domingo, 23 de mayo de 2010

Los pigmentos: VERDES V


1501-1525 Libro de Horas, por Simon Bening, Rouen BM


Verdes


Malaquita, Verde tierra, Verde montaña, Azul verde, Verde alemán, Crisocola, Cœruleo, Berggrün, Ongaro, Verde de mina: Pigmento inorgánico generalmente natural, es un carbonato básico de cobre. Aunque he incluido la Criscola por ser parecida a la malaquita, se diferencia por se extraída de cobre español, es un silicato de cobre hidratado, en el siglo XVIII se confundía con el bol armenico.

Dioscórides describe la crisocola de la siguiente manera:

89 La crisocola

La crisocola que se tiene por mejor es la de Armenia, de color muy verde. Ocupa el segundo lugar la de Macedonia, después la de Chipre, y de ésta hay que elegir la pura y des¬echar la llena de tierra y de piedras.
La crisocola debe lavarse así: una vez molida, échala en un mortero y, derramando agua encima, frótala intensamen¬te con la palma de la mano contra el mortero. Luego, deján¬dola posarse, cuélala. Echando otra agua, májala de nuevo. Haz esto alternativamente, hasta que se vuelva limpia y pu¬ra.. Entonces, secándola al sol, guárdala y úsala.
Si quieres quemarla, hazlo del siguiente modo: majando suficiente cantidad de ella, ponla en una sartén y, colocán¬dola sobre las brasas, haz las demás cosas, como se ha dicho en los precedentes.
La crisocola tiene virtud detersiva de las encías, represi¬va de los sarcomas y purificativa, estíptica y calorífica, corruptiva suave con un tanto de mordicación. Es también de los poderes que provocan vómito y que aniquilan.


Tierra verde, Tierra de Verona, Bol verde de Italia: Pigmento inorgánico natural compuesto de dos minerales la glauconita y la celadonita, que es un silicato hidratado de hierro, magnesio, aluminio y potasio.

Verdigris,Cardenillo, Verdete, Verderame, Aerugo, Verde de Montpellier, Verde de Grecia, Verdetto, Verde destilado: Pigmento inorgánico artificial, es un acetato básico de cobre, en España un hidroxiacetato de cobre, según las numerosas variantes que existen. La prolongada exposición de planchas de cobre a los vapores de vinagre que provienen de ánforas de terracota inmersas en fango o en mosto. Leonardo da Vinci que lo mezclaba con un aceite purísimo, dice de él: como el verderame es un color capaz de cambiar si no se barnizaba rápidamente. Según algunos análisis, se ha comprobado que en la pintura antigua, al ser el verdigris poco cubriente, se mezclaba con albayalde y giallorino. De tal manera que el poder cubriente de esta mezcla substituyese la excesiva transparencia del verdigris. Después se aplicaba una veladura de otro verdigris mezclado con una óleo-resina, que con el tiempo se tornaba oscura. En tiempos posteriores el verdigris se le aplicaba una veladura final de betún, que en las limpiezas se eliminan fácilmente. Algunos restauradores eliminan esta veladura final de asfalto creyendo que el verde resplandeciente es su color, para después velarlo a su gusto. Cuestión que no se debe realizar como es lógico.

Dioscórides comenta sobre el cardenillo:

79 El cardenillo raído

El cardenillo raído se prepara así: en un barril u otro recipiente semejante vierte vinagre muy acre y por encima un recipiente de cobre invertido; es bueno si es abovedado; si no, que tenga al menos llano e igual el fondo, que esté limpio y que no tenga respiradero; diez días después, quitando la tapa, ráele el cardenillo que le ha atacado. O haciendo de cobre una lámina, cuélgala dentro del recipiente, de modo que no toque el vinagre, y la raerás después de los mismos dias.
O bien, en el orujo no reciente, que está agrio, oculta un trozo o una lámina o muchas y ráelas igualmente. Es posible hacerlo también de las limaduras de cobre o de sus láminas, entre las que suelen batirse los panes de oro, si se les rocía con vinagre y se les remueve tres o cuatro veces al día, hasta que se cubran perfectamente de cardenillo.
Dicen que el cardenillo se engendra también en las minas de Chipre. Una clase florece sobre ciertas piedras, otra destila de una caverna en los días caniculares. El primero es poca cantidad y buenísimo. El que destila de la caverna es abundante y de buen color; es inferior por estar mezclado con muchas piedrecitas.
Se falsifica con otras muchas mezclas, pero principalmente con éstas: unos, con piedra pómez; otros, con mármol; otros, con caparrosa. Conoceremos la piedra pómez y el mármol, mojando el dedo pulgar de la mano izquierda y frotando sobre él con el de la otra mano un poco de cardenillo; pues sucede que el cardenillo se disuelve, mientras el de piedra pómez y el de mármol permanecen sin disolver y, finalmente, se vuelven blancos por la excesiva fricción y por la mezcla del líquido.
Por otro lado, se conoce asimismo por la presión de los dientes: si se tritura, el no mezclado cede y no es áspero. En cambio, el de caparrosa se comprueba con el fuego: si se esparce el cardenillo así falsificado sobre una lámina o so¬bre un trozo de barro cocido y se coloca sobre ceniza calien¬te o sobre las brasas, el que tiene mezcla de caparrosa cam¬bia y enrojece, porque ésta tiene por naturaleza tal color cuando se quema.
Del llamado cardenillo vermicular hay dos clases: uno es extraído, otro se prepara así: en un mortero de cobre de Chipre, con una mano también de cobre, echa media cotila de vinagre blanco y acre, frótalo hasta que tome cuerpo de engrudo. Después, échale dentro cuatro dracmas de alumbre redondo y sal de mina transparente o sal de mar lo más blanca posible y maciza; si no la hay, igual cantidad de ni¬tro. Después májalo al sol, en los días caniculares, hasta que se vuelva del color del cardenillo y tenga una suspensión rugosa; y así, dándole forma de gusanillos, semejantes a los de Rodas, guárdalo.
Se hace muy eficaz y de buen color si le pones una parte de vinagre y dos partes de orina de niño y, en lo demás, como ha quedado dicho. Algunos, mezclando con goma el cardenillo raído, le dan forma de pastillas y lo venden, el cual debe reprobarse por malo. Hay un cardenillo que los plateros hacen en almirez de cobre de Chipre y mano del mismo metal y además con orina de niño, con el cual suel¬dan el oro.
Los cardenillos antedichos son análogos en virtud comúnmente al cobre quemado, aunque más fuertes en eficacia. Pero se ha de saber que aquel cardenillo vermicular, que sale de la mina, destaca sobre los otros, siguiéndole el raído y después el preparado artificial, aunque es más mordaz y más estíptico. El de los plateros es análogo al raído.
Toda clase de cardenillo tiene virtud de apretar, calentar, limpiar y adelgazar las cicatrices de los ojos, provocar las lágrimas, atajar las llagas corruptivas, preservar las heridas sin inflamación; con aceite y con cera, de cicatrizar las llagas antiguas. Cocidos con miel, extirpan los callos y limpian la impureza de las llagas.
Mezclados con amoniaco en los colirios, consumen las fistulas y sus durezas callosas. Son útiles también contra las hinchazones y excrecencias de las encías. Aplicados en unción con miel, adelgazan los párpedos hinchados; se debe pasar una esponja con agua caliente después de la unción. Mezclados con resina trementina con cobre o con nitro, extirpan las lepras.
Se debe quemar cualquier tipo de cardenillo así: moliéndolo en partículas diminutas y poniéndolo en una cazuela de barro sobre las brasas de fuego, muévelo hasta ya cambiando y tome color ceniciento. Después, una vez enfriado, guárdalo y úsalo. Algunos lo queman en una olla de barro no cocido, según el modo antedicho. No siempre que se quema cambia al mismo color.


Pacheco cuando describe los colores verdes comenta:

Los verdes labran algunos con blanco y negro a olio y después lo bañan con cardenillo moliéndolo primero en la agua con vinagre y unas hojas, o cogollos de ruda (Covarrubias dice que la solían comer los pintores porque agudiza la vista), colado por tela de retazo y, después de seco, molido, como se ha dicho, a olio; y suelen , después de bañado la primera vez, volverlo a oscurecer y tornarlo a bañar echándole un poco de barniz, y queda muy lucido. Otras veces se labra con el cardenillo y blanco y se trasflora, con el mismo cardenillo; y otros echan al blanco un poquito de genuli que no esté muy amarillo, y labran con esto y el cardenillo y, despues, lo bañan.

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