domingo, 14 de diciembre de 2008

La controversia en la limpieza de obras de arte: Las pátinas, los barnices y las veladuras: PARTE III

La veladura esta definida como una capa de pintura o barniz ligero y trasparente, son capas delgadas y uniformes que modifican la coloración y el aspecto en los fondos donde se aplica. Los pintores flamencos a partir de Van Eyck aplican colores muy claros sobre fondos realizados con temperas. Esta técnica realizada por el uso de un aceite transformado en un barniz, que era el primer estrato transparente, por encima del dibujo subyacente y la capa de preparación, proporcionando, a base de capas superpuestas y muy delgadas, un mejor secado, transparencia, consistencia, fluidez e igualdad de superficie, (Stout, Coremans, Eastlake, Van de Graaf y otros). Mientras los pintores italianos, sobre todo los venecianos como Tiziano, aplicaban veladuras de superposición y empaste, individualizando la pincelada dando el efecto de un color muy diluido en relación con el empastado.
Palomino lo describe como Baño o Bañar:
GOYA: El tiempo
En la pintura, es dar una mano de color transparente, sobre otro, ya labrado y seco; como de carmín, ancorca (amarillo), o semejantes. Lat. Illinire.

Joyce Plesters define la veladura como:
Un estrato de pintura transparente a través del cual la luz pasa hasta la superficie que está debajo y es reflejada en modo que el color de la veladura modifique aquel de la superficie. Características esenciales de la veladura es su transparencia y no el grosor del estrato. Watin, en mitad del siglo XVIII, da una definición parecida, pero más amplia. Barniz y veladura tiene en común la función de resaltar los colores que están debajo, pero en el caso del barniz está aplicado para reducir la refracción de la luz de las partículas del pigmento existente, mientras la veladura tiene además, la característica de añadirle un color propio gracias a su pigmento.

José García Hidalgo en su Cartilla especifica en este sentido:
…y haziendo tintas del claro, de la media tinta, y de las frescuras, o encarnados, y de los escuros, siempre imitando el original, o natural que tengan delante; pueden después de dibujado con el clarión, empeçar, con un pincel de punta, proporcionado a lo que pintan, a corregir, y perfilar lo que han dibujado, metiendo los más obscuros primero, y despues el claro, y frescuras, y despues las medias tintas, las cuales se unirán, y casarán con el claro, y obscuro, y frescuras, amasando, empastando, y reempastando con pinceles proporcionados, que dexen tinta, y no se la lleven. Y en esto cada uno seguirá su genio, y su escuela; si gusta sólo de empasto, y toques diestros, u de unir, y ensolver, u de manchar, y despues tocar, y retocar. Mas aconsejo que metan los colores limpios, y hermosos; y que de la primera hagan todo lo que puedan, y lo dexen concluido, y bien empastado con mucho color. Pues de esta suerte es mejor, más breve, tiene más duración, y se acaba, y retoca con más facilidad, y brevedad, y tiene más bulto, y hermosura.

Aunque he subrayado la palabra frescura como veladura, debo indicar que también se debe entender como luces. García Hidalgo cuando realiza la descripción de la pintura al fresco dice:

y albín, y blanco de cáscaras de huevo, para embeladas y rayos, y cosas transparente.

Entiendo que el término embeladas significa: veladura. En la descripción de la manera de aplicar ciertas tintas:
Si son tostadas, o pastoriles, de blanco, ocre, y tierra roja el claro; y las medias tintas, de blanco sombra, y oncorca, u ocre, y siempre algo mezclada la almagra; y las frescuras de almagra, y oncorca, y su parte de carmín, y almagra, y algo de bermellón. En bocas, orejas, y mexillas, y trasparencias

En el diccionario de Piva está descrito como estratos ligeros de colores aplicados, de tal manera que dejen transparentar el color de la base. El pintor Vernet se refiere al pintor Chardín que pasaba sobre todas las sombras una mezcla de aceite graso, con verde, tierra de Siena y Garanza, para armonizar y endulzar.

Gino Piva nos explica como realizar una veladura:

1º.- Se prepara, antes que nada, el color que servirá para velar uniéndolo al aglutinante, (Barniz, para pintar, aceite de lino purificado u otro).
2º.- Con un pincel suave y grueso se aplica la veladura con tinta plana sobre la parte a velar y, que debe estar perfectamente seca.

A falta de una asignatura, que es la estética en la restauración, que desde luego es de las carencias más importantes de muchos restauradores, las decisiones no se extraen de un formulario vinculante donde están descritas todos los métodos de pátinas en todas las épocas. Estas decisiones y como consecuencia la eliminación de barnices en la pintura de caballete, sólo son factibles bajo un consenso unificado de todos los profesionales que estén vinculados a una obra concreta, no se puede forzar un efecto colorista falso, porque eliminaríamos la propuesta del artista creador de la obra.

Pero como hemos explicado, con el tiempo los colores varían, algunas veces es provocado simplemente por la propia estructura de los materiales: los verdes de cobre embetunados, los azules de esmalte blanqueados, los azules de azurita ennegrecidos, los amarillos descoloridos y las lacas rojas veladas o el propio barniz original amarillento. Aunque la labor del tiempo ha conferido a la obra una pátina que es original y produce una armonía, también puede provocar un discordancia con la desaparición de ciertos elementos materiales que forman la estructura de la obra; una limpieza agresiva del barniz original transfigura la imagen original. Lo correcto es respetar esta capa, original o no. Esta intervención debe estar causada por un estudio previo físico-químico como el tipo de pintura: óleo, temple, etc., y su estado material, que nos dará los datos adecuados para dicha actuación. Nunca interviniendo en favor de la materialidad de la obra de arte y en detrimento de la imagen.

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