domingo, 29 de marzo de 2009

LOS PINCELES DE LOS ANTIGUOS PINTORES

Foto inédita de la falsa ventana de la sacristía de la Catedral de Toledo donde se puede ver a Lucas Jordan, su nieto y el ayudante con los planos, pinceles y brochas que utilizó



Existen muy pocos comentarios sobre los pinceles que se utilizaban antiguamente, pero se conoce por varios tratados que se fabricaban de diversas clases y formas. Cennini comenta que se debe utilizar dos tipos de pinceles, los de pelo de cerdo, (cerdas) para pintura mural y los pinceles de pelo de ardilla. Estos se introducen atados en un cañón de metal que se sostenía en un mango de madera o como en el segundo caso introducido en el cañón de la pluma de un ave, más o menos como los conocemos actualmente. También en el manuscrito de Mayerne se encuentran varios pasajes que los describen:

Son sujetos a se comidos y reducidos a polvo por la termita, cosa que se puede prevenir si se conservan en la flor de luppolo, o en hierbas amargas como el Assenzio, la Centaura…., el Hypericon, el polvo del tabaco que con su humo soplado en los agujeros mata e impide que estos animales nazcan. Suavizar vuestros pinceles en un poco de aceite de espliego y la termita no entrará nunca.
Cuando suspendéis el Trabajo a óleo, suavizar vuestros pinceles precedentemente bien limpios en aceite de oliva y cuando queráis usarlos, lavarlos con jabón negro y agua caliente.
Los paisajes se abocetan con brochitas de pelo de cerdo, de la más delicada que se puedan encontrar, cuando se interrumpe el trabajo se introducen en agua por miedo a que se sequen. Si se secan, es necesario lavarlos solamente con el jabón molle y esto es lo mejor que nada.
Para hacer las hojas de los árboles, por ejemplo aquellas más grandes, es necesario tener los pinceles de pexe (
foca
) de punta gruesa y flexible.
(
Nota al margen
) Frotar el borde de vuestra caja todo entorno con cebolla y la termita no entrarán nunca. De un mercante de pinceles.
Un pedazo de cuero de España perfumado metido en la caja.
Las brochas elásticas y suaves. Después que se han hecho con buen pelo o seda de cerdo, es necesario ablandarlos usándolo y frotándolo sobre una tela, así continuando hasta que esté fina y suave como queráis.
Más adelante encontramos más recomendaciones:
La mayor parte de los colores se mueren porque se ha equivocado al limpiar bien los pinceles. Es por esto por lo que los pintores que quieran hacer una obra de cualquier relieve, en primer lugar un retrato al natural, debe siempre tener pinceles nuevos.
Es necesario tener brochas particularmente para el azul, que no toquen otros colores, y que después de haber trabajado sean puestas y continuamente puestas en agua.
Los otros pinceles después estar bien limpios se conserven en el óleo o continuamente conservados con ello.
Los pinceles de pelos de pexe no deben esparcirse para unirse por la punta, sobre todo cuando los mojamos, es necesario que los pelos sean iguales.
Todos los buenos pinceles tienen que ser firmes y volverse a unir cuando lo separáis con la punta del dedo. Aquellos que se separan y permanecen así son blandos y no valen nada.

Francisco Pacheco recomienda varios tipos de pincel cuando se pinta al temple:

Ultimamente, las brochas, trinchetas (brocha delgada) y pinceles que se usan en el temple son de ordinario de seda, como las escobillas, de que hacen grandes y pequeños, y, por marivilla, se usa de pinceles de punta, si no fuese para ojos y bocas, o cosas sutiles. Los más ásperos se acomodan mejor en la pintura de los lienzos; los más blandos, sobre tablas y sobre pared, donde podrán servir los de cabra, de pexe (foca), o de meloncillo y algunos de punta.

Comprobamos que los pinceles tienen diversas formas, cuando dice algunos de punta, sabemos que era común los redondeados, y cosa curiosa de meloncillo que aún se utiliza. Más adelante, en el capítulo V, <> y en el consejo particular sobre los azules:

…. Y vuelvo a repetir, que no se meta con brochas ni pinceles de cabra cortados ni de pexe, sino con pinceles de vero y de punta, grandes o pequeños, conforme fuere el espacio; y la envolvedera sea muy blanda y suave.
…..Y no tengo por malo mojar el pincel en el de espliego cuando se va pintando, porque ayuda a rebeberse.

