sábado, 4 de febrero de 2017

PINTURA MURAL 4


LA TÉCNICA DE LA PINTURA MURAL.
  
La pintura al fresco.

Técnica.-                                                                                                          

           La técnica al fresco es aquella donde se aplica unos pigmentos mezclados con agua sola o agua de cal apagada, (en este caso se llama fresco a la cal), sobre un revoco, que está todavía húmedo, y en donde no han de transcurrir un máximo de 48 horas, aunque se recomienda pintar sobre él en el tiempo de 6/8 horas, según la granometría de la mezcla de arena y cal en el revoco.

San Francisco el Grande(Madrid)
           Los pigmentos se fijan por carbonatación de la cal, hidróxido de calcio, que contiene la base del mortero. El pigmento mezclado con agua se aplica con brocha sobre la superficie del revoco o sobre el encalado como antes nos referimos. Cuando este último empieza a secar, la solución saturada de hidróxido de calcio se desplaza hacia la superficie, donde reacciona con el dióxido de carbono contenido en el aire formando carbonato cálcico, mientras el agua se evapora, recordaríamos la misma reacción química que la formación de las estalactitas en las grutas subterráneas.
          
           Los pigmentos quedan unidos por la cristalización del carbonato superficial, que los fija como si fuese la misma piedra caliza:

                             Ca ( OH ) 2 + CO 2 = Ca CO  3 + H 2O

            La cantidad de cal que se utiliza para hacer el mortero no llega a finalizar totalmente el tiempo de carbonatación. Esto quiere decir que no todo el hidróxido de calcio que es utilizado para realizar el mortero se transforma en carbonato de calcio:

                                 Ca(OH) + CO 2 = CaCO 3  + H 2 O + CaO

            Un mortero es más antiguo cuanto mayor sea su carbonatación. Esta puede oscilar entre un 75% a un 25%. Esta cantidad de cal no carbonatada que permanece en estado de oxido hidratado de cal, permanece libre, y por tanto sensible a diversas transformaciones. Tanto por la humedad relativa del ambiente, cómo a los diversos ataques físico-químicos que existen en la atmósfera, además del deterioro por la salificación y degradación en forma de polvo del pigmento que compone la capa pictórica. Por tanto, es imprescindible incorporar en todo proyecto de restauración de pintura mural los grados de humedad del muro, el grado de carbonatación de la cal y las sales solubles e insolubles. 
           
           La carbonatación tiene lugar desde el exterior hacia el interior, formándose así una costra dura en la superficie. Al ser este estrato el primero en endurecerse, retardará las demás partes del interior del mortero en solidificarse, por ello la capa pictórica es siempre más resistente que la estructura interna.

            Es extraño que Vasari realice esta recomendación cuando sabemos que algunos retoque finales se hacían al temple, sobre todo en las uniones de las tareas. Pero como muy bien describe, una de las mayores dificultades de la técnica al fresco, es que los colores cuando están mezclados con agua y son aplicados sobre el mortero húmedo son muy vivos hasta que se secan, donde pierden mucho de su valor cromático. La segunda dificultad con que se encuentra el pintor es en la ejecución de la pintura, porque los arrepentimientos se podrán realizar al principio pero cuando exista la carbonatación será imposible, si no es destruyendo el mortero y recomponiendo con uno nuevo. Otra de las dificultades que encuentra el artista es la cuestión de la carbonatación, que está condicionado a los materiales utilizados, la temperatura, la humedad, granometría etc,. Por lo que el artista debe esperar siempre a que el mortero esté un poco seco, por lo que se debe esperar durante unas horas a su secado, para evitar que con el pincel provoque hundimientos y disgregación de la mezcla del mortero. Cuando el mortero está casi seco se puede realizar las veladuras con agua de cal y pigmentos, o en su defecto para ciertas luces con lechada de cal. Los acabados al temple, tanto al huevo como con cola orgánica, generalmente se destruyen con el tiempo.

             
           
            Theodor Turquet de Mayerne escribe pocos apartados dedicados a la pintura mural sólo pequeños retazos y con poco interés, pero creo que es necesario transcribirlo aquí:

Sig. Moillon de Italia. Pintura al fresco

            Ante todo se realiza el propio cartón recalcándolo los colores con la magnitud de la obra, y es necesario ponerlo sobre el mortero que vas a realizar en un día. En caso que no encuentres blanco para el fresco, podéis coger la cal bien apagada y hacerla secar con polvo de mármol, y machacar bien juntos, los dos ingredientes, que harán un buen blanco.
            Podeis emplear todos los tipos de colores excepto la laca, el cinabrio, el minio, el masicot, y el Scudegrün.
San Antonio de los Alemanes (Madrid)
            Con el blanco de huevo, y el negro carbón es necesario hacer el barniz. Y en vez de la laca utilizar el pavonazo de sal que es un color, o una especie de tierra que se encuentra ordinariamente en Italia. Notareis que todos estos colores se blanquean tratándolos con el pavonazo y un poco de tierra roja.

            Pero esta técnica pictórica es utilizada desde la antigüedad, con diversas formas de aplicación. Entre las noticias antiguas que encontramos sobre esta manera de pintar tenemos a Teofrasto en De Lapidibus, Vitrubio en De architectura y Plinio el viejo en Naturalis historia. La manera de describir la pintura al fresco en estas fuentes es vaga y muy superficial, por lo que se ha podido fácilmente especular sobre su manufactura en la antigüedad. Debemos esperar hasta ciertos tratados de la Edad Media para acercarnos mejor a su manejo exacto.

            Aunque existen términos como buen fresco, medio fresco, fresco seco ó temple a la cal, se debe decir que su uso es incorrecto ya que es una contradicción y es mejor decir que son tres maneras de pintar al fresco. El primer término indica que los colores son aplicados sobre el muro todavía húmedo. El segundo término está realizado sobre el mortero todavía húmedo o seco, y que está cubierto con una capa fina de cal, formando la misma reacción química que conocemos como fresco, ya que los colores quedan fijados por la carbonatación. Es decir, la utilización de una capa finísima de lechada de cal, que en italiano se denomina scialbatura, pintando sobre ella con colores al agua y el mortero seco. El tercer término sería pintar sobre un motero seco con colores mezclados a la cal. Este método también se utiliza para dar veladuras finales cuando el fresco está ya seco. Tenemos que tener en cuenta, entonces que la cal del mortero, no es la que efectúa la fijación sino la cal que se mezcla con el pigmento.

           Por lo tanto, la expresión medio fresco sería incorrecta, es imposible que exista dos técnicas, como hemos indicado anteriormente, tan diferentes. Por ejemplo podrían realizarse vestimentas y sobre esta a seco ciertos acabados, sería una técnica mixta a la cal.


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