domingo, 21 de marzo de 2010

Los pigmentos: el Azul (III parte)




Azul ultramar natural, Lapislázuli, Lazurium-Lazurblau, Blu de segunda agua, Caeruleum Scyticum, Sapphirus:

Pigmento inorgánico de origen natural obtenido del lapizlázuli, que es una piedra opaca de un color azul oscuro. Químicamente consiste en un silicato de aluminio y sodio, parecido al feldespato, junto a sulfuro sódico. Ya Plinio la describe con el nombre de sapphirus. Es un pigmento que se utiliza desde la antigüedad, ya los egipcios lo usaron en gran cantidad, ya que se han encontrado numerosos objetos realizados con este material como en joyería, pequeñas estatuas y vasos. Sin embargo, no se tiene constancia que se utilizase mucho como pigmento en pintura.

En las minas explotadas por los egipcios se cree que el mineral era extraído cerca del Oasis Kharga o de Punt en Abisinia. Los mercaderes persas ya traficaban con él y lo llamaban lazgüad, confundiéndolo con la turquesa. Marco Polo lo describe en el siglo XIII y comenta que el lapislázuli sale de Badakshan, un lugar que está en Afghanistan.
Según el sistema de fabricación variaba mucho las tonalidades de color y la calidad, Cennini lo denomina azzurro oltre amarino, o altremarino, pero ya en el siglo XII y XIII no se pintaba más con el lapizlázuli molido por su coste tan alto; si con un ultramar que se obtenía de una manera muy complicada. Cennini describe uno de ellos, y que F. Brunello lo resume de la siguiente manera, en su edición sobre el Tratado de Cennini:

En líneas generales la purificación consistía en empastar el polvo de lapislázuli calentándola con cera, aceite y resina hasta formar una pasta. que se pueda amasar. Sucesivamente se dejaba reposar, tratádola después, sucesivamente con lejía, algo diluida, para que el ultramar con lejía, algo diluida, para que el ultramar acabe separado y caiga en el fondo del líquido, mientras las impurezas quedan en la masa cerosa..

Turquet de Mayerne, describe un modo de extraer un azul ultramar del lapislázuli, que es muy parecido al descrito por Cennini, la pasta está compuesta con resina de pino blanco, pez griega o colofonia, almáciga, aceite de lino, trementina y cera, de cada uno dos onzas. Otra manera de hacer la masa, es con cuatro onzas de trementina clara, resina de pino, seis onzas, pez griega o colofonia, seis onzas. Almáciga, cera nueva, de cada uno tres onzas, aceite de mándorlas amargas o aceite de lino lavado, siete vueltas, una onza o una onza y media.

Comparándolo con Palomino nos damos cuenta que la descripción es bastante similar. En concreto la del tratado de De Mayerne, que describe su receta de la aportación que le hace el pintor Cornelius Johnson:

Moler la piedra muy sutilmente, introducirla en esencia de vinagre doblemente destilado, estando 4 dedos sobre el polvo de la piedra en un vaso de vidrio. Poner el vaso sobre cenizas calientes, hasta que el vinagre halla extraido suficientemente el color azul, para después lo gireis despacito el vinagre así teñido hasta que se evapore el vinagre, después destilarlo. Encontrareis que permanece un color parecido al zafiro muy bello. Esto es lo primero.
Después de esto De Mayerne indicará que hay que hacer la operación hasta tres veces.

Palomino lo describe: Ultramaro: Azul hermoso, y permanente en toda especie de pintura, hecho de la piedra de lapislázuli, calcinada; porque traerse ésta de la otra parte del mar, se le llama color ultramarino: y la suelen traer los armenios. Lat. Trans-Marinum.

Razón será, que el ultramaro sea preferido por su nobleza, pues desde su primer origen la tiene en la preciosa piedra lapislázuli, de que se compone; cuya manufactura es de esta manera. Primeramente se ha de calcinar la piedra; esto es hacerse ascuas viva dentro de una vasija nueva de barro, o de hierro. Hecho esto, se ha de matar, o apagar dentro de un puchero nuevo vidriado, en vinagre muy fuerte, tapándolo muy bien que no respire. Después se ha de quebrantar en un almirez de hierro, o de pórfido (que le suelen tener los boticarios) y quitarle toda la escoria, si tuviere alguna. Y estando bien molido y seco, y pasando por cedazo, o tamiz delgado, se molerá en losa fuerte de la vihuela con aguardiente, y aceite de linaza, mitad y mitad, o con aceite de nueces solo, hasta que esté como el pensamiento.
Luego se hace una pasta, o pastel de tres onzas y media de resina, dos onzas de almáciga, otras dos de trementina de Venecia, tres onzas de pez griega buena, cinco de cera virgen (que es la amarilla de toral, que no haya servido todavía) tres onzas de aceite de linaza: las gomas, y la almáciga se machacan un poco; y estas, y la cera se derriten primero, y después se echa lo demás.
Estas cantidades se entiende para una libra de piedra (y a este respecto se puede graduar para mayor, o menor cantidad) las cuales se ponen a derretir al fuego lento, en la forma dicha; y en estando todo incorporado, y meneándolo muy bien, para ver si está en punto, se echan unas gotas en agua fría; y si se cuajan luego, está buena la pasta; la cual, quitándola del fuego, se ha de colar por un paño delgado, o tela de cedazo; y dejándolo sosegar hasta que no humee, se echa en agua fría, y se va recogiendo, o uniendo con una cuchara, o espátula grande , para reconocer bien el punto que tiene, que ha de ser ni duro ni blando; y después se limpia la cazuela, y se vuelve a echar en ella la pasta, y se pone a el fuego lento; y en estando derretido, se le echa poco a poco el ultramaro, y se va meneando muy bien, hasta que todo esté muy incorporado; y luego se aparta, sin dejar de menearlo, hasta que se vaya espesando, porque no se apose en el hondo.
Hecho esto, se deja estar así una semana, o más, bien tapado, y guardado, donde no reciba polvo; y después se mete la pasta en agua tibia, y de allí a un rato (que haya tomado algo de calor) se le va apretando, o estrujando con cuchara, o espátula contra los lados de la vasija, (que será una jofaina, o porcelana) y si comienza a salir el color proseguir; y si no, ponerle agua más caliente, hasta que se dé. Y se advierte, que la primera tintura, que sale en el agua, es la primera fuerte , y esta se aparta en una vasija vidriada; y en posándose el color, se va decantando el agua, hasta que el color quede puro, y seco; y continuando de esta manera, se sacan segunda, y tercera fuerte, hasta que la pasta queda sin mezcla de color azul.
De este secreto puedo asegurar, que lo tengo experimentado a la letra, y que sale bien: sólo puedo decir, que de cada onza de piedra en crudo, tasadamente sale poco más de un adarme (mínima parte de una onza) de ultramaro, después de las dichas operaciones; si no es que otro tenga mejor maña, o más fortuna; pero si a todos sucede así, yo no me admiro, que se venda tan caro.

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