Palomino describe cómo se fabrican los pinceles, el capítulo por su extensión no quisiera reproducirlo aquí, pero sí un pequeño resumen, en donde entre al menos la construcción del pincel.

Y así, cortado, que sea el pelo de cualquiera de las pieles, que hemos dicho (lo cual ha de ser por junto a su mismo nacimiento) se ha de tomar de él la porción, que corresponde a el tamaño del pincel que se quiere ejecutar, y meterlo por la parte del corte en un dedal cerrado de los de latón; y allí con el dedal se dan unos golpecitos, hasta que se siente bien el pelo en el hondo; y después se saca , asiéndolo bien por las puntas, y se sacude aquello corto, que tuviere, y con un peinecito delgado se peina, para sacar aquella borrilla, que siempre tiene en la cepa; luego se vuelve por las puntas, y se mete en el dedal; y haciendo la misma diligencia, hasta que se siente en lo hondo, se saca, y se peina también por aquella parte, y se vuelve a emparejar por las puntas en el dedal; y sacándolo con ucho cuidado, porque no se desiguale, se ata curiosa, y apretadamente con seda cruda, o delgada encerada, o hilo de pita, con el lazo, que llaman del puerco: y dando sobre él otro nudo bien fuerte, se corta la hebra, y se le da otra atadura más hacia la cepa del pelo; procurando siempre, que quede lo más largo, que se pueda hacia las puntas; de esta suerte se van haciendo unos cuantos atados mayores, o menores, como se quiere, o lo admita la calidad del pelo; y entre tanto se tiene en agua los cañones, que se han de ocupar, para que estén dóciles y correosos, y no se abran a el atacar el pelo, si viene premioso……..
……..Las astas para ellos se hacen de una tercia de largo con poca diferencia, redondas, y lisas, y en el grueso correspondiente a los pinceles, a que se han de aplicar; de manera, que por la parte donde ha de entrar el pincel, no estén agudas, sino de suerte , que entre algo ajustado, para que esté firme; pero por la parte de abajo han de acabar las astas agudas; así porque teniéndolas en la mano izquierda, no ocupen mucho, como porque se aparten por arriba los pinceles, y no se hunten unos a otros, y se halle fácilmente el que se busca…..
…..Las brochas son de cerdas de jabalí, que vienen de Flandes, y son las mejores, y más suaves. Estas se hacen emparejando el pelo por la cepa en un crisol de platero, o en una jicara (según la cantidad, que corresponde a el tamaño de la brocha, que se quiere hacer) y después tomarlo por las puntas, y peinarlo con los dientes gordos del peine, para que salga la borrilla, y pelillos viciosos, que siempre tiene; y luego se empareja por las puntas, y se vuelve a peinar, y a emparejar otra vez; y hecho esto, se toma en la mano izquierda por las puntas con mucho cuidado, de que no se desiguale, y con la derecha se la mete el asta en el medio, hasta donde ha de llegar la atadura, y ésta se le da con hilo de cartas, guita, o bramante ncerado, con el lazo que dijimos del puerco, dejando como una cuarta de hilo en el cabo más corto, para doblarle hacia la parte por donde se ha de continuar la atadura, para que a el fin de ella quede una lazadilla, por donde se mete el otro cabo, y tirado del que quedó abajo, hasta que la lazadilla se lleve tras sí el otro cabo, dejándolo incluido dentro de las roscas de la atadura, quede la brocha concluida, y perfecta; cortando después con tijeras las cabecillas desiguales, que quedan por la parte de abajo. Y prevengo, que las brocas para el óleo han de ser más cortas, y que tengan brío: mas para el temple, y fresco han de ser largas y romas de punta, no chatas, salvo las grandes, para meter la tinta general.

Ya Palomino nos comenta en el capítulo que describe la vida de Diego Velázquez , como el pintor utiliza los pinceles, en el retrato de Pulido Pareja dice:

Es del natural este retrato, y de los mas celebrados, que pintó Velázquez,y por tal puso su nombre, cosa, que usó rara vez: hizóle con pinceles, y brochas, que tenían de astas largas, de que usaba algunas veces, para pintar con mayor distancia, y valentía; de suerte, que de cerca no se comprendía, y de lejos es un milagro…..

La utilización de los pinceles largos desde atrás es muy común en los pintores venecianos, que dan con menos dificultad las pinceladas cortas, para encontrar así la armonía de los colores y vibraciones de tonalidad.. Este método puede ser que también lo utilizase El Greco.

