jueves, 2 de septiembre de 2010

Preparar los colores y molerlos




Preparar los colores y molerlos.-

Actualmente podemos encontrar numerosa bibliografía sobre pigmentos y su elaboración, pero en algunos no se definen su composición química, su estabilidad tanto física (luz, humedad, temperatura) y química ( inestabilidad a los ácidos, etc., así como su peso específico y su poder cubriente). Pero en la actualidad y desde que comenzó la era industrial, en el siglo XIX, los colores utilizados por los pintores se presentan comercialmente en una amplísima gama, todos perfectamente molidos y en tubos de estaño, pero anteriormente los colores eran molidos y preparados en los estudios de los maestros, por los aprendices o ayudantes. Esta era una operación importante. Ya que por el gasto y el valor de los pigmentos que se deben utilizar,algunos costosísimos, es de vital importancia el saber como y con qué se debe moler los colores.
Ahora veremos según algunos tratados el sistema que se debe realizar para preparar los colores y sus aglutinantes.

Antonio Palomino describe en el capítulo de los colores al óleo el método de moler, conservarlos y transportarlos:

Todos estos colores se muelen en la losa, desgranzándolos primero con la moleta, hasta hacerlos polvo, y echándolos el aceite de linaza, que hayan menester, de suerte, que ni estén duros, ni blandos, se van moliendo a porciones, recogiendo la color de rato en rato con el cuchillo, y lo que se reboza a la moleta, para que todo quede igualmente bien molido; porque si no lo está, ni la color empasta bien, ni cunde, ni da su legítimo color. El albayalde se suele también moler con agua, y echándole allí mismo el aceite, la despide, y se incorpora con él, y es muy bueno; y también se muele con aceite de nueces, para azules y blancos.

El modo de conservar estos colores, ya molidos a el óleo, es de dos maneras; porque unos se conservan en el agua, y otros sin ella. Los que se conservan metiendo las escudillas, donde están, en una cazuela o albornia de agua son: el albayalde, los ocres, tierra roja, y sombra; todos los demás aborrecen el agua, porque en ella se les sale el aceite, y se endurecen; y así de ordinario se tienen fuera de ella en sus salserillas, cubriéndolas con un papel aceitado, para que no reciban polvo, ni el papel (que ha de estar pegado a ellas) les chupe el aceite.

Pero el mejor modo de conservar epecialmente estos colores, que no admiten el agua, es, encerrándolos en vejigas, o zurroncillos, que fácilmente se hacen de tripas de vaca, teniéndolas, como las veden, henchidas de aire, para que se sequen , y no se corrompan; y cortando el pedazo, que pareciere suficiente para la cantidad de color, que se ha de encerrar en él, se echa en agua, y estando humedecido se ata muy bien por el un extremo; y por el otro se va echando la color con el cuchillo; y en estando toda bien asentada en el zurroncilo, se ata por el otro extremo; y de esta suerte se guarda, y conserva la color sin engrasarse, ni recibir polvo, ni hacer hollejos; y en siendo menester sacar alguna, se le hace una cisura, como sangría, y apretando la vejiga, sale la cantidad de color que se quiere; y así se prosigue, hasta que se apura, y es el único, y mejor medio para conservarlas, y aun para transportarlas todas molidas, para algunas obras de fuera, por no llevar piedra de moler, o en tanto que se busca.

Para moler los colores se utiliza la piedra de moler o moleta, que se compone de una tabla de granito, de mármol ó de cualquier piedra dura, y la llamada moleta generalmente del mismo material. Cuanto más dura eran la tabla y la moleta mejor es el instrumento. La moleta tiene forma de cono con base plana. Se coloca el color en la tabla y con la moleta sobre esta, se va triturando con movimientos cortos y giratorios. El color se extiende en ambas piedras y con un cuchillo largo de hierro o marfil, de vez en cuando, se separa de la piedra y se vuelve a reunir en el centro. Si se realiza en seco se perdería mucho color, luego se debe recurrir a líquidos, como el agua, cola, leche, suero, aceite, barniz o trementina, para retener las partículas. Según el tipo de color se debe conservar en el líquido adecuado.
Armenini nos dice:

Es constumbre que muchos prácticos maestros dedicar grandísima atención a triturar los colores, y ciertamente no es un asunto de tomar a broma, pues menester que la piedra sobre la cual se muelan sea limpiada cada vez que se quiera quitar uno y poner otro, lo cual se hace con miga de pan.

Turquet de Mayerne lo describe de la siguiente manera:

El blanco de plomo mejor es aquél que se rompa fácilmente, en escamas muy blancas. En la Cerusa común, tiene la mitad de creta. Molida impalpablemente con aceite de lino, meterlo en un pequeño vaso de barro barnizado y dejarlo siempre con el agua por encima, cambiándola cada cuatro días.
El negro de humo se mezcla con el cuchillo sobre la paleta en la cantidad que se necesite. Para hacerlo secar es necesaria añadirle un poco de tierra de sombra con aceite de lino.
La ceniza o el esmalte se deben mezclar suavemente sobre la paleta con aceite de nueces. Si se muele mucho, al secarse se ennegrece.
El Massicot se debe moler suavemente sobre el mármol cuando esté demasiado grueso, es decir, (cuando está hecho), para hacer el verde y para realzar los árboles en el paisaje. Sin embargo, cuando es bueno y bastante fino, es necesario ayudarse con el aceite de lino. Meterlo en el agua.
El schitgeel, molerlo con aceite de lino y no meterlo en el agua. Este color, como la laca, no resiste ni al aire ni a la lluvía, se extiende, se descolora y se va.
El ocre amarillo con aceite de lino no meterlo en el agua, sino se descolora igualmente si una gota de agua le cae encima.
El ocre de Italia se pude meter en agua, una vez tostada hace un rojo amarronado muy bello, intermedio entre el Braunrot común y la laca.
El minio se ha elegido el más bello, el más delicado, y se ha molido muy ligeramente sobre la piedra con el aceite de lino. Si se muele demasiado el color se pierde y se empalidece. Mterlo en el agua, no muere nunca.
El bermellón se debe ante todo moler en agua, después poner a a secar sobre Creta que absorbe el agua, cuando se quiere servir se debe mezclar sobre la paleta con aceite de lino. Se puede meter en el agua.
El braunrot se muele con aceite de lino y se conserva en el agua.
La laca se muele muy fuerte con aceite de lino para que sea muy fino; no se mete en el agua. Para secar se le añade un poco de vidrio fragmentado impalpablemente.
La tierra de sombra se usaba tostada y ahora es marrón y rosácea, y no tostada, según la voluntad del operador. Se muele con aceite de lino y se mete en el agua.

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