miércoles, 22 de abril de 2009

Alumnos de la Facultad de BBAA de Valencia


Me escriben comentarios los alumnos de la asignatura de restauración de la Facultad de BBAA de Valencia a una de mis entradas sobre la problemática de los barnices, veladuras y pátinas. A los que con mucho gusto y agradecimiento iré publicando y contestando:

Comentario sobre el texto “la controversia en la limpieza de obras de arte..”

Una vez leído el artículo se nos plantean una serie de dudas en relación a la actuación del restaurador en las limpiezas de las obras de arte.
Ésta problemática existe principalmente en la limpieza de los barnices en los cuadros, debido a que con el paso del tiempo, el propio barniz produce unas alteraciones, que pueden llegar a crear una apariencia antigua, formando una pátina que no era la imagen que el autor quería crear en la obra original, y que en muchas ocasiones se ha confundido con veladuras que formaban parte del cuadro.
Para poder entender la problemática de éste tipo de limpiezas debemos de hablar antes sobre su evolución y de las ocasiones en la que ha salido a la luz este tipo de malas restauraciones en la historia. Intervenciones dónde no siempre, ha prevalecido la estética original de la propia obra, dónde incluso, decidían actuar por su cuenta los restauradores sin ningún tipo de criterio profesional. Ejemplo de éstas intervenciones era por ejemplo la de añadir barnices, aceite o repintes para mejorar el aspecto de la pintura oscurecida o sucia, algo muy frecuente en las pinturas de culto religioso.
Otro tipo de limpieza que se hizo muy habitual en la antigüedad fue la aparición de la limpieza artística, método que consistía en limpiar de forma desigual la obra, dependiendo del efecto que el restaurador quisiera obtener. Todo este tipo de actuaciones, se realizaban de una forma subjetiva, que más adelante llevaría a todo tipo de controversias.
A partir del siglo XVIII, las obras de arte pasarán a ser reconocidos como un valor social, siendo consideradas patrimonio de la nación. Con ésta época aparece la restauración cómo disciplina, convirtiéndose en una problema que afectaría a toda la sociedad.
En este punto, los espectadores empiezan a formar parte de las actuaciones que se realizarán sobre la obra opinando de una forma crítica sus futuras restauraciones, y sobre todo en la realización de las limpiezas, haciéndose publicas las restauraciones como las del Louvre y las de la Galería Nacional de Londres.
En el caso del Louvre, a finales del s. XVIII, Frederic Villot, se vio acusado de realizar una mala intervención en el caso sobre todo de las Bodas de Caná de Veronés, apareciendo el problema de la alteración en las tonalidades, y como punto importante, la destrucción de las veladuras, produciendo un daño irreparable para la obra.
Otro caso, por la misma época fue el ocasionado en la National Gallery de Londres siendo acusados de dañar obras de Velázquez, Tiziano y Rubens, pintores que utilizaban las veladuras en sus obras. A partir de éste punto, se empiezan a tomar una serie de medidas obligando a redactar informes acerca de las restauraciones.

La dificultad que nos plantea la realización de éste tipo de limpiezas es el hecho de la utilización del aglutinante oleo-resinoso para la realización de las veladuras siendo muy similar a la de los barnices.

Llegado a este punto y observando todo la problemática surgida a lo largo de la historia con este tema, no entiendo el hecho de seguir trabajando sin criterio. Ante todo, si trabajamos como restauradores debemos conocer sobre qué obra vamos a trabajar, las características del autor, la técnica utilizada y haber realizado todo un estudio previo, para poder entender la obra antes de empezar a actuar sobre ella. Otro punto importante, es detectar las veladuras en la obra antes de realizar la limpieza, acción que no siempre se puede identificar debido al mal estado en el que se puede encontrar el propio barniz del cuadro impidiéndonos el poder apreciarla, y como no, haciéndonos plantear el hecho de la eliminación de dicho barniz para una mejor comprensión de la obra, llegando a un circulo vicioso del que no llego a ver una solución definitiva al problema.
Por lo tanto, la solución más respetuosa posible, sería la opción de decidir dejarla tal cual está, por lo que de esa forma no acabaríamos ocasionando un falso histórico a la obra.

Alumno: Carla Marzal Camallonga

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