jueves, 12 de febrero de 2009

Nuevo viaje a Jamaica


Los muchachos que trabajan en la restauración también son músicos.
Vuelvo a Kingston mañana estaré allí 10 días, a mi vuelta continuaré con más temas.

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martes, 3 de febrero de 2009

Pequeñísimo discurso sobre limpiezas de obras de arte

La metodología mas correcta para realizar una limpieza en las obras de arte y se pueda efectuar con seguridad, sería la de trabajar en cada uno de los estratos añadidos sobre la capa pictórica y que se deban excluir después de un estudio riguroso. Para esto se deben quitar los estratos seleccionados, que van desde el menos comprensible e históricamente aplicado, hasta la capa añadida más antigua que cubre la capa pictórica. Todas estas operaciones nos la determinará el laboratorio químico con el estudio de los materiales resueltos por el artista, así como las diversas intervenciones que puedan afectar a la capa pictórica y de protección. Como siempre les he dicho: se deben eliminar aquellas capas que verdaderamente perturban la imagen auténtica de la obra.
La lectura, después de esta intervención, se hará más legible, por lo que podríamos continuar eliminando los materiales extraños, como son los barnices alterados y la suciedad superficial hasta llegar a la recuperación cromática original.
Como indicamos es necesario la eliminación de los estratos perturbadores, hasta donde se pueda, debiendo realizar operaciones de consolidación previas, y sólo donde sea factible, ya que al aplicar un consolidante fijaríamos materias extrañas a la obra. Es decir, si la pintura presenta esas zonas, con levantamientos de la capa pictórica deberíamos realizar antes una fijación previa y después continuar con una limpieza. La situación se desarrollaría fácilmente, no permitiendo nunca el desequilibrio entre lo añadido y aquello que permanece a lo largo de la historia de la obra y no altera su visión original.
Por lo que en contra de muchas ideas las obras de arte que han sido mal conservadas tienen que restaurarse. Es desde siempre, y creo que lo mencioné en anteriores entradas, por lo que la palabra restaura se hace sospechosa de un mal hacer. Describiendo las limpiezas y las patinas y volviendo al tema os diré, sirviendo como ejemplo, que en el año de 1947 la National Gallery de Londres expuso los trabajos de restauración de pinturas efectuadas en los últimos diez años, llamada “ An Exhibition of cleaned Pictures. Fueron presentadas al público con los dossieres y fotografías apropiadas, pero a las veinticuatro horas, las criticas fueron tan negativas que el escándalo duró casi un año. El periódico Times fue el primero en disparar la primera andanada, por medio del histórico Reginald Homer Weaver ofuscado, según él, por la pérdida irreparable. Nadie renunciaba a ver sus pinturas con la suciedad de los años, ni con las numerosas capas de barniz oxidadas. Hasta que un comité puso en orden las cosas, observando que las obras no fueron dañadas en el método de limpieza. No quiero mencionar aquí lo mal que lo pasaron los restauradores por la descripción inadecuada de la teoría del gusto por una obsoleta interpretación. Aun que Cesare Brandi y otros historiadores aprovecharon la circunstancia para realizar una crítica feroz y dividir desde ese momento las restauraciones anglosajonas y las latinas, pensad que nosotros los españoles estamos en estas últimas y en mi caso el primero en defenderlo. Aunque actualmente casi todos los restauradores continuamos un mismo camino en las dudas y cuestiones de definir criterios.

Las decisiones sobre las limpiezas de barnices ó de elementos de la materia de la obra de arte solo deben realizarse con un gran conocimiento de la obra y de su materia, tanto por documentos de laboratorio ó gracias a la experiencia visual de la obra de arte.

Para un restaurador, ¿que puede hacer para distinguir entre patina y suciedad? Primero debemos diferenciar entre la acción sobre la obra de arte por la mano del hombre, como: Intervenciones de restauraciones anteriores, transformaciones, añadidos ó repintes que enmascaran el original. La segunda acción es el paso del tiempo, que efectuó cambios naturales provocados por agentes atmosféricos, deficiencias o transformaciones físico-químicas de los materiales.

Hay que tener muy en cuenta, como muy bien estima Alexandro Conti y el manual de Helmuth Ruhemann: La Limpieza de Pinturas, Problemas y Perspectivas es sin duda, uno de los textos más importantes que ha estado dedicado a la restauración de pinturas, paralelo a los libros de Forni y Secco-Suardo en su época. Siendo el de Ruhemann un testimonio insustituible de nuestro tiempo.
Ruhemann nos propone un ejemplo explicativo, en una pintura del siglo XVIII que está en la mitad de su limpieza, ve que a su izquierda, la pintura está oscurecida y de un color cobrizo, no por culpa del barniz sino de la suciedad superficial. A su derecha la pintura del cuadro se encuentra en un perfecto equilibrio de óleo. En el cielo se a realizado una pequeña cata, donde se eliminó el barniz, que será en el estado que quedará la pintura. Este método está hoy muy extendido en casi todos los restauradores, ¿pero es así en todo tipo de pinturas?. Desde luego en las obras maestras debemos actuar con más cautela, la destrucción de muchas de las veladuras en anteriores intervenciones, y el retoque antiguo consiguiente, que muchas veces no se preve, nos hace encontrarnos después entre la espada y la pared, al final el resultado es el de la reintegración. Aunque las consecuencias son más legibles en algunos casos, en otros son un desastre.

En su manual para demostrar cómo se elimina un barniz muy oscurecido, se muestra a este paralelamente con el último estrato de barniz aplicado sobre la pintura, como elemento de protección o simplemente estético. Para ello se debe realizar tres fases de limpieza por estratos:

- Eliminar de la suciedad superficial.
- Eliminar el barniz.
- Eliminar los retoques de otras intervenciones.