En el tratado de Riffault en el capítulo sobre las brochas y los pinceles comenta:

Llámese brochas á una especie de pinceles de cerda de jabalí ó de puerco atadas a la estremidad de un palo. Estas cerdas deben estar casi en forma de cilindro, perfectamente iguales en su estremidad, de modo que presenten una superficie plana.
Media hora antes de usarlas se ponen en agua, lo cual produce el efecto de apretar la cuerda que las une, y hace más difícil el que se desprenan las cerdas. En seguida se escurren el agua de la brocha, y entonces puede emplearse en el uso que se quiera, sea á la aguada ó al óleo.
Lo mismo pueden mojarse las brochas que se han usado á la aguada, pero no convendría hacerlo con las que se han usado al óleo.
Los pinceles se hacen comunmente con pelo de tejon y de una especie de ardilla (petit gris). Se meten en cañones de pluma de diferentes gruesos, habiéndolos entre ellos sumamente finos. Los buenos pinceles no deben doblarse, y han de formar una punta bastante unida cuando se juntan. Ha de cuidarse de lavarlos siempre que se concluyan de usarlos.
Se llama pincelero un vasillo de cobre ú hoja de lata llano por debajo y separado en dos por na chapa colocada en medio: en una de estas divisiones se pone aceite ó esencia para lavar los pinceles, los cuales se escurren despues entre los dedos para que caiga el aceite con los colores que desprende del pincel en la otra parte del vaso.

Leonardo en el Codex Madrid I describe como limpiar los pinceles:

Para limpiar pinceles.
Lejía de ceniza de roble y luego cal viva y un poco de piedra de alumbre.

Recondando las ocho estanzas que Pablo de Céspedes (1548-1608) describe con toda precisión los instrumentos necesarios del pintor:

Pinceles

Será, entre todos, el pincel primero
en su cañón atado y recogido
del blando pelo del silvestre vero,
(el bélgico es mejor y el más tenido):
Sedas el jabalí, cerdoso y fiero Brochas
parejas ha de dar el más crecido:
será grande, o mayor, según que fuere
formando a la ocasión que se ofreciere.

Tiento

Un junco que tendrá, ligero y firme entre dos dedos la siniestra mano,
do el pulso incierto en el pintar se afirme,
y el teñido pincel vacile en vano:
de aquellos que cargó de Tierra Firme
entre oro y perlas, navegante ufano Astas de los
de ébano o de marfil, hasta que se entre pinceles
por el cañón, hasta que el pelo encuentre.

Tablilla

Demás, un tabloncillo relumbrante del árbol bello de la tierna pera,
o de aquel otro que del triste amante
imitare el color en su madera:
abierto por la parte de delante,
do salga el grueso dedo por de fuera;
en él asentarás por sus tenores
la variedad y mescla de colores.

Losa

Un pórfido cuadrado, llano y liso,
tal que en su tez te mires limpia y clara,
donde podrás, con no pequeño aviso
trillarlos en sutil mixtura y rara:
de tres piernas la máquina la máquina de aliso, Caballete
de la una a la otra poco más que vara,
las clavijas pondrás en sus encaxes,
donde a tu mano el cuadro alces o baxes.

Regla

De macizo nogal y sazonado derecha regla, que el perfil recuadra;
tendrás también, de acero bien labrado Escuadra
(no faltará ocasión), la justa escuadra,
y el compás del redondo fiel trabado Compás
a quien el propio nombre al justo cuadra,
que, abriéndose o cerrado, no se sienta
el salto donde el paso más se aumenta.

templar colores

Demás desto, un cuchillo acomodado cuchillo para
de sus perdidos filos ya desnudo, que encorpore el color, y otro delgado
que corte sin sentir, fino y agudo, otro agudo
los despoxos del páxaro sagrado
cuya voz oportuna tanto pudo
de la tarpea roca en defensa
cuando tenerla el fiero Gallo piensa.

Colores

Sea argentada concha, do el tesoro en sus
creció del mar en el extremo seno, conchas dentro y
la que guarde el carmín y guarde el oro, fuera del agua
el verde, el blanco y el azulsereno.
Un ancho vaso de metal sonoro
de frescas ondas transparentes llenos
de molinos a olio, en blando y frío
del calor los defienda y del estío.

Barniz

Una ampolla de vidrio cristalina que el perfecto barniz guarde, distinta
de otra do se conserva y do se afina
olio, con que más cómodo se pinta Aceite,
con éstas, otras que, a la par, destina
a la letra y debuxo oscura tinta Tinta
de caparrosa hecha, agalla y goma
con el licor que da la fértil Soma.









