferente según la especialidad que correspondía con el trabajo específico del examinado: pintor de imaginería, dorador, fresquista, sargero, etc,. Por lo tanto, la prueba capacitaba para ejercer el oficio aprobado. Aunque en algunas zonas se podía examinar al aspirante de los diferentes oficios al mismo tiempo, porque en el fondo los diferentes oficios de pintor eran parecidos. Generalmente la prueba consistía en sacar a suerte una lámina del libro de dibujos del gremio, dibujar el objeto correspondiente y realizar el trabajo de la pintura en el taller de uno de los veedores. La realización de la pintura era consecuentemente efectuada siguiendo los pormenores de las enseñanzas que se daban en los obradores por los maestros. Por lo que nos interesa en general es el conocimiento de esta práctica, que en casi todas las escuelas de las diversas zonas de España y de Europa se imparten casi de manera parecida y solo varía en el material utilizado.
Si nos referimos a las distintas noticias que los tratadistas de las diversas épocas citan, sacamos una pequeña conclusión, siempre exagerada, que los pintores tocaron la gloria y vivieron en holgadamente. No es hasta la llegada de los historiadores del siglo XIX que con acierto describen la vida de los artistas desde el aspecto social en la vida cotidiana que le rodea.
Si continuamos leyendo algún otro contrato de aprendizaje, que generalmente estaban más o menos estandarizados, este obliga al aprendiz a moler los colores, calentar las colas , preparar los lienzos , etc. Incluso trabajar en las tareas domesticas del hogar. Aunque existen distintos pleitos entre pintores por la utilización de aprendices en trabajos no examinados por el gremio o cofradía. (ver el pleito entre Alonso Cano y Francisco de Zurbarán en 1629).
Como he descrito antes las obras se feriaban y otras veces se enviaban para América, casi siempre sin pasar por el veedor del gremio. Así salieron muchísimas desde los talleres de los pintores que estaban afincados en el puerto de Sevilla a las orillas del río Guadalquivir. Estos daban sus obras directamente a los capitanes de los barcos que los vendían en directamente en América. Entre ellos Pacheco, Zurbarán con su gran taller o Murillo que en 1640 hace comercio con sus lienzos. En Madrid encontramos pintores con obrador y tienda, entre ellos Juan de Arellano y su hijo José, en calles como Barquillo o Mayor.
Es en definitiva el deseo de los pintores, y con ello su negocio, los que luchan por la defensa de la pintura como arte liberal (ver el tratado de Palomino que en parte continúa la esencia de tratadistas italianos). Un deseo que proviene ya de antiguo en el intento de equiparar el arte de la pintura con otras artes que por su nobleza ya estaban estimadas: matemáticas, aritmética, música, geometría y astrología, ( Muy bien representadas en la bóveda de cañón de la Biblioteca escurialense pintadas por Pellegrino Tibaldi) y como muy bien describe el gran historiador Julián Gallego:
Lo que los pintores españoles y sus defensores anhelaban era, no sólo la demostración de que la pintura era ta buena y mejor que la poesía y las demás artes, sino que sus profesores no eran “oficiales” o gente de oficio, ni sus talleres “tiendas” ni sus transaciones “ventas”, ni sus obras “mercanderías”; y por ello, tenían derecho a los privilegios de los profesores de las otras artes.
En las siguientes entradas comenzaremos por lo más esencial, la composición de los diversos estratos de una pintura, que iremos desengranando:

- Soporte.
- Capa de preparación.
- Capa de imprimación.
- Capa pictórica.
- Capa de protección o de barniz final.

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