La eliminación de la suciedad superficial consiste en remover los restos contaminantes de polvo y hollín depositados sobre la capa de barniz. Sobre todo en lugares cercanos a humos de chimenea y habitaciones con fumadores. El uso de agua y jabón es discutible, ya que puede producir daños irreparables a cierto tipo de pinturas muy craqueladas. El álcali puede introducirse a través de las fisuras de la pintura y permanecer dentro entre el estrato del soporte y la pintura, que con la humedad lo destruirá. Es mejor recurrir a emulsiones en gel, que se forman con medios como la cera o carboximetilceluosa,. Este tipo de geles sólo permanecerá en superficie y remueven fácilmente la suciedad superficial. Siempre debemos, en primer lugar, eliminar esta capa, porque no actuaría tan fácilmente el disolvente apropiado sobre el siguiente estrato de barniz. La eliminación del barniz protector se efectuará según cada caso, realizando pruebas previas, que en algunas clases de pinturas se actuará con diferentes métodos según las zonas de intervención. Debiéndose, gracias a los diversos test y criterios de actuación, reducir los riesgos imprevistos al mínimo.

Como describe George L. Stout, algunos pigmentos, como el rojo púrpura o rojo oscuro, los tintes obtenidos de la raíz de la rubia, de la cochinilla, el producto de la planta resinosa sangre de dragón y algunos otros como ciertos verdes ejecutados con resinato de cobre, betunes en pinturas del siglo XIX y anaranjados que no sólo se transforman por efecto de la luz, sino que le afectan los disolventes de acción retardada. Debemos distinguir, por tanto, los pigmentos que se utilizan en las pinturas antes de cualquier intervención. En su tratado, Ruhemann sugiere la realización de fichas con los diversas pruebas que se hallan efectuado en cada pintura:
  1. Artista o Escuela
  2. Titulo
    Época
    Procedencia
  3. Fecha de la prueba
  4. Realizado por:
  5. Antes de la limpieza
  6. Fotografías
  7. Estado de Conservación
  8. Prueba de limpieza
  9. Limpieza llevada a cabo con:
  10. Fecha de la obra
  11. Aglutinante
  12. Cambios tono Bien
  13. Limpia
  14. Margen Seguridad
Continuando la controversia entre la limpieza radical y aquello que se denomina: la eliminación de patinas. Debemos decir, que es impensable que exista un error en la aplicación de un disolvente, porque gracias a la contribución de la química aplicada a la conservación- restauración de obras de arte, que garantiza la gran precisión.
Ya nos indica Rees Jones que la crítica nace de los criterios estéticos y nunca se podrá, ni siquiera intentar comprender con razonamientos técnicos. El propio Paul Coremans nos lo recuerda: Los resultados en el uso sistemático de los análisis físico-químicos deben ser examinados en conjunto, los unos con los otros y a la luz de datos históricos, estéticos, estilísticos y técnicos, procedentes del examen del cuadro por parte de responsables como historiadores de arte y restauradores.
Para elegir qué técnicas de intervención se debe realizar en las obras de arte, como hemos indicado, tenemos que estudiar primero cuáles son los disolventes adecuados, teniendo en cuenta, que muchas veces los materiales originales de la obra y aquellos que debemos eliminar tienen la mismas propiedades físico-químicas, diferenciándose sólo en el estado de envejecimiento. Pero solamente el disolvente no sirve, es necesario además, una metodología apropiada para que la intervención sea la adecuada. Estos métodos pueden ser:

- Método mecánico: La eliminación de los estratos inadecuados se realiza físicamente con bisturí o otro instrumento mecánico. Se puede o no utilizar disolventes. Este método se aplica, cuando existen repintes gruesos de difícil eliminación, generalmente en seco., y siempre controlado con lupa binocular para evitar dañar algún estrato original.

- Método físico-químico: Se realiza con disolventes que ablandan y disuelven la suciedad, actuando solamente sobre el aglutinante intermolecular del material a eliminar. La utilización de geles y ceras como soporte del disolvente principal son necesarios para:

- Graduar la concentración del disolvente.
- Mezclar disolventes.
- Controlar el disolvente
- Permanecer sólo en superficie y controlar su penetración.
- Se pueden utilizar con disolventes muy volátiles.
- Se puede utilizar horizontalmente sin que el disolvente resbale.
- Es menos tóxico al disminuir la volatilidad y circulación del disolvente.

- Método químico: Se realiza con líquidos reactivos que ablandan y disuelven la suciedad, actuando sobre el aglutinante intermolecular modificando la composición química del material alterado. Este método es peligroso, la acción del reactivo elegido puede dañar los estratos que no deseamos, luego se debe estudiar caso por caso.

- Método mixto: La utilización conjuntamente de alguno de los métodos anteriormente descritos.
Roberto Longhi ya describe en 1951, con la suficiente seriedad la cuestión de limpiezas, para que pensemos profundamente en los resultados de ciertas intervenciones:

…Cuántas veces después de una drástica limpieza de una tabla primitiva he sentido susurrar, y a personas con muy buen gusto: ¡Pero como eran de modernos estos antiguos! ¿No te parece un Matisse?. O después del lavado drástico de un Ticiano: ¡ Mira como hace el Manet, como hace el Gauguin!; y así insistentemente. Son ecuaciones demasiado peligrosas porque está incitando a dejar las pinturas antiguas lucientes y variopintas como huevos de Pascua. Puede ser que sea para que se lleve a cabo forzosamente al plano racional de la decoración moderna.

Este testimonio de Longhi lapida verdaderamente al paseante de exposiciones con el canapé y el vaso de vino en la mano, esperando cualquier observador que no caiga ninguno de ellos sobre una obra de arte y menos él.



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