En la siguiente entrada comenzaré por un pequeño estudio sobre los pigmentos

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sábado, 7 de marzo de 2009

LA PALETA DE LOS PINTORES ANTIGUOS

La paleta del pintor Jean Vermeer

La paleta que utilizan los pintores es un contenedor de colores. Se construía de diferentes materiales, generalmente de madera o cristal, esta última es la más usada por algunos pintores flamencos; también las había con pequeños cuencos individuales de marfil para introducir acuarelas. Otras eran cuencos de cerámica blanca para los colores al fresco y para el temple era muy común la plancha de hierro esmaltada de blanco.
Las diferentes gamas de colores que utilizaban los artistas en la realización de sus obras también se la denomina paleta. La típica y más común está compuesta por muy pocos colores y que generalmente son los llamados primarios: blanco a la derecha, negro a la izquierda; ocre amarillo, ocre oscuro, ocre rojo y tierra de Siena, el bermellón se tenía aparte.
Los antiguos egipcios usaron paletas de alabastro que tenía siete cavidades, a su lado había otra alargada con los siete llamados estilos. Aunque estos lo utilizaban los escribas, también los pintores tenían una caja con sus respectivos pinceles. Los colores se disponían en la paleta de la siguiente manera: Blanco, azul, amarillo, verde, rojo, tierra oscura y negro. Según Cicerón los griegos Apeles y Zeusi sólo utilizaron cuatro: Blanco, ocre amarillo, rojo y negro que son los colores que mezclados forman el tono de la carne.
Plinio dice: Con cuatro colores únicamente, de los blancos el de Melos; de los ocres el ático; de los rojos el de Sínope de Ponto; de los negros el atramentum. Pintaron aquellas obras inmortales Apeles, Etión, Melantio y Nicómaco, pintores célebérrimos, cada uno de cuyos cuadros se vendía por el precio de ciudades enteras.
El gran pintor renacentista Pablo de Céspedes nos dice :
También parece poderse inferir que las obras excelentísimas de Apeles y de otros valientes pintores, que cada una de ellas valía todas las riquezas de una ciudad, que hiziéron con quatro colores solos (recuerda bastante a la paleta egipcia); de los colores blancos, con solo el melino, ó tierra melina: de los amarillos con el sil ático: de los colorados con la tierra sinópide póntica, de los negros con el atramento, color obscuro (qual se sea). No úsaron mas que de estos quatro colores, y todos ellos son suertes de tierras; y aunque los tres de ellos se podrían gastar al ólio (aunque mal porque obscurencen) como el ocre, almagra y negro: la tierra melina en ninguna manera. Era esta tierra de la isla de Melo, una de las Esporades, como dice Dioscórides y Plinio, la qual era buena para las pinturas, por quanto conservaba mas tiempo la firmeza de los colores. Y esto atribuiría yo á que era mas magra que otras tierras blancas, pues refregándolos entre los dedos cruxía, y por esto tenia mas cuerpo, empero a ólio muriera luego su blancura. Demas de esto entre los colores muy preciosos era uno el índico, que acerca de nosotros se llama añil: gastado al ólio se muere á dos dias (como ha hecho á mí), empero á temple quando es bueno se conserva mejor, y en aquellostiempos lo debia de ser. Venia de la india oriental, y moliéndolo parecia negro, mas despues hechas sus mezclas hacia maravilloso color mixto, de púrpura y azul: esta mixtura no vemos que á ólio la hace.

El término español paleta proviene de la italiano pala, que el pintor Vasari denominó tavoletta como diminutivo de tavola, aunque su uso no se hizo efectivo hasta bien entrado el siglo XV. Anteriormente la paleta se componía de pequeñas conchas o caparoze. Los fresquistas usaban los llamados vasos, vaselli, vasellini y alberelli que describe Cennini y también Vasari. Este cuando escribe sobre el pintor Bagnacavallo, dice:
Pero aquello que parecía muy bello te dá risa, que estando en el cinto, tenía a su alrededor la correa llena de vasos colmados de colores templados, de modo que parecía el diablo de San Macario con tantas ampolla , y cuando trabajaba con las gafas sobre la nariz, hubiese hecho reir a las piedras.

Aunque Tiziano dijo que solo usó para realizar sus obras tres colores básicos en realidad utilizó muchos más, como: Blanco de plomo, ultramar natural, laca carmín, Siena tostada, verde malaquita, etc. Con la llegada del siglo XIX y los numerosos descubrimientos de los pigmentos sintéticos, la paleta se convierte en un gran contenedor de hasta 21 colores.
Hoy se intenta en los análisis físico-químicos averiguar también las mezclas de colores, no los pigmentos unitariamente. Un artista puede utilizar un mismo pigmento azul para el cielo y para un vestido, por lo que estará mezclado el primero con un albayalde y un ocre, por ejemplo; y el segundo con un amarillo, un albayalde y un ocre. Los tantos por cientos de cada elemento que componen cada muestra nos pueden dar dichas mezclas, es interesante este tipo de estudios y que podemos encontrar en los efectuados en el pintor Pietro de la Cortona. Aunque no siempre se utilizan los mismos pigmentos, la paleta está confeccionada según el tema que se tiene que tratar, pero sirva como ejemplo el de algunas analizadas:

Frans Hals.
Blanco de plomo ( albayalde, cerusa, blanco de plata ) Carbonato básico de plomo
Ocre amarilla ( ocre oro, ocre español ) Tierra natural de óxido de hierro.
Ocre rosa ( Rojo claro ) Calcinación del ocre amarillo
Negro de carbón. Residuo de la calcinación de las maderas.

Rembrandt
Blanco de plomo
Ocre amarilla
Tierra de sombra natural. Oxido e hidrato de hierro y manganeso.
Tierra de sombra tostada. Calcinación de la tierra de sombra natural
Tierra de Siena. ( Ocre amarilla oscura ). Goetita + arcilla.
Negro carbón

Ticiano
Blanco de plomo
Azul ultramar ( extracto de lapizlázuli ).
Laca roja o de granza. ( laca de garanza). Extracto del insecto Coccus laca o de la Rubia tinctorum.
Tierra de Siena tostada. Calcinación de la tierra de Siena
Malaquita. ( verde montaña, verde azulado) Hidroxicarbonato de cobre
Ocre amarilla
Ocre rojo
Oropimento ( Rejalgar, realgar ) Sulfuro de arsénico natural es un amarillo brillante.
Negro marfil

Rubens
Blanco de plomo
Oropimento natural
Ocre amarillo
Laca amarilla
Laca de granza
Bermellón ( cinabrio o sulfuro de mercurio )
Ocre rosa (es un rojo claro, es la calcinación del ocre amarillo )
Azul ultramar
Azul de Alemania ( azurita, de Sevilla ) Hidroxicarbonato de cobre, se emplea al temple y se encuentra casi siempre ennegrecida por la acción de los barnices.
Tierra verde ( tierra de Verona ) Celadonita y glauconita.
Malaquita verde
Verdigris. ( cardenillo ) Hidroxiacetato de cobre. Se obtiene del cobre en vapores de vinagre formando el llamado verdín.
Tierra de Siena tostada
Negro de marfil


Como bien indica Max Doerner, el tono rojizo oscuro de la paleta de madera recuerda a los fondos de bol, y que conviene para realizar los tonos en el lienzo. La paleta se recubría de aceite de linaza, para que pierda su absorción, como indica Francisco Pacheco. En tanto Palomino, define la paleta :

La paleta (que el italiano llama taboloza) es para poner los colores puros, y simples por su orden; la cual ha de tener una tercia de largo, y una cuarta de ancho, que es el tamaño más proporcionado, para que pueda caber dentro del dedo pulgar de la mano, hasta la sangradura del brazo; aunque puede ser mayor , o menor, aovada, o circular; pero siempre es bueno, que tengan robadas las esquinas; y en una de ellas (la que cae hacia el pecho)ha de tener un agujero, capaz de que pueda caber el dedo pulgar de la mano izquierda donde se ha de sostener: y así por esta parte del agujero, conviene, que la paleta sea más gruesa, y que hacia los demás extremos vaya adelgazando todo lo que pudiere, porque con esto se haga más ligera. Para lo cual, la madera más cómoda, y usual de que suele hacer, es peral; bien, que aún son mejores el cerezo, y azulfado (que en el reino de Valencia llaman chincholer, o jinjoler) por se madera más sólida y tersa, y que adquiere un lustre, y una tez de admirable pulimento; ……continúa describiendo las paletas grande que se sostienen sobre una mesa.
……Hecha ya la paleta, y bien raspada con cuchilla, o con vidrio, se le ha de dar una mano de secante muy tirada, o estregada, y en estando seca, convendrá volverla a raspar y darle otra mano de secante muy estregada con un pelo; y si después de esta se le diere otra sin raspar, en la misma conformidad, quedará admirable, para que los colores, y tintas no se rebeban en ella, y dejen manchada, o jaspeada la paleta.

Mayerne aconseja para la técnica al óleo dos tipos de paleta de madera, generalmente de frutal, se utilizaba de peral, manzano y nogal. La de madera tiene que ser preparada antes de utilizarla para evitar la absorción del aceite cuando se secan los colores. La preparación la realiza con cola caliente y la sucesiva colocación de la paleta con peso para que no se curve.

Las observaciones de Mayerne son precisas, la distribución de los colores en tres paletas:

Blanco de plomo Blanco de plomo Blanco de plomo
Bermellón Bermellón ocre de plomo
Laca Laca Laca
Ocre amarillo ocre amarillo Tierra de sombra
Schitgeel Schitgeel Ocre amarillo
Braunrot Rojo-pardo Negro marfil
Ocre pardo Ocre-pardo Encarnado
Negro de marfil Tierra de sombra Bermellón
Negro de humo Negro marfil Minio de plomo
Negro de lámpara Sombra media
Azurita Negro de pesca
Massicot
Añadiendo diversas recomendaciones, como actuar para llevar a buen término una pintura:

- El tiento se debe tener con sólo el dedo miñón
- Los pinceles se tienen en un puño lleno
- El paño de lino se tiene en la mano sobre la cual se limpia los pinceles frotándoles
- La mano derecha se apoya sobre el palo y no sobre el brazo
- El pincel lo más lejos que se pueda
- El primer empleo de la paleta es para disponer de los colores
- El segundo para diluirlos con el aceite
- El tercero para la unión y la mezcla
Cuando se ha acabado es necesario limpiar cuidadosamente la paleta.

Más tarde Riffault describe la paleta del pintor de la siguiente manera:
La paleta es una tabla delgada de madera muy dura, de forma oval ó cuadrada, algo más gruesa en el centro que en las extremidades. A una orilla tiene un agujero ovalado, bastante grande para pasar el dedo pulgar de la mano izquierda,
Este agujero está cortado al sesgo y como en chaflán, de modo que la parte de abajo de la paleta que queda hácia el centro de la mano es algo aguda en oposición á la de arriba . La paleta es comunmente de peral ó de manzano, y rara vez de nogal. Cuando la paleta es nueva se barniza varias veces con aceite secante de nueces, no dando la segunda mano hasta que la primera esté seca y empapada en la madera. Luego que está bien seca la paleta se pulimenta raspándola con el corte de un cuchillo y frotándola con un lienzo empapado en aceite ordinario de nueces.
La paleta sirve para colocar los colores molidos al óleo, los cuáles se arreglan empezando desde el punto más distante del cuerpo cuando se tiene la paleta apoyada en el brazo. Se van poniendo los colores por pequeñas porciones unos al lado de otros, pero sin que se toquen, colocando los más claros ó blancos hacia el dedo pulgar. El centro de la paleta sirve para hacer las tintas y la mezcla de los colores con el cuchillo, el cual para este objeto debe tener una lámina muy delgada.
La paleta se limpia quitando con la punta del cuchillo los colores que todavía pueden servir; después se frota con un lienzo, se echa un poco de aceite para frotarla de nuevo, y se limpia con otro lienzo. Si acontece que se sequen los colores sobre la paleta, deberán rasparse prontamente con el corte del cuchillo, cuidando de no arañar la madera, y frotarla en seguida con un poco de aceite.
En la pintura de aguada puede emplearse una paleta de hoja de lata, la cual en caso de necesidad puede ponerse al fuego para separar la cola que se fija en ella.
El cuchillo es una hoja flexible, delgada por ambos lados, redonda por la punta, y con su mango de madera.

Palomino en el capítulo V del tomo II, describe la colocación de los colores en la paleta:

Habiendo, pues, de ponerse el principiante, habrá de poner primero su paleta de colores, las cuales es menester, que sepa con qué orden se han de colocar, y será en esta forma: por encima del anillo de la paleta comenzará el bermellón, después el blanco, luego se seguirá el genúli, después el ocre claro, luego el obscuro, después la tierra roja, luego la sombra de Italia, después el carmín, la ancorca, el verdacho, o tierra verde, el negro de hueso, negro de humo, o de carbón, añil o esmalte.
Puestos en este orden los colores, y prevenido el secante, y los aceites en sus escudillas